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Si hay un lugar donde las expresiones artísticas se encuentran a cada paso es en Venecia. Si agregamos la infinidad de propuestas disponibles para la 57a. edición de la Bienal que convoca cada año a 120 artistas de más de 50 países, 85 pabellones nacionales en las áreas de Giardini o Arsenale, más exhibiciones en Palazzos particulares, calles o museos, la posibilidad de verlo todo se vuelve poco probable. Una invitación tácita a deshacerse de mapas y disfrutar la ciudad dejándose sorprender.

La Muestra que por su carácter bienal ya lleva transitados más de 100 años desde su inicio, tiene en esta edición como curadora a Christine Macel, que ejerce similar función en el Museo Pompidou de Paris, y tiene el mérito aquí de coordinar a todo ese universo internacional de gente, recursos, logística y eventos.  De los artistas: algunos emergentes, otros consagrados como Ulay, Olafur Eliasson, Marina Abramovic, Gabriel Orozco o Irwin.

La ciudad concentra en este período un desfile incesante de personalidades e interesados en arte: 500 mil personas estimadas entre los que se cuentan comerciantes, galeristas, coleccionistas o empresarios que hasta el próximo 26 de noviembre podrán recorrerlo a su manera: la ciudad eleva sus tarifas especialmente de alojamiento y ve réditos en el consumo general: toda una industria paralela que florece gracias a esta apuesta turística, social, artística. No hay dos personas que registren idénticas visitas o visiones en la ciudad: la cantidad y despliegue es tal que cada uno se lleva su propia visión y recorrido lo cual enriquece la oferta conceptualmente.

En los espacios no se vende pero sí se hacen tratos que se concretan más tarde. En paralelo muchas marcas aprovechan esa dinámica para asociarse y desplegar lanzamientos en pabellones pop up, al tiempo que varios aficionados lo toman como vidriera de exhibición.

Un ecosistema ya comprobado en ciudades como Miami durante Art Basel o Milan, durante el Salone del Mobile: la gestión urbana alineada con esos eventos que sirven como muestra de identidad y branding de ciudades, generando experiencias  perdurables más allá de las atracciones permanentes que puedan ofrecerse el resto del año.

“Pars pro Toto” de la artista polaca Alicja Kwade

Algo de lo relevante de este año:

_ Uruguay en su pabellón expone el envío del artista Mario Segradini “La ley del embudo” y nos extendemos acá en el comunicado de prensa del envío para (tal vez) entender el motivo de la selección:

“La pieza consiste en la forma de un corral para ganado bovino denominado “Embudo” usado en Uruguay desde el siglo XIX, al que el artista ha reconstruido a partir de una antigua fotografía apenas legible.

Extraído de todo contexto se ofrece como celda vacía, como escenario cuya memoria perdida espera ser sustituida ahora por la presencia de otros cuerpos capaces de ocuparlo.

El rótulo La ley del embudo es un término popular alusivo a la inequidad del sistema legal (lo ancho para pocos, lo estrecho para muchos) que se corresponde con la forma carcelaria del artefacto, cuyos dos bretes de entrada y de salida están coronados por portales a modo de guillotinas, todo lo cual sugiere una función ritual. Parte de una historia que abarca más de cien años del trabajo rural en el Río de la Plata se sintetiza en esta máquina política destinada a seleccionar y decidir el destino final de los cuerpos, por lo que puede leerse también como una metáfora sobre el poder y la animalidad de la condición humana.

Hay dos aspectos conjugados en esta propuesta: por un lado el formato de complexión arquitectónica y por otro la vocación teatral de la instalación. El  primero obedece  a la función original del “embudo”, en  virtud de la cual posee portales, accesos, bretes, paramentos y otros dispositivos que otorgan al conjunto una configuración apropiada a la escala humana y cercana al lenguaje de la arquitectura. La segunda es tributaria de las condiciones de montaje, de su concepción escenográfica, que invita al visitante a dialogar corporalmente con el artefacto para franquear la barrera virtual que impone el espectáculo.

Tales características otorgan a la obra una razón histórica y una función actual dispuesta al juego de los significados.

Sagradini no expone la ruina generada por la historia, sino el arquetipo que dio lugar a una historia. Hay en esto un trabajo intelectual de exhumación arqueológica, pero ya no de un objeto, sino de su imagen.”

_ El Pabellón israelí: Gal Weinstein con sus pigmentos y oxidaciones en materiales blandos: de lo más fotografiado de la ciudad por estos días.

_ En Alemania, Anne Imhof propone una representación adaptada de Fausto, con performances sobre y bajo una plataforma vidriada a la cual se le accede flanqueado por perros de guardia.

_ En el espacio de Gran Bretaña, Phillida Barlow crea un juego de escalas con bosque de estructuras gigantes en madera, cemento o cartón.

_ Pabellón japonés: Takahiro-Iwasaki

_ Wan-Lee-Properen el pabellón de Corea del Sur:

_ Países nórdicos

_ Francia, por Xavier Veilhan: un estudio de grabación donde se realizan presentaciones de música que se graban en el lugar.

 _ Ernesto Neto para Brasil en el Arsenale

_ Chile:

_ Rasheed  Araeen

_ Padiglione Italia:  Roberto-Cuoghis , “Imitation-of-Christ”

_ Refugiados armando estructuras para Olafur Eliasson

_ Mark Bradford en el pabellón de USA: “Tomorrow is another day” y “oracle”

_ Alicja Kwade

Pero hay espacio para el asombro fuera de los pabellones nacionales:

_ Dialogo Carlo Scarpa- Ettore Sottsass

_ Damien Hirst  y su “Treasures from the wreck of the unbelievable” se dice es la instalación  de mayor inversión que haya propuesto un artista: Monstruos, realeza, guerreros o perros de tres cabezas que se muestran como salidos de la profundidad cubiertos de moho o sustancias que animan a la duda o la imaginación. Parecen antiguos pero son de mármol de carrara, oro, bronces, aluminio o resinas polyester. 200 piezas que fueron sumergidas y filmadas cual rescate arqueológico. Las fotos de la operativa complementan la exhibicion en dos museos propiedad del coleccionista  François Pinault: Punta della Dogana y el  Palazzo Grassi en cuyo patio se encuentra la pieza de mayor tamaño: un demonio decapitado de 16 m de altura.

En todo caso y más allá de aciertos o errores, inversiones millonarias o austeras, creatividad o poses, estos eventos son relevantes porque:

_ Se trata de poner una ciudad en el calendario de eventos de relevancia anuales, y generar peregrinaciones multitudinarias que consumen productos y servicios y posicionan gestiones que trascienden lo meramente político o económico.

_ Generan experiencias y múltiples formas de vivir una ciudad: city branding aplicado exponencialmente.

_ A nivel local mueven industrias varias como el turismo, la construcción, transportes, gastronomía, etc

_ Promueven la libre interpretación y difusión de lo que allí acontece: puede gustar o no pero sin dudas da que hablar a varios, por un rato.

Otra forma de carnaval, otra fiesta para la ciudad.

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