16ªBiennale di Architecttura di Venezia 2018

Cobertura exclusiva MDD por Helena Viñuela

MDD tuvo el honor de ser acreditado por la Fundación Bienal de Venecia como medio de comunicación uruguayo participando de la 16 Bienal de Arquitectura de Venecia en el preview para la prensa y autoridades realizado los días 24 y 25 de mayo 2018.

Durante dos días acompañamos al equipo de arquitectos curadores del pabellón de Uruguay integrado por Diego Morera, Mauricio Wood, Sergio Aldama, Jimena Ríos y Federico Colom. El envío de Uruguay fue comisariado por Alejandro Denes, director del Instituto de Artes Visuales e inaugurado por el Embajador Uruguayo en Italia Gastón Lasarte.

En la puerta del pabellón de Uruguay: Jimena Rios, Mauricio Wood, Helena Viñuela (Ministerio de diseño), Alejandro Denes, Sergio Aldama y Diego Morera.

La Biennale di Venezia fue fundada en 1895, presidida actualmente por Paolo Baratta, es una de las organizaciones culturales más famosas y prestigiosas del mundo.

Es un evento que se encuentra a la vanguardia de la investigación y promoción de nuevas tendencias del arte contemporáneo, organiza exposiciones e investigaciones en todos sus sectores específicos: artes, arquitectura, cine, danza, música y teatro.

El evento se desarrolla principalmente en los jardines, donde se instalan 29 pabellones de distintos países además del central, que alberga la exposición principal del evento. Desde hace pocos años ha incluido de forma permanente a sus espacios expositivos los edificios monumentales del Arsenal. La Bienal comprende casi 17.000 metros cuadrados de zona expositiva, con eventos colaterales autónomos, que se desarrollan en todos sus sestieri (cada una de las seis zonas en las que se divide Venecia). Se necesitan varios días para abordar y disfrutar de los proyectos y espacios de este suceso cultural inigualable. La muestra inaugurada al público el 26 de mayo estará en exposición hasta el 25 de noviembre de 2018.

Por si piensan visitar la exposición en los próximos meses: http://static.labiennale.org/files/architettura/Documenti/brochure-freespace-18d.pdf

Las curadoras de la décima sexta Biennale di Venezia, Shelly Mcnamara e Yvonne Farrell, entienden que el evento ofrece a la comunidad de arquitectos la oportunidad de enfocarse en el valor cultural de la arquitectura. Es una celebración de la mejor arquitectura del mundo y desean que su disciplina enriquezca verdaderamente la vida de las personas.

Entienden la arquitectura como un componente vital en el futuro del mundo y en su manifiesto curatorial “freespace” hablan de la tierra como cliente; consideran que será un planeta mucho más urbano en los próximos 50 años y en ese sentido un mundo construído por los arquitectos.

Comprenden que su profesión necesita de profesionales con coraje y por fuera de la profesión se necesita apoyo y soporte para este tránsito futuro.

Bajo la premisa de freespace seleccionaron a 71 arquitectos de todo el mundo, algunos capaces de lidiar con la materialidad, otros con la infraestructura, otros con la vivienda. Es así que tomaron la decisión de seleccionar a arquitectos que contemplen estos aspectos para participar de la edición del 2018.

Las curadoras irlandesas, en conferencia de prensa, definieron su elección de esta manera: Freespace describe una generosidad de espíritu y un sentido de la humanidad en el centro de la agenda de la arquitectura, centrándose en la calidad del espacio en sí”.

Freespace: 

_ Se centra en la capacidad de la arquitectura para proporcionar obsequios espaciales gratuitos y adicionales a quienes lo utilizan y en su capacidad para abordar los deseos no expresados ​​de extraños.

_ Celebra la capacidad de la arquitectura para encontrar generosidad adicional e inesperada en cada proyecto, incluso dentro de las condiciones más privadas, defensivas, exclusivas o restringidas comercialmente.

_ Brinda la oportunidad de enfatizar los obsequios de luz de la naturaleza: luz solar y luz de la luna, aire, gravedad, materiales, recursos naturales y artificiales.

_ Fomenta la revisión de formas de pensar, nuevas formas de ver el mundo, de inventar soluciones donde la arquitectura proporciona el bienestar y la dignidad de cada ciudadano de este frágil planeta.

_ Puede ser un espacio de oportunidad, un espacio democrático, no programado y gratuito para usos aún no concebidos. Existe un intercambio entre personas y edificios que ocurre, incluso si no está previsto o diseñado, por lo que los edificios mismos encuentran formas de compartir y relacionarse con la gente a lo largo del tiempo, mucho después de que el arquitecto haya abandonado la escena. La arquitectura tiene una vida activa y pasiva.

_ Abarca la libertad de imaginar, el espacio libre de tiempo y memoria, vincula el pasado, el presente y el futuro, construyendo capas culturales heredadas, tejiendo lo arcaico con lo contemporáneo.

El jurado compuesto por Sofía von Ellrichshausen (Presidenta del Jurado, Argentina), Frank Barkow (Estados Unidos), Kate Goodwin (Australia), Patricia Patkau (Canadá) y Pier Paolo Tamburelli (Italia), presentaron los siguientes fallos:

León de Oro mejor participación nacional:
#SUIZA Svizzera 240- House Tour
Comisionados: Swiss Arts Council Pro Helvetia: Marianne Burki, Sandi Paucic, Rachele Giudici Legittimo
Expositores: Alessandro Bosshard, Li Tavor, Matthew van der Ploeg, Ani Vihervaara
Lugar de encuentro: Giardini

Se otorgó una mención especial a la Participación Nacional:
#GRANBRETAÑA Island
Comisionado: Sarah Mann – Architecture Design Fashion British Council
Curadores: Caruso St John Architects, Marcus Taylor
Lugar de encuentro: Giardini

León de Oro para el mejor participante en la 16ª exposición:
Eduardo Souto de Moura (Porto, Portugal)
Souto Moura – Arquitectos
Lugar de encuentro: Corderie of Arsenale

 

León de Plata para participante joven y prometedor en la 16ª Exposición FREESPACE para:
Jan de Vylder, Inge Vinck, Jo Taillieu (Gante, Bélgica)
architecten de vylder vinck taillieu
Lugar: Pabellón Central – Giardini

El jurado otorgó dos menciones especiales a:

Andra Matin (Yakarta, Indonesia)
Andramatin
Lugar de encuentro: Corderie of Arsenale y
Rahul Mehrotra (Mumbai, India; Boston, EE. UU.)
RMA Architects
Lugar: Pabellón Central – Giardini

La Junta Directiva, presidida por Paolo Baratta, también entregó el León de Oro por trayectoria de toda la vida a Kenneth Frampton (Gran Bretaña).

Posteriormente a ello y luego de 48 horas de incansable recorrido y proyección de la magnitud de uno de los eventos de arquitectura más importantes del mundo, caminado el Giardini, recorrimos los pabellones de Francia, Gran Bretaña, España, Polonia, Grecia, Suiza, Australia, República de Corea, Japón, Brasil, Alemania, Canadá, Venezuela, Israel, Países Bajos, Dinamarca, Países Nórdicos, Finlandia y el Pabellón Central, donde vimos a cada país y sus curadores orgullosos de participar de esta fiesta.

Luego de la magnífica experiencia de atravesar Corderie of Arsenale, las columnas y las proyecciones de los frescos venecianos junto a parques de verde intenso te reciben con un prosecco inaugural para trasladarte a una fusión de innovación, tradición y sabiduría: un laboratorio de creación mundial donde se presentan proyectos y  estudios como Weiss-Manfredi, Miller y Maranta, 6ª Architects, Álvaro Siza, Ines Lobo Arquitectos, Kazuyo Sejima, Laura Peretti Architects.

El Vaticano participaba por primera vez de la bienal encargando a diez arquitectos la construcción de diez capillas en el Bosque Sacro (dentro del Pabellón de la Santa sede en la Isola Di San Giorgio), donde el paraguayo Javier Corvalán, la brasilera Carla Juacaba, el chileno Smilijan Radic y británico Norman Foster, entre otros, aggiornaron la arquitectura sacra.

Luego de ver maquetas y creaciones de espacios con la consigna de la  libertad, y de hablar con profesionales de diversas partes del mundo, es palpable la sensación de interés y respeto que despierta el país. Después de entender el privilegio que tiene Uruguay, de lo bien conceptuado a nivel internacional que está, tanto a nivel país como a nivel arquitectónico y cultural, comenzamos la fase de entrevistas con los principales involucrados: entrevistamos al comisario del envío de Uruguay, Alejandro Denes, al arquitecto Mauricio Wood, en representación del equipo Uruguayo de “Prison to Prison”, al arquitecto argentino Javier Mendiondo representante del equipo “Vertigo Horizontal” y  al Embajador de Uruguay en Italia, Gastón Lasarte. Todos ellos compartieron con Ministerio de Diseño su punto de vista, experiencia y visión sobre esta increíble experiencia.

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La Visión Institucional: Alejandro Denes

_ ¿Puedes trasmitirnos cómo se está desarrollando la experiencia del Pabellón de Uruguay en la Bienal?

La Bienal es muy importante para el Ministerio de Educación y Cultura. Esta es la primera vez que el Ministerio asume el c omisariato en la muestra de Arquitectura. Esto tiene que ver con la reciente creación del Instituto de Artes Visuales, que se presentó el viernes 18 de mayo en Montevideo, ya que era un reclamo que existía en el sector. Fui honrado con ser su primer coordinador y el Instituto asume no solamente las artes visuales tradicionales, sino que amplió su alcance al diseño, la arquitectura y a otras manifestaciones que no tenían cobertura o la tenían parcialmente. Iniciamos un período muy auspicioso junto con la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo: esta selección del envío de Uruguay la hicimos en con de selección de Prison to Prision y fue unánime de todos lo que integramos el comité porque pone en discusión un tema que es importante para nuestra sociedad. Es importante para la arquitectura y lo hemos confirmado también aquí con las opiniones de las personas y referentes del tema que se han acercado al pabellón y han salido muy bien impresionados. En esta Bienal donde se propone el tema del espacio libre, si uno la recorre, encuentra una visión más idílica de esos espacios de generosidad y libertad de la arquitectura. Uruguay presenta un proyecto que va por otro lado y esto habla muy bien de cómo una sociedad como la nuestra se involucra con estos temas, el equipo de jóvenes arquitectos es un orgullo para nosotros. Es destacable que un grupo de jóvenes profesionales haga aportes tan serios y pensados en el aspecto curatorial por lo que la suma de todas esas variables hacen que estemos muy contentos.

_ Se trata de un proyecto crítico de búsqueda del diálogo y de una puesta de anclaje a la realidad muy fuerte.

Sí, la seguridad en nuestra sociedad es un gran tema, está dentro de los primeros tópicos en la agenda de discusión social, junto con los temas económicos. El tema carcelario también, y este proyecto recoge esa discusión; pone arriba de la mesa diferentes modelos carcelarios y cómo la profesión del arquitecto influye dentro de esos modelos. Es un planteo muy serio y nuestro interés es que pueda conocerse más en Uruguay. Si bien ya salió en medios de prensa, entiendo que este proyecto contribuye a fomentar el diálogo sobre un tema que es prioridad para los uruguayos.

_ ¿En cuántas Bienales has participado?

Como comisario es la segunda Bienal. En la primera estuve aquí cuando vino Marco Maggi, en la época de la transición cuando en el 2015 asumía la nueva administración. El pabellón de Uruguay debe ser un orgullo de todos los uruguayos: está localizado en uno de los mejores puntos del Giardini, donde se encuentran los pabellones más importantes de potencias como Estados Unidos y Gran Bretaña. Es un espacio del que tenemos que apropiarnos más los uruguayos. Es una gran embajada para el país: por la muestra de arte pasan 800 mil personas. Uruguay hoy es conocido en el mundo por diferentes aspectos, desde el fútbol hasta nuestra agenda de derechos. Cuando los visitantes llegan y ven Uruguay, lo reconocen, se percibe como un país “cool”, las personas se acercan y eso merece nuestra atención desde el Estado.

_ Es un privilegio para Uruguay tener el pabellón aquí en Venecia y como tú dices es un Maverick en el mundo. Desde tu experiencia, sobre la estructura, ¿cómo trabajan los equipos en Europa? ¿Qué aspectos como país podemos rescatar y aprender?

Hay algunos temas de escala, que en Uruguay es muy pequeña. Venimos a presentar y a producir las muestras con presupuestos limitados y vemos cómo se mueve esta maquinaria aquí y en otros pabellones y existen asimetrías. Entiendo que es un tema para discutir con los diferentes sectores que presentan a Uruguay en el mundo; la muestra integra a la facultad de arquitectura y la embajada italiana, pero debería involucrar al Ministerio de Turismo y a Uruguay XXI como agencia de promoción de Uruguay en el Exterior. Sobre cómo funciona el evento, la Fundación Bienal de Vencía es una organización muy prestigiosa en Italia, alrededor de setenta países tienen representaciones aquí; y eso habla muy bien de este espacio. Si vamos a la Bienal de arte, es la más antigua del mundo por la cantidad de público que viene, por la cantidad de turismo que hay en Venecia y por cómo la ciudad vive cada bienal. Si uno recorre la ciudad, es turística por excelencia muy singular con cientos de miles de personas por todos lados que viven la bienal. Hay cartelería por toda la ciudad, en el sistema de transporte, lugares públicos, en grandes carteles en las paradas de los vaporettos. Una ciudad turística que se realza cuando se desarrollan las bienales. De esto tenemos que aprender de los venecianos: su manejo del turismo, del marketing como ciudad y el marketing  bienal como evento.

La Visión de los Curadores: Mauricio Wood.

Prison to Prison propone una reflexión crítica y profunda en el marco de freespace: meditar sobre la paradoja de la libertad en dos espacios carcelarios que conviven hoy en Uruguay y que son opuestos en sus planteos estructurales e ideológicos.

En 2017 el edificio más grande construído en el país fue una cárcel, una réplica de un modelo de prison importado. Lo curioso es que la nueva cárcel fue construída al lado de la cárcel de Punta de Rieles cuyo modelo es completamente opuesto, conocida como la cárcel del pueblo. Única en el país y en el mundo, un espacio carcelario que imita a un barrio, donde se vive adentro como afuera, donde existe un freespace y un diálogo e intercambio.

Esta exhibición audiovisual plantea una mirada fundamentalmente política del espacio libre, pone sobre la mesa temas de la agenda pública nacional e internacional que nos inquietan como ciudadanos para conversar y abordar desde la arquitectura del aquí y ahora.

_¿Cómo surge la idea de “Prison to Prison”?

Junto al Arq. Diego Morera realizamos en el 2016 el trabajo para fin de carrera de Arquitectura, donde realizamos una cárcel urbana y allí comenzamos a revisar las cárceles desde el punto de vista de la arquitectura. En mayo de 2017 nos recibimos, y unos meses después hicimos una residencia artística en el Espacio de Arte Contemporáneo, continuando con los trabajos sobre la prisión siempre trabajando desde el punto de vista de la arquitectura. Allí hacíamos entrevistas a actores de la sociedad desde criminólogos, sociólogos, psicólogos, educadores y arquitectos. En esa residencia artística conocimos la cárcel número 6 Punta de Rieles en Montevideo, conocida también como la Cárcel del Pueblo. Dentro de esa cárcel hay una lógica a imitar el afuera en el adentro. La cárcel es lo más parecido a la ciudad entendiendo que eso es lo mejor para la gente. Cuando conocimos la Cárcel del Pueblo, su proyecto, que es muy interesante, y a su director, que es muy inteligente, nos enteramos que había una cárcel en ese momento en construcción en la medianera con esta y que tenía un modelo de ver la vida, el control, la forma de encierro y el castigo totalmente opuesta. Esa cárcel totalmente opuesta es la cárcel número 1 Punta de Rieles que se inauguró en diciembre de 2017. Entonces nos encontramos con que en un mismo predio del Ministerio construído por un mismo partido de gobierno, en el correr de 8 años aproximadamente había dos modelos de prisión totalmente distintos, viviendo una esquizofrenia y una contradicción irónicas.

Más adelante nos enteramos de la temática de la Bienal de este año, y se nos ocurrió que habíamos encontrado un aspecto muy interesante. Nos gusta decir que encontramos un freespace en el lugar menos pensado, que es una cárcel. Es así que comenzamos a trabajar sobre esa idea, por un lado la cárcel que tiene el freespace y por el otro lado la cárcel que tenemos de referencia en las películas, automática, donde lo que se busca en vez de tratar de imitar la vida del afuera, es en realidad una abstracción de la vida. Uno come en un lugar, duerme en otro lugar, se ejercita en otro lugar y es un esquema de lo que debería ser la vida pero no es en verdad.

_ ¿A la hora de realizar el proyecto y la investigación trabajaron con algún marco teórico? ¿Cuál es?

Sí, todo lo que nosotros hacemos siempre parte de un punto de vista de cómo entendemos el mundo, la arquitectura, la política. Creo que todo lo  que hacemos está teñido con esa forma de ver. No sabría decirte un autor específico pero en general hay una forma de entender la arquitectura, el urbanismo, las complejidades y la riqueza de lo complejo. Entender también la parte política de la arquitectura y que no es solo un proyecto encerrado en sí mismo, sino que uno está tomando una decisión política cada vez que construye algo. Creo que eso es una de las cosas más características. Nada nace de cero, seguramente estamos influenciados por miles de personas y nada es 100 % original, seguramente estamos parados sobre los hombros de mucha gente pero no directamente vinculados.

_ Han tenido la habilidad crítica y profunda de ver que en 8 años se construyeron dos proyectos completamente diferentes desde el punto de vista estructural e ideológico. ¿Cuáles creen ustedes son las causas de la esquizofrenia cultural que se plasma en la construcción carcelaria del Uruguay a nivel de la política pública?

A nivel de la política pública, es un poco difícil de saber porque nunca queda claro ni cómo, ni quien, ni por qué se toman las decisiones, entonces son todas conjeturas. Seguramente sería más interesante preguntarle al que tomó las decisiones. Nos queda siempre la sensación de que hay un desorden o una urgencia al momento de tomar las decisiones. Donde no todos los aspectos están pensados. Está por un lado la unidad número 6 que es una unidad relativamente modelo, exitosa, que funciona, con la cual la gente está feliz y a la vez al lado se construye esta otra prisión, que siendo un modelo completamente opuesto, estando ya casi probado que no funcionan ese tipo de emprendimientos, las cosas se hacen igual porque alguien toma esa decisión, porque había falta de camas en las prisiones del Uruguay, porque es más barato que hacer otra cosa. Lo más preocupante más allá del modelo de comprender la vida es el concepto cada vez más instalado de que el modelo de cárcel número 1 de Punta de Rieles es buena o mejor porque es público privada, porque los privados se van a encargar de la manutención y de la comida, entonces todo será una maravilla  y creo que lo más peligroso de esa idea desde el punto de vista político es que se instala la idea de que el Estado y lo público es deficiente y malo y el privado es maravilloso y eficiente. Es un negocio, siempre lo fue y es.

_ ¿Qué representa para ustedes la Bienal de Arquitectura de Venecia?

La Bienal de Venecia es el mayor  evento internacional de Arquitectura, el  más importante e interesante. Para nosotros es un orgullo, un honor y un placer haber participado. Destacamos la posibilidad que brinda el espacio y  la idea de que en cierto momento y en cierto lugar se valore la forma que tenemos de ver y pensar.

_ ¿Cómo se desarrolló el proceso de instalación en el pabellón de Uruguay?

El proyecto estaba realizado técnicamente casi por completo en Uruguay y ya teníamos planificado que íbamos hacer y cómo. Una vez que llegamos a Venecia fue bastante sencillo porque ya teníamos todo planificado. Llegamos el 9 de mayo, la impresión de los catálogos se realizó en Venecia porque el traslado de papel es inviable de desde Montevideo por lo que desde el inicio decidimos imprimirlo aquí. Imprimimos el catálogo y poster en inglés aquí y llego directo al pabellón. Cuando volvamos a Uruguay la idea es hacer la impresión del catálogo y el poster en español.

_ ¿Cómo fue el montaje de la exposición y en que consiste?

El montaje de la exposición fue bastante sencillo porque la idea principal era dejar el pabellón como estaba, es un cubo blanco intacto, dejarlo así y simplemente hacer un montaje sencillo de eléctrica, audio y video para montar la exposición. El pabellón cuenta de dos partes: la antesala y la sala. En la sala esta la exposición principal que cuenta con luz, sonido y video. Hay una instalación de cintas led en el perímetro inferior y en el perímetro superior de la sala que dan la luz y el color. Luego hay un sistema de audio con sonido y música y esto se complementa con un proyector que genera la imagen  que se proyecta en una de las paredes.

_ ¿Tenían un tiempo estipulado por la organización de la Bienal para proyectar el video o podían ustedes manejar los tiempos con libertad?

Cada país expone lo que quiere, podes hacer la realización audiovisual que quieras. Entendíamos que el video debía ser lo más corto posible porque la bienal es una exposición multitudinaria y con mucho contenido, donde generalmente la gente no puede ni quiere quedarse más de 5 minutos. Por eso hicimos un video, una experiencia que para el visitante dura 5 minutos. La segunda parte del pabellón es la antesala y allí se colocó una serie de 8 cuadros en Canvas con las axonométricas principales de las dos cárceles, una al lado de la otra y la información curatorial del proyecto con los nombres de los participantes y autoridades.

_ ¿Cómo está conformado el equipo curatorial y cuáles son sus roles a la hora de trabajar?

Hay un equipo base integrado por 5 curadores, 4 pertenecemos al mundo de la arquitectura: Sergio Aldama, Federico Colom, Diego Morera y yo. La quinta curadora es Jimena Ríos, egresada de la Emad y de Museología, que le agrega una diferencia al grupo maravillosa. Ese es el primer grupo de curadores, después hay un segundo grupo más grande integrado por artistas visuales, artistas de audio, diseñadores gráficos, fotógrafos, psicólogos, urbanistas, un grupo grande quienes han colaborado en distintos aspectos del catálogo, de la muestra, de la experiencia del show.

En el equipo base la mayor parte de las  decisiones fueron tomadas en conjunto, luego se hicieron dos equipos uno más enfocado al catálogo y otro enfocado en la exposición. Por un tema operativo hicimos la separación de esos dos grandes temas, aunque todos participamos de todo. En catalogo y poster trabajamos más enfocados Sergio, Diego y yo y en la exposición Jimena, Federico y los Colazzo que son parte fundamental del equipo.

_ ¿Qué implicancias personales y profesionales tiene para ustedes esta vivencia?

Profesionalmente agrega un dato más a lo que uno hace, colabora en ser parte de lo que a uno lo representa y que ha hecho. Ni le resto importancia ni le doy el cien por ciento de importancia. Desde el punto de vista personal es una experiencia increíble. Todo lo relativo al montaje, el catalogo, la inauguración, la exposición, trabajando con gente nueva, en distintas áreas me parece fundamental y enriquecedor para el proyecto.

 

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La Visión de los Curadores Argentinos: Javier Mendiondo.

Argentina presentó un dialogo transversal entre espacios geográficos, lugares y arquitectura. Una invitación a pensar su territorio como construcción colectiva, y ver la arquitectura en su capacidad de transmitir una generosidad inesperada en cada proyecto. Los trabajos que expusieron reflejan, en una estructura horizontal y siempre abierta, el compromiso de su arquitectura con los principios propuestos por freespace. La colección se enfoca en proyectos producidos desde el retorno de la Argentina a la democracia en 1983.

Un proyecto poético que refleja el horizonte, el cielo y la tierra vinculándolos a los bocetos primitivos con conexiones aparentes o imaginarias entre la arquitectura y la sociedad.

_ ¿Cómo nace el proyecto Vértigo Horizontal?

Hace mucho tiempo que venimos trabajando con esta idea denominada Vertigo Horizontal, es parte de nuestra cultura. Juan José Saer es un escritor santafecino, argentino que ha dedicado buena parte de su producción a contarle el mundo como es nuestro territorio, nuestra Pampa, nuestra llanura y nuestros ríos. Saer vivió toda su vida en París, pero desde allí describía con una fineza de detalles muy profunda toda nuestra geografía como si hubiera estado viviendo en el país. Indudablemente esa fue una influencia muy importante. A su vez, Saer dialogaba con un Borges que ya había fallecido cuando él escribía esos textos, sobre todo el libro “Un río sin orillas” que él escribió en la década de los ´90, porque claramente Borges también hablaba de lo infinito, de la llanura y fue el quien instala el concepto de “Vértigo Horizontal”.

Ha sido muy movilizador para muchos de los protagonistas de la cultura argentina y podríamos decir sudamericana, Roa Bastos el paraguayo le ha brindado algunos aportes al concepto de Vértigo Horizontal y en definitiva es algo que para los que vivimos en la llanura son como nuestras montañas o como otros accidentes geográficos. A veces pensamos que la llanura es vacía de adjetivos pero, a través de estas buenas influencias hemos ido amasando una idea. Desde hace mucho tiempo el concepto de Vertigo Horizontal lo trabajamos en charlas en la facultad, con nuestros alumnos o en intercambios que tenemos con colegas. La presentación en el pabellón de Argentina fue justo la puerta abierta para poder desplegar la idea,  evidentemente en este tipo de ocasión es cuando un país le cuenta al mundo sobre su geografía, su arquitectura, sobre su cultura y que mejor que hacerlo a través de algo que esta tan anclado con nuestra tradición y con nuestro paisaje.

Nosotros decimos que el horizonte es una condición abstracta e imaginaria de nuestro territorio, de nuestra arquitectura y de la escala humana. A partir de esos tres planos de ingreso al entendimiento de nuestro pabellón el concepto de “Vértigo Horizontal” es una línea que vincula estos tres planos de pensamiento y que nos ha permitido en nuestro pabellón mostrarle al mundo sobre la característica de nuestro lecho geográfico pero también sobre la arquitectura argentina de los últimos 35 años. Hicimos una selección de 46 obras construidas desde el regreso de la democracia en el ´83 hasta nuestros días. Son todos edificios de carácter público de sentido social, activaciones participativas. Todos tienen guardado secretos que son de generosidad inesperada. Como dicen las curadoras de la Bienal, es aquello que la arquitectura le puede regalar en estos días a una sociedad que está construyendo un futuro más democrático y más igualitario.

_ ¿Cómo está compuesto el equipo de trabajo y como se han organizado para gestionar la presentación en el pabellón de Argentina?

Somos un equipo bastante grande, muy horizontal como indica nuestro lema. Los curadores junto conmigo son los arquitectos Pablo Anzilutti, Francisco Garrido y Federico Cairoli. A su vez tenemos un grupo de colaboradores, uno de ellos es italiano, Pino Sollazzo, un gran arquitecto, amigo nuestro con el cual hemos intercambiado muchas experiencias en el último tiempo. Asimismo, está Rodrigo Bordiga, Juan Juárez, Alejandro Trucco y Federico Viudez e igualmente un trabajo muy bueno de diseño gráfico de Darío Bergero, y un asesoramiento en paisajismo de María José Ilari y Paulo Chiarella. También un asesoramiento en producción audiovisual de Kilometro Estudio, un estudio de productores audiovisuales de Santa Fe. Cómo nos organizamos para trabajar no lo sé, compartimos trabajos en conjunto parcialmente, creo que lo que nos une es una mirada, miramos las cosas de una manera complementaria y nos interesan las mismas cosas, creemos en construir colectivamente y a partir de eso como en cualquier equipo hay una complementación de saberes, de expertise, de lo que cada uno sabe hacer y evidentemente se ha hecho un equipo muy potente porque venimos en una tanda de buenos resultados en concursos últimamente. Hay algunos de los miembros del equipo que son expertos en temas digitales, otros en temas técnicos, otros en fotografía, como Federico Cairoli que es un gran fotógrafo de arquitectura y a su vez ha viajado mucho por Argentina fotografiando obras de arquitectura y tienen una mirada muy interesante. Como dice Paulo Freire: todos sabemos algo y todos ignoramos algo, así que nos complementamos siempre.

_  ¿Cómo es el proceso de selección de los proyectos en Argentina?

Eso es muy interesante porque esta es la primera vez que Argentina participa de la Bienal a través de un concurso público, abierto, nacional, una instancia democrática absolutamente transparente y los resultados demuestran que es el mejor de los caminos para llegar a un resultado de estas características. Se hizo a partir de Setiembre-Octubre de 2017, donde se abrió un concurso público nacional, organizado por la Cancillería Argentina y las tres entidades de sociedades de arquitectos que hay en todo el país. Hubo una primera ronda donde quedamos tres equipos seleccionados y luego el 6 de diciembre nos premiaron y nos encargaron el proyecto.

Allí arranco una instancia muy interesante y desafiante porque de la idea a la materialidad o de la conceptualidad a lo físico del hecho arquitectónico de estar en el pabellón hay grandes desafíos. Uno cree que ganando un concurso hay un corolario o un broche que cierra una etapa y en realidad se abren todos los problemas, se debe construir con limitación de presupuesto, armando licitaciones. Disponíamos de 150 mil dólares, presupuesto dispuestos por cancillería para las bienales, desconociendo ampliamente que en Venecia todo cuesta 5 o 6 veces más que en Santa Fe. Eso también fue un desafío porque debimos adaptarnos a los presupuestos, a los materiales. En Venecia es todo muy caro en cuanto a la logística, adaptamos el proyecto para que las piezas sean más pequeñas porque al pabellón todo llegaba en barco y luego había que descargarlo a mano . Todo tiene un costo muy importante pero además, condiciones muy particulares. Es así que en dos-tres meses hicimos un concurso de precios con cinco empresas italianas, elegimos la mejor de ellas y luego llego la etapa de construcción del stand. Paralelamente realizamos la selección de las 46 obras, un tema muy interesante de la curaduría. Hubo que seleccionar las obras y coordinar con todos los estudios de arquitectura el envío de material en algunos de los casos los arquitectos ya habían muerto, como es el caso de Clorindo Testa y Rafael Iglesias entonces allí nos apoyamos en la gran generosidad de sus colaboradores que aún están a cargo de esos estudios y en general había una gran recepción de todos los arquitectos argentinos para brindarnos la información. Sobre este tema me gustaría hace un asterisco porque Vértigo Horizontal más allá de lo poético de la geografía y de la Pampa es un merecido tributo a los muy buenos arquitectos argentinos que hoy están ofreciéndole al país espacios generosos en democracia, en carácter público con un sentido social y muchos de esos arquitectos son muy jóvenes, emergentes, a veces desconocidos porque tenemos proyectos de Formosa, Jujuy, la Patagonia, Misiones, lugares a los que es difícil llegar a ese tipo de información y uno descubre finalmente que hay una muy buena arquitectura argentina que se está haciendo, que quizás no está siendo publicada a nivel internacional o quizás no participa de los circuitos editoriales más conocidos. En ese sentido nuestra propuesta es un pequeño tributo a esos arquitectos que están aportando desde esa generosidad inesperada a más espacios públicos, carácter democrático, o lugares de encuentro, que en definitiva son los que mejoran nuestra calidad de vida y  la sociedad en que vivimos.

_ ¿Cómo ven el mercado internacional  y cómo está posicionada la arquitectura latinoamericana?

Hoy hay que pensar global y actuar local pero hay que pensar local y actuar global al mismo tiempo. Actualmente, con los medios de comunicación, las redes sociales, las culturas, los regionalismos se desdibujan. Se han premiado en esta Bienal arquitectos indios, portugueses, los jóvenes sobre todo están en contacto con mucha información y en ese sentido la arquitectura sudamericana es emergente. De hecho ha tenido mucho reconocimiento en los últimos años: en la bienal de arquitectura anterior la mayoría de los premiados y el mismo curador fueron latinoamericanos. El anteúltimo premio Prix Versailles lo ganó un chileno y la arquitectura latinoamericana está en la vitrina de todo el mundo, pero lo está en el marco de una producción de escala global. Nosotros admiramos mucho de esta bienal los pabellones latinoamericanos, particularmente me gustaron mucho seguramente porque compartimos los códigos de pensamiento, de construcción… nos conocemos. El pabellón de Uruguay tuvo realmente una propuesta muy desafiante, muy inteligente a la hora de contar la vida en la prisión con recursos audiovisuales muy interesantes, el pabellón de México era muy lindo, bello, tenía una factura realmente espectacular con una selección de 21 obras de arquitectos mexicanos donde hace un tributo a esos arquitectos y a la geografía de México. El pabellón de Perú trabaja una historia muy linda sobre las Huacas que son túmulos hoy devenidos en espacios públicos en el siglo XXI que están alrededor de lima y el pabellón de Chile tenía esa historia muy desafiante sobre el Estadio Nacional y la entrega de viviendas que se hizo en el año 1979, pero además con una obra de una factura realmente cautivante porque estaba hecho con tierra pisada y objetualmente también es muy lindo. Presenciamos como la arquitectura latinoamericana dialoga entre sí temas, problemas, estéticas, materiales. Creo que la arquitectura latinoamericana está en un momento muy interesante. Hay que mencionar también que tres de las capillas vaticanas son sudamericanas, de las diez que se hicieron, una de una arquitecta excelente de Río de Janeiro, Carla Juacaba, otra de un genial arquitecto Chileno que es Smiljan Radic y otra realizada, para mí al menos por uno de los mejores arquitectos que tiene Sudamérica, que es el paraguayo Javier Corvalán. Para concluir, estamos muy presente en el panorama internacional realmente.

_ ¿Qué te pareció la premiación del jurado en esta Bienal?

Son modos de mirar de manera panorámica un evento que es muy difícil: una bienal es como una kermesse donde hay muchas cosas diferentes. Algunos proyectos expresaron su identidad nacional más allá de los fundamentos de las curadoras de freespace. Hay otras propuestas que trataron de encauzar lo nacional pero a través de los manifiestos de solidaridad de espacio público. Hay pabellones muy lindos en ese sentido; el de Israel, que reflejaba el momento que está viviendo Jerusalén donde se ven los espacios públicos, que están frente a los edificios religiosos, como lugares donde se desdibujan las diferencias culturales y religiosas, eso era bien freespace realmente.

Hubo otros pabellones que fueron un poco más divertidos o que hacían una propuesta más freelance o lúdica que eran casualmente los trabajos y pabellones premiados. Uno de ellos, el de Suiza, trabaja un tema que se repite cíclicamente en la historia del arte, cine, arquitectura, escultura y en la literatura, que es el tema de la manipulación de la escala. Creo que es muy inteligente el planteo desde ese punto de vista de lo que significa la escala para el hombre. Quizás no tiene una relación directa con los manifiestos de freespace, pero es un pabellón inteligente y el de Gran Bretaña es como un gran desafío, podríamos decir una ruptura con la ideología de esta bienal porque vacía el pabellón que tiene Gran Bretaña en los jardines y lo que hace es un gran tributo al paisaje de Venecia a través de una gran explanada en altura, creo que también es muy inteligente y simpático. El jurado en esta ocasión fue por ese lado. En las ediciones anteriores fueron por temas más políticos, como la que saco el león de oro para España con una crítica bellísima a lo que fue el crack de la burbuja inmobiliaria en España y que dejó muchos edificios sin terminar. En definitiva, era una lectura crítica de lo que estaba pasando en España en las últimas dos décadas. Inclusive, el de Perú, que saco el León de Plata, era un tributo a la cultura del paisaje y de los pueblos originales, sus materialidades y sus tecnologías. La bienal pasada fue por ese lado y el jurado de esta bienal fue más hacia lo lúdico y abstracto.

Los premios son circunstancias, incluso cuando uno los gana, no siempre el que gana es el mejor. Gana el que le ofrece al jurado lo que ese jurado quiere ver y lo que esa cultura en ese momento histórico quiere poder apreciar.

_ ¿Qué proyectos tienen hacia adelante?

Nosotros estamos dedicados en gran parte a la docencia (estamos en las Facultades de Arquitectura de Santa Fe y luego tenemos proyectos de diversa índole que están en marcha que hemos ganado en concursos anteriores y obras que estamos ejecutando). Particularmente hacemos obras de carácter público educativo, hemos hecho universidades, escuelas, siempre a través de la herramienta del concurso que es la puerta que tenemos para llegar a ese tipo de edificios donde un arquitecto se puede “lucir” un poco más. La actividad cotidiana de un arquitecto son las viviendas unifamiliares o agrupadas, y están más orientadas por la lógica del mercado que impone reglas un poco más rígidas. Pero tenemos un cumulo de actividades que nos esperan a nuestro regreso y seguramente lo que va a suceder por lo que hemos hablado es que va haber algún tipo de repercusión en Argentina sobre “Vértigo Horizontal” porque sobre todo la muestra y la selección que hicimos va a tener algún tipo de rotación en todo el país. Es interesante habérselo contado al mundo, ahora se lo tenemos que mostrar a la Argentina. Las obras que presentamos son desconocidas en el mundo y muchas aún son desconocidas en nuestro país, así que nos espera esto al regreso.

Un saludo y un abrazo a todos los uruguayos, y no lo decimos por compromiso, es un país que admiramos profundamente. Somos muy parecidos los uruguayos a los santafecinos; la geografía de Uruguay tiene la misma extensión que nuestra provincia, la población de Uruguay es la misma población que la provincia de Santa Fe y las costumbre que tenemos. Recordemos la historia: la primera confederación de provincias del Río de la Plata allá en 1813, fueron la República Oriental del Uruguay, Entre Ríos y Santa Fe, antes que Argentina fuera Argentina. Después nos hemos dividido y Uruguay queda de un lado y luego se conforma la República Argentina, pero tenemos muchas similitudes: la forma de ser, la tonada media parecida, el mate. La admiración que tenemos todos por Montevideo, una ciudad bellísima y además por la forma de ser de los montevideanos y uruguayos que son como éramos los argentinos hace un tiempo. Muchas veces por la velocidad que tenemos hemos perdido algunas costumbres y vemos que ustedes viven más relajados y se vive mejor.

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ONE COMMENT

  • Olga Acosta julio 14 2018

    Este largo e interesante artículo está bien escrito en términos generales. No obstante, está salpicado de faltas de ortografía -algunas contradictorias- que empañan la lectura, y mucho más tratándose de un artículo cultural porque en cierta medida frustra las expectativas del lector. Con la bibliografía de que disponemos hoy en día en línea es imperdonable que alguien de este nivel no haga el esfuerzo de escribir teniendo en cuenta la corrección.

    saludos.

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