Massimo Vignelli: el referente absoluto

21/11/2018 | Actualidad

Massimo Vignelli: el referente absoluto

21/11/18 | Actualidad, Destacados, Diseño, Personalidades

Massimo Vignelli: el referente absoluto

21/11/18 | Actualidad, Destacados, Diseño, Personalidades

No hay diseñador gráfico en el mundo que no admita influencia de su trabajo y quienes no son del área seguramente han admirado y usado sus productos como el mapa del Metro de Nueva York, el logotipo de Benetton o United Airlines y varios manuales de identidad corporativa

El estilo de Massimo Vignelli es simple, sobrio y depurado. En la época del diseño digital, Vignelli consideraba a la mayoría de las tipografías actuales y las posibilidades de manipulación como “contaminación visual”. Abogaba por volver a los básicos y simplificar el diseño.

Para el diseñador italiano sólo eran necesarias cuatro tipografías: la Garamond, la Bodoni, la Times y la Helvética. Consideraba que la tipografía era el ladrillo con el que construir el edificio de la comunicación gráfica, así como que no necesitábamos más colores que su rojo, que llamaba Rojo Vignelli, Pantone 482, y el negro, la suma de todos los otros colores.

Con Vignelli y su mujer Lella, que se consideraban coautores de todos sus trabajos, se cierra el ciclo que comienza con la Bauhaus y da consistencia definitiva al diseño como una profesión de la cultura del proyecto.

De origen italiano, Massimo estudió arquitectura en el Politécnico de Milán pero se mudaría a Nueva York en los años ´60 cuando aún no cumplía 20 años con su compañera de vida y trabajo Lella. A él se le atribuye una de las tipografías más utilizadas y conocidas como la Times Roman, Futura, Bodoni y la entrañable Helvética. Massimo era un diseñador apacible que siempre enfatizaba en el proceso de diseño, más útil que “bonito”, con propósito claro y evidente. Fue fundador y miembro de Unimark International una de las compañías de diseño más grandes a nivel global.

Los Vignelli, arquitectos los dos, se conocieron en una convención y se casaron en 1957.  Desembarcaron muy jóvenes en la Nueva York de comienzos de los sesenta contratados por la firma Knoll, que estaba revolucionando el diseño y la fabricación de muebles en Estados Unidos. Su catálogo reunía colaboraciones de todos los grandes arquitectos pero no lograban definir su identidad gráfica. Massimo aparece con su Helvética amada bajo el brazo, crea la marca y una línea gráfica de comunicación, que es un clásico y una referencia desde el primer momento. Orden, claridad y serenidad son desde entonces las líneas fuerza de su trabajo. A ellas habría que añadir la sutileza, inaprensible, de una elegancia sobria.

Inmediatamente la Autoridad de Transportes de la ciudad de Nueva York, descontenta con la retórica ineficaz de la señalética, les encarga la tarea de ordenar el caos gráfico de un metro que ha crecido desmesurada y desordenadamente, y es ya el medio de transporte hegemónico. Massimo Vignelli ha relatado que en un primer momento sintió pánico, pero en cuanto cogió el lápiz la tranquila serenidad que guió toda su carrera le marcó el camino.

El crítico del New Yorker Paul Goldberger  describió e trabajo del Metro de Nueva York como “Una pieza de diseño gráfico abstracto y canónico.

El despacho de Massimo era un cubo de paredes blancas y un gran ventanal, era un espacio de silencio y serenidad. En su mesa de trabajo no había más que un papel blanco y un lápiz

Vignelli diseñaba aquello que le gustaría usar y no encontraba. Relojes, calendarios, mesas, lámparas, gafas, urnas funerarias, revistas y libros, vallas de obras, ollas y útiles para cocinar, vajillas, una revolucionaria línea de ropa que incluso confeccionaba en el estudio de la calle 57.

Massimo explicaba el proceso de diseño sin la menor afectación, como una secuencia que comenzaba en la complejidad y desembocaba en lo obvio.

En los años ´70 Vignelli se independiza de Unimark y funda Vignelli Associates y más tarde en 1976, Vignelli Designs

Ha recibido innumerables premios como  la medalla de diseño industrial del American Institute of Architects y el primer US Presidential Design Award, por el trabajo para el Servicio de Parques Nacionales, el  Lifetime Achievement Award del National Museum of Design at Cooper-Hewitt, New York, la medalla de oro del AIGA recibida en 1983 y la entrada en el Hall of Fame del Arts Directors Club de Nueva York en 1988.

Su trabajo ha sido exhibido en el MoMA, y el Cooper Hewitt.

Abundan las citas de su personalidad y formas de abordar los trabajos como en que “Si uno hace buenos trabajos, atrae otros buenos trabajos y a la inversa, los malos atraen malos trabajos” o “Si puedes diseñar algo, puedes diseñarlo todo”

La oficina de Vignelli así como la de George Nelson o la Eames Office son ejemplos de diseñadores de alcance global con consciencia sobre su rol en mejorar el mundo una pieza a la vez.

En 2009 lanzó “The Vignelli Canon”, un e-book gratuito, con sus principios básicos de diseño, con el fin de inspirar a jóvenes diseñadores. Puede descargarse aquí.

Un año antes, los Vignelli donaron la totalidad de su archivo de diseños al Rochester Istitute of Tecchnology. La colección se alberga en un edificio diseñado por Massimo y Lella el Vignelli Center For Design Studies, donde se realizan exposiciones, charlas y todo tipo de actividades relacionadas con el diseño. Un broche de oro para una carrera que ha marcado la estética del siglo XX y parte del XXI.

Massimo fallece en el 2014, pero su espíritu y legado estará siempre en todos los amantes del diseño y a través de su obra en innumerables paisajes urbanos.

Los diseños de Vignelli son imperecederos, capaces de superar cualquier moda y siempre fieles a la filosofía del modernismo de la que el diseñador italo-americano bebió desde su llegada a Estados Unidos.

 

Fuentes: designboom, dezeen, glocal, El Pais Madrid. Massimo Vignelly Archive R.I.T., Graffica

 

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