Javier Mariscal: Lecciones de gestión de un maestro del diseño

11/05/2016 | Actualidad

El
ícono del diseño catalán Javier Mariscal (Valencia, 1950), en una charla en la
Facultad de Arquitectura en días recientes pone sobre el tapete valiosas
lecciones sobre un punto que mucho aqueja a profesionales de áreas creativas:
la gestión empresarial.
Desde
antes de aterrizar Mariscal bocetaba con su mirada una Montevideo que completó
con muchos dibujos de la Ciudad Vieja y arquitectura de la rambla de Pocitos. 
Con
su característico estilo gráfico en su presentación llenó una pantalla de
macacos, Vespas, tapas, tomates, arquitectura gótica, Gaudí y cientos de
detalles urbanos que, en forma animada y con música, desplegaban su enorme amor
por la Barcelona que él mismo ayudó a posicionar en los años 80 como epicentro
de la movida del diseño mundial.
Estudié
en épocas previas a internet, cuando el mundo nos llegaba por medio de las revistas
de todas partes, y en un período en que Barcelona era el polo creativo del
mundo. España salía de la dictadura con la efervecencia del destape, que se proyectaba al mundo por
medio de las editoras de muebles, revistas, escuelas de diseño, tiendas y
estudios de arquitectos. Si alguien en esa época se destacaba por la conjunción
de lo creativo y lo comercial ese alguien era justamente Mariscal. 
Su
trayectoria arrancó con una formación en diseño en la escuela Elisava de
Barcelona en los años 70, cuando comenzó haciendo comics en medios underground, donde se destacó su serie
“Los Garriris” que luego complementó con diseño gráfico, de
interiores y de esculturas. Tras desarrollar la imagen de los Juegos Olímpicos de
Barcelona con el “Cobi” como mascota, explotó la demanda de sus
servicios desde todos los rincones de un mundo que comenzaba a interconectarse.
Cobi fue la
más rupturista y más rentable de la historia a la que siguió la serie de animación The Cobi Troupe.

Tapas para The New Yorker Magazine: 

Apoyado
por una industria editorial española que acompañó el proceso, revistas como Ardi, I.D., On, Ajoblanco, Diseño Interior y muchas otras difundían su obra multifacética. Luego
Internet ayudó a consolidar esa trayectoria entre diseños de hoteles,
mobiliario, construcción de marca, equipamiento y mucho más.
Sus trabajos memorables son muchísimos:  el logotipo Bar Cel Ona, el primer bar firmado por Mariscal, junto a Fernando Salas, el Dúplex, para el que diseña una de sus más famosas piezas, el taburete Dúplex, auténtico icono de los ochenta, su participación en exposiciones en Milán (“Memphis, an International Style”), Paris (Centro Georges Pompidou), o Vinçon, Barcelona, trabajos en colaboración con diseñadores y arquitectos como Arata IsozakiAlfredo Arribas, Fernando Salas, Fernando Amat o Pepe Cortés y proyectos de identidad visual como los del partido socialista sueco, Socialdemokraterna; la radio española Onda Cero; el Zoo de Barcelona; la Universidad de Valencia; el centro de diseño y arquitectura Lighthouse en Glasgow, el centro cultural GranShip (Japón) o la empresa de postproducción londinense Framestore. La lista es interminable.

Alfombras para Nani Marquina:  
Restaurant El tragaluz: 
 Sofás “amoroso” para la firma Moroso (It)
 Banco “Duplex”:
Gran Hotel Domine, Bilbao:
Exposición Retrospectiva:
Sin embargo, en 2014 la crisis española, aunada
a malas administraciones, pocos encargos y una ruptura con su segunda esposa,
le pasan factura y debe reducir al mínimo su estudio, ubicado en Palo Alto, un
polo de empresas creativas en Poble Nou. 

Según declaró en ese momento a la prensa española, “Tenía un estudio de 40 personas que era como un
transatlántico y no lo puedes frenar como a una bicicleta.” 
Su firma, logró éxitos y súper
ventas, portadas en prestigiosas publicaciones internacionales, fue amigo de
los más grandes (desde Philippe Starck hasta Ron Arad o Norman Foster).

“Quizás estaba
sobredimensionado y ahora veo que, en ocasiones, había sueldos muy altos. Pero
teníamos buenos encargos de firmas punteras y siempre soñé con construir un
espacio de trabajo libre, con flexibilidad de horarios, accesos a internet para
todos y practicando el tele-trabajo con múltiples colaboradores, desde
Australia hasta Japón. Empezamos siendo estética y conceptualmente avanzados.
Teníamos sofás, cocina, salas de creatividad… Para que ahora vengan los de Google
o los de Microsoft diciendo que ellos son los modernos. Nosotros ya lo hacíamos
en los 80”.

Es ahora cuando Mariscal vuelve a los básicos, a su registro y
mirada de lugares, Ipad en mano, que vuelca en su cuenta de Instagram, para deleite de sus seguidores. Tras achicar su infraestructura se dedica a lo que
magistralmente hace con talento innato: ilustrar ciudades, gente, productos,
logos. 

Mariscal nos recuerda que en épocas de bonanza
suelen taparse los errores propios o ajenos con flujos de capital de unos
trabajos a otros: cuando fallan los que generan ingresos, aumentan los déficit
de los que dan pérdidas. Gestionar proyectos como unidades independientes y
evaluarlos por resultados es un comienzo para evitarlo.
El Trabajo bajo contratos con clientes y
proveedores minimiza estas consecuencias y exige controles adicionales.
Es justamente en épocas de bonanza cuando deben
cultivarse contactos o posibilidades para cuando cae la demanda. Según Sergio Corian, experto en
Marketing, un estudio que aspire a crecer en forma viable financieramente debe seguir
un plan de acción y atenerse a él permanentemente.
Muchos profesionales suelen enfocarse en
disciplinas creativas e incluso de marketing olvidando (porque tampoco lo
inculcaban en las universidades) áreas como finanzas, economía, logística, o
contabilidad, que brindarían bases de administración sólidas y sostenibles. 
A la hora de maniobrar y amortiguar épocas de
crisis, la programación y evaluación sistemáticas, los protocolos de corrección
de errores, priorizar lo “importante” antes que lo
“urgente” y optimizar tiempos y costos fijos se tornan herramientas
esenciales.

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