Si hay una marca asociada a París es Chanel y el Grand Palais, uno de los edificios más relevantes de la ciudad, construido para la Exposición Universal de 1900, y sede de sus desfiles, será objeto de una restauración patrocinada en exclusividad por la marca, por U$S 30 millones.

En el marco de una tendencia que se afirma en Europa,  las marcas de moda se asocian a los gobiernos convirtiéndose en sponsors de renovación patrimonial, aportando fondos para conservación de edificios relevantes y en gran escala, tal como hemos reseñado  en esta nota.  Fendi ha transformado la Fontana di Trevi con un aporte de 2 millones de euros, y  la firma Tod´s ha invertido 25 millones de euros en la restauración del Coliseo romano. Ellos son algunos de los que trazan el camino de un marketing con contenido, identidad local asociada a la marca y un aporte real al público y las ciudades que  participan de su crecimiento.

En el caso del Grand Palais, el diseñador Karl Lagerfeld lo instauró como locación oficial para los desfiles de la firma, creando los escenarios más impactantes, que han recorrido el mundo en miles de editoriales ante el asombro de fieles seguidores de sus desfiles desde el año 2005. Así hemos visto surgir supermercados, molinos eólicos, bosques otoñales, glaciares, cascadas de agua, aeropuertos y hasta réplicas de la torre Eiffel. Para formalizar ese romance alimentado a creatividad y convocatorias multitudinarias, esta semana se aprobó, de forma oficial, el cierre del edificio  para dar comienzo al proyecto de restauración cuyo objetivo es readaptar la belleza de su diseño original a las nuevas necesidades. Este trabajo es desarrollado por LAN, un despacho francés conformado por Benoit Jallon y Umberto Napolitano.  Los trabajos de restauración se desarrollarán fines de 2019 hasta 2023, coincidiendo con los Juegos Olímpicos que se celebran ese año en la capital francesa. El Grand Palais sería sede de las competencias de esgrima.

“El Grand Palais –apuntan los arquitectos– representa la modernidad, tanto en su diseño como en su simbolismo. Es un edificio híbrido en términos de su arquitectura, su uso y su historia. Ni un museo ni un monumento como tal: la misma arquitectura e identidad del edificio se presta a un enfoque basado en la creación de una máquina de la cultura para rendir un homenaje constante y renovado a su vocación republicana y universal“.

Construido para albergar la Exposición Universal de 1900, el Grand Palais es un edificio de acero y cristal de 77 mil m2 con una longitud de nave principal de 240m y un peso de estructura metálica de unas 6 mil toneladas, algo menos que la propia Torre Eiffel. Se ubica en una de los principales lugares de la ciudad parisina, los Campos Eliseos.

El proyecto de restauración brinda la oportunidad de reforzar su carácter simbólico en el presente, adaptándolo a nuevos enunciados. “La idea es redefinir su identidad y revelar cómo, a pesar del paso del tiempo, el Grand Palais sigue siendo una fuente de inspiración para quienes creen que el espacio y la arquitectura no son fines en sí mismos, sino los medios para generar y mejorar la vida y la sociedad”.

Una serie de las escenografías más relevantes de Chanel en los últimos años:

 

Fuentes: Hypebeast, Vogue, Arquine, Evening Standard
Tagged: chanel, fashion , Marketing , moda , Paris

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