Forensic Architecture: la arquitectura como testigo y prueba de delitos

20/01/2019 | Actualidad

Forensic Architecture: la arquitectura como testigo y prueba de delitos

20/01/19 | Actualidad, Arquitectura, Arte / Exposiciones, Destacados

Forensic Architecture: la arquitectura como testigo y prueba de delitos

20/01/19 | Actualidad, Arquitectura, Arte / Exposiciones, Destacados

Forensic Architecture (FA) es un grupo muldisciplinario (arquitectos, artistas, abogados, peritos forenses) creado en 2011 y radicado en Goldsmiths, Universidad de Londres que, a partir del saber arquitectónico y forense además de la tecnología visual y sonorareconstruye masacres, genocidios, violencia ambiental y crímenes de lesa humanidad en distintas latitudes y tiempos históricos para presentarle a audiencias de todo el mundo una verdad recuperada a partir de la evidencia material y la curaduría sensible.

Centrados en las posibilidades que brindan los objetos para conducir la recuperación de las historias devastadoras de los conflictos del planeta y conscientes de que la verdad es frágil y la memoria colectiva, recogen testimonios y evidencia que articulan en torno al concepto «arquitectura forense»,  sin firma de autor. No hay autores, sino expertos en materias que contribuyen a la construcción conjunta de un material editado. El protagonismo no es relevante, es multifocal y pluricéntrico.

La agencia está dirigida por Eyal Weizman, nacido en la ciudad de Haifa en 1970, quien fundó el colectivo en el año 2011.  Weizman insiste que no se trata de hablar de arquitectura, sino de poner en uso técnicas de la arquitectura para hablar de acontecimientos acaecidos en ella.

Arquitecto de formación con un marcado perfil de intelectual público (con libros publicados como : La calavera de Mengele. El advenimiento de una estética forense (Sans Soleil, 2015) y A través de los muros. Cómo el ejército israelí se apropió de la crítica posmoderna y reinventó la guerrilla urbana (Errata Naturae, 2012), se ha inventado el neologismo contraforensepara definir lo que hace. “Cuando se produce un crimen, acordonan la zona y el Estado manda a sus expertos. A nosotros no nos permiten el acceso al perímetro, así que operamos desde fuera, con filtraciones, vídeos de las redes sociales o testimonios”. Ese modus operandi los emparenta con asociaciones como Wikileaks, sobre la que dice: “Respetamos mucho su trabajo y creemos que es indispensable, pero el problema con sus datos es que nadie hace la verificación posterior. La parte leak es espléndida. La parte wiki no tanto. Nosotros completamos eso. Somos capaces de manejar decenas de miles de datos y de cruzarlos. Ninguna mente, ni siquiera la del mejor detective, puede hacer eso sobre el corcho de la comisaría”.

Según sus propias palabras: “Hacemos este tipo de análisis arquitectónico que luego componemos como evidencia para diferentes foros legales y políticos, por lo que trabajamos con organizaciones de derechos humanos, con ONGs y con grupos liderados por ciudadanos. Trabajamos en proyectos que por un lado tienen importancia política, y por otro lado hay una cuestión espacial allí, algo que podemos responder con nuestra propia experiencia.”

Supone una nueva opción, en el mundo de la investigación criminal, para reconstruir las circunstancias de los hechos, pero sobre todo para reconstruir el tiempo, modo y lugar de la comisión de un delito. El papel de la arquitectura en la reconstrucción de lo acontecido, radica en el levantamiento detallado de todo lo material que se encuentra en el lugar,

El grupo tomó cierta relevancia cuando primero al ser seleccionados para la Biennale de Venezia y recietemente, cuando se anunciaron los finalistas del reconocido Turner Prize para las Artes en el Reino Unido que suele premiar piezas innovadoras o vanguardistas en determinados campos. Tal era el caso de esta nominación con un video de Forensic ArchitectureThe Long Duration of a Split Second” que está más cercano a una pieza de investigación periodística que al arte o a la noción habitual de de esta última disciplina. En el video, se reconstruye el asesinato de un beduino por un policía israelí en la localidad de Umm al-Hiran village, que fue catalogado por la policía como un ataque terrorista del primero.

Valiéndose de testimonios, grabaciones de video de distintos ángulos y reportes de la cadena Al Jazeera, informes de autopsia, análisis de sonido y dirección del viento, se probó que fue la policía quien mató al beduino, quien venía conduciendo, y al resultar herido perdió el control del vehiculo, terminando arriba del otro policía.

Su campo de acción es internacional pero con especialización en áreas de conflictos de medio oriente. Han vivido de cerca el conflicto Israel-Palestina y todas las técnicas de separación, vigilancia, espionaje y otras que se evolucionan e incluso se exportan a otros países con los cuales suelen encontrar conexiones en los casos en que intervienen.

En el caso del asesinato de los estudiantes mexicanos de Ayotzinapa, crearon una plataforma cartográfica interactiva, donde se pueden visualizar cientos de eventos relacionados, en el marco de un proyecto para las familias de los 43 estudiantes desaparecidos, en colaboración con el equipo Argentio de Antropología Forense (EAAF) y el Centro de derechos Humanos Miguel Agustí Pro Juárez.

La guerra contemporánea se ha convertido en un asunto urbano. La mayoría de los conflictos actuales tienen lugar en ciudades; la mayoría de los civiles que mueren lo hacen en sus propias casas. Los escenarios urbanos destruidos dejan indicios, huellas y pruebas que pueden ser interpretados para reconstruir, a partir de ellos, relatos del conflicto bélico, violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra.

Los edificios se convierten, así en testigos de una nueva forma de violencia y por supuesto, en pruebas del delito. El caso de Jerusalén, por ejemplo, es paradigmático. Allí las políticas urbanas, la arquitectura y el urbanismo giran en torno a construir y destruir.

Otro ejemplo fue el de la Torre Grenfell en Londres, realizando relevamientos e informes luego del incendio.

Estos hechos plantean inquietantes preguntas: ¿Es suficiente con la existencia de las ONG, de Amnistía Internacional y plataformas como WikiLeaks para detectar y denunciar este tipo de crímenes? La respuesta es no, o al menos a veces osn insuficientes las pruebas definitivas y ahí es donde es clave la intervención de este grupo con nuevas formas de vigilancia, ediciones, comparaciones y registros. Así, Forensic Architecture trabaja en un método que se ha convertido en una herramienta decisiva para recabar pruebas de crímenes contra los derechos humanos, y que están sirviendo para su presentación en tribunales internacionales.

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La arquitectura como herramienta para defender derechos humanos.

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Forensic Architecture trabaja en conjunto con organizaciones como Amnesty International, el European Centre for Constitutional and Human Rights (ECCHR), y Human Rights Watch.

Han rechazado trabajar con gobiernos en el entendido que estos tienen medios suficientes para dirigir sus propias investigaciones, a diferencia de organizaciones civiles o comunidades vulnerables.

Casos de investigación públicos:

Su trabajo está actualmente en exhibición en la Tate Gallery de Londres

 

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