Mi casa es una Le Corbusier

18/03/2017 | Actualidad

“Mi casa es una Le Corbusier” es un proyecto de tipo laboratorio, think tank y exhibición,  del artista italiano Christian Chironi que procura vivir un mes en cada una de las casas de Le Corbusier: 30 en total en 12 países distintos.

Apoyado y financiado desde el año 2015 por la Fundación le Corbusier de Paris, el Museo de Arte de Bologna, y otras empresas, Christian se dice “peregrino de viviendas” y organiza muestras con distinta temática como la falta de viviendas populares, en en entorno de edificios icónicos de la arquitectura moderna.

“Cuando llego a una casa, tengo que procurarme las necesidades básicas, ya que la mayoría, al ser museos, no están en funcionamiento. Me consigo una cocina eléctrica, un colchón, son pocas cosas. Uno tiene que crearse el hábitat, el espacio donde va a estar durante un mes. Y ahí empieza mi verdadero trabajo, que es el poblar el lugar, y a partir de ahí dar una resignificación; la gente viene a visitarme, se produce el intercambio cultural, yo no entiendo bien en qué tiempo vivo, si el tiempo lo conceden los espacios estos que me rodean, quizás sea yo el atemporal.”

La idea, nació a finales de 1960 cuando dos hombres tomaban unas copas en  Cerdeña, con el mar azulado de fondo: el reconocido artista plástico Costantino Nivola y su amigo Charles-Édouard Jeanneret-Gris, más conocido por su seudónimo de Le Corbusier. Ahí se había quedado unos días el arquitecto. Y ahora, después de unas copas de más, le mostró unos planos a su amigo el artista. Tenía esperanza de que él y sus hijos, hábiles en el arte de la construcción, llevaran a cabo su obra.

Pasan años, el proyecto se archiva y luego de volver de un viaje Nivola descubre la casa construída por sus hijos pero sin respetar el espíritu del proyecto.

Inspirado por esta historia real, Cristian Chironi rescata su potencial narrativo para llevar a cabo un análisis de una serie de relaciones con la contemporaneidad y las consiguientes implicaciones lingüísticas y socio‐políticas, que cambian según el contexto. Chironi se zambulle en un periodo histórico de difícil y precaria estabilidad económica en el cual, ante la imposibilidad de poseer una casa, se toma la libertad de habitar en las casas de Le Corbusier esparcidas en el mundo a través de una especie de trueque. Chironi hace de estas habitaciones “puestos de observación privilegiados” para entender cómo se percibe hoy la herencia de Le Corbusier y en qué condiciones se encuentra “La casa de los hombres”. Una arquitectura expuesta a través de la narrativa y de la percepción directa de su dimensión espacio‐temporal, en la cual se podrá discutir y confrontarse, ver al artista trabajando, asistir a eventos, documentarse acerca del material reunido, o tomar un café juntos.

(Fuente: La Nación, Fundación Le Corbusier, Artwork, Domus, Christian Chironi Web.)

Bonus Le Corbusier colores:

Además de una espacialidad con sello propio, una característica no menor en la obra lecorbusiana es  la paleta de colores.

Como buen artista y escultor, en su obra arquitectónica también ha sido una constante el estudio y aplicación de paletas cromáticas en distintas oportunidades. Su “Policromía arquitectónica” consta de 63 colores que él utiliza con varios objetivos: la alteración del espacio, de los objetos o de la percepción del usuario. La empresa  Les Couleurs Suisse certificada por la Fondation le Corbusier tiene exclusividad de derechos en el uso de su sistema de colores  y el ánimo de reproducir fielmente los tonos usados en su obra. Mediante partners en distintas áreas controlan el uso de sus combinaciones aplicadas a diferentes terminaciones.

Una de sus  primeras colecciones  fue en 1931 cuando  colaboró con la empresa de papeles pintados Salubra y su estela de influencia no ha dejado de brillar.  Este año, Gigacer se inspira en ese universo cromático  para  su línea de porcelanatos esmaltados que darán un aire modernista a los ambientes. En 3 versiones: concrete , en colores neutros beiges y blancos, los intensos en verdes, ultramarinos y rojos, o los rayados más sutiles. (Distribuídos en Uruguay por Bosch & cia)

 

 

 

 

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