Nota de Belén Papa para El Cronista, bsAs:

Furor en Buenos Aires por Ai Weiwei , el artista chino que crea desde la disidencia

Realizó un viaje relámpago para preparar la muestra que inaugurará en noviembre en PROA. En diálogo con la prensa habló sobre arte contemporáneo, las consecuencias de ser un opositor en un régimen comunista y su preocupación por los refugiados. Fanático de las redes sociales, dejó toda su visita registrada en Instagram.

La cafetería de la Fundación PROA está al tope. Un selecto grupo de periodistas aguarda impaciente la conferencia de prensa que el artista chino Ai Weiwei (1957) ofrecerá en minutos en el auditorio. No se trata de cualquier ciudadano proveniente del monstruo asiático sino de uno de los que más ha incomodado al régimen comunista de su país en la última década. Por ello pasó casi tres meses detenido en 2011 sin cargos. Mientras era interrogado a diario respecto al significado de sus obras de arte, la comunidad artística mundial juntaba firmas y exigía su liberación. Ahora está en Buenos Aires a donde viajó por tres días para comenzar a delinear la muestra que inaugurará el 18 de noviembre en PROA.

Con curaduría del brasileño Marcello Dantas –que recientemente tuvo a su cargo la muestra de otro top ten mundial del arte en Buenos Aires, la del indio Anish Kapoor en el Parque de la Memoria-, la muestra exhibirá algunos de los hits del artista como la instalación “Semillas de girasol”, millones de semillas realizadas en porcelana con las que cubrió el piso de la Sala de Turbinas de la Tate en 2010, y la instalación “Forever”, bicicletas entrelazadas por las ruedas y el eje en alusión al principal medio de transporte en China. El resto de la muestra aún permanece como una incógnita. El viaje relámpago a Buenos Aires servirá para terminar de delinearla y visitar algunos espacios públicos donde planea emplazar alguna pieza.

“Mi trabajo tiene que estar basado en el estudio y la investigación. Tengo que involucrarme emocionalmente. Eso lleva tiempo. Voy a ir a Chile y a Brasil también. Eso me va a dar un panorama más completo de la región”, avisó para, acto seguido, admitir que aún no tiene en claro qué parte de la cultura argentina buscará incorporar a la exhibición.

“Mi trabajo tiene que estar basado en el estudio y la investigación. Tengo que involucrarme emocionalmente”, dice el artista.

Lo concreto –Weiwei es un adicto a las redes sociales, especialmente Twitter e Instagram, donde deja huella de todas sus actividades- es que desde que arribó a Buenos Aires el domingo por la mañana, previa demora en Migraciones por un problema de papeles en el que habría intervenido el mismo ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el artista tuvo tiempo de pasear por La Boca, visitar el Parque de la Memoria, comer en una parrilla, recorrer en lancha el Riachuelo, sacarse selfies con los peatones que lo reconocían y fotografiarlo todo.

Durante la conferencia de prensa recordó su infancia en China como hijo de un poeta condenado a trabajos forzados por el gobierno comunista. Pese a las condiciones de vida extremas que les tocó vivir y la quema de libros a la que se vio obligado su padre, el niño Weiwei se nutría de los conocimientos artísticos de su progenitor. Más adelante estudió cine en la Academia de Beijing y partió a Nueva York para completar sus estudios. A principios de los ’90 regresó a China, pero no sería hasta 2005 cuando abrió su primer blog y comenzó a realizar comentarios que incomodan al gobierno chino que su nombre pasó a la lista de opositores.

A post shared by Ai Weiwei (@aiww) on

“Los medios estatales me convencieron de abrir el blog para romper el bloqueo. Me enamoré del blog. Leía las noticias y escribía comentarios. Se hizo muy popular porque nadie opinaba de nada. Me di cuenta que podía ser más grande que un medio de comunicación”, recordó. Lo que siguió fue una vigilancia extrema sobre él, sus movimientos, su casa, sus familiares y sus dispositivos electrónicos. En ese contexto de pérdida de libertad y micrófonos escondidos dentro de su propiedad, afirma, “el arte puede hacer muchas cosas. Permite que los individuos transmitan sus sentimientos. Eso está conectado con la libertad interna”.

Weiwei explora distintos formatos. Sus obras pueden ser instalaciones, esculturas, objetos, fotografías y películas. Aunque el foco está puesto en denunciar los excesos de la dirigencia china, en la actualidad también le interesa mostrar la realidad de los refugiados que llegan a Europa. “Human flow”, la película que realizó sobre el tema, acaba de ingresar en la competencia para el festival de cine de Venecia.

“Mi intención es llegar a la mayor cantidad de gente. Creo que el arte contemporáneo ha sido actividad de una elite y deja de lado al público. El arte le pertenece a todo el mundo. Todos tienen el derecho de entenderlo, si no sucede es falso”, explica.

Weiwei es un artista que mira de costado las utopías. El régimen chino ha caído sobre él con bastante peso como para afianzarlo en el plano terrenal. “Durante esta lucha yo he cambiado. Cambiar la sociedad no es posible”, reconoció. “China ha estado bajo comunismo mucho tiempo – explicó – y eso es muy difícil de cambiar. Uno tiene un sueño, pero hay que enfrentar la realidad. Una sola persona no puede cambiar la realidad; la sociedad debe estar lista”.

Punto final para la conferencia de prensa donde Weiwei fue fotografiado por los celulares de todos los presentes. Él también se encargó de registrar el momento y subirlo inmediatamente a su cuenta de Instagram.

AI WEIWEI

Ai Weiwei, activista y uno de los artistas más destacados en la actualidad inaugura en Fundación Proa una exhibición antológica con las obras más representativas de sus obras.  Un recorrido por piezas que evocan a la persecución política -constante en su vida y obra-; denuncias a violaciones de los derechos humanos; las migraciones y los refugiados, entre otros tantos temas que motivan a la revisión histórica y al debate contemporáneo.

Objetos, Instalaciones, obras en papel, Wallpapers, videos, y su producción cinematográfica, junto a un activo programa de actividades paralelas, construirá el universo Ai Weiwei , uno de los más representativos de la actualidad.

Fundación Proa, Buenos Aires

INOCULACIÓN

Inauguración: 2 de diciembre, 2017
Curaduría: Marcello Dantas
Auspiciantes: Tenaris – Organización Techint
Con el apoyo de la Embajada de Alemania

Desde el 2 de diciembre del 2017 hasta el 2 de abril del 2018, Fundación Proa presenta Inoculación, una notable exhibición dedicada al trabajo público y de intervención social de uno de los artistas contemporáneos más célebres e influyentes del mundo, Ai Weiwei.

Curada por Marcello Dantas, la muestra reúne instalaciones monumentales, objetos, fotografías y videos de fuerte impacto político y simbólico, que brindan un amplio panorama de sus trabajos más icónicos y dan cuenta de la prolífica e intensa carrera del artista. Reconocido por documentar y reflexionar sobre las arbitrariedades políticas y sociales de occidente así como de su país de origen, su práctica artística se desarrolla en torno a la libertad de expresión, los derechos humanos y la explotación económica y ambiental.

En Inoculación Ai Weiwei reflexiona desde la biografía personal y da visibilidad a distintos problemas sociales que marcan las inconsistencias políticas y lagunas entre el sujeto individual y el sujeto colectivo en el mundo contemporáneo. El artista juega entre lo antiguo y lo actual, el pasado, el presente y el futuro, denunciando siempre desde una óptica crítica una relación ambivalente con su país dividida por un profundo sentido de identidad derivado del uso de materiales, imágenes y técnicas tradicionales de la cultura china.

Ai Weiwei entiende la totalidad de la arquitectura de Proa como espacio expositivo, eso incluye la vereda, la librería, y el café, creando una relación interesante entre la tradición y la modernidad. La monumental obra Forever Bicycles expuesta en la vereda de Proa el artista recontextualiza y desmantela un objeto cotidiano de china como lo es la bicicleta, y con ella metaforiza el cambio permanente de la cultura, su metamorfosis, ahora devenida en una estructura gigantesca de acero, luz y sombra.

Esta nueva exhibición en Fundación Proa ofrece una oportunidad única para el público de explorar el genio creativo de Ai Weiwei, generando un espacio para entender su narrativa personal y brindando una visión crítica de las relaciones ambiguas del artista con su nativa China, la política occidental y los autoritarismos, creando en esta conjunción de significantes un fuerte sentido de rebelión en sus trabajos.

AI WEIWEI EN PROA
Adriana Rosenberg

“Sería mejor que en lugar de disfrutar del momento, creáramos el momento.”

A.W.

Organizar una muestra de Ai Weiwei es sin duda una extraordinaria posibilidad de crear un momento, de crear una experiencia estética que nos propone mirar la realidad que nos rodea desde un ángulo familiar y al mismo tiempo inexplorado.

En el mes de agosto de este año, Ai Weiwei visitó Buenos Aires durante tres días intensos en los que recorrimos paisajes urbanos, el barrio de la Boca, el Parque de la Memoria, la Villa 31, y nos montamos en una barcaza del Riachuelo.  Ai Weiwei estaba atento y muy silencioso, con la mirada puesta en nuestra ciudad, y también en su hijo y en su sobrino, que lo acompañaban. Era su primer viaje a Sudamérica, y mientras contemplaba, se mantenía simultáneamente conectado con el resto del mundo: contestaba llamadas, tomaba decisiones sobre sus muestras alrededor del mundo, y coordinaba el trabajo de sus equipos en Beijing y Berlín. El clima no nos acompañó: fueron días de lluvia intensa, sin la luz solar que tanto define el nombre de Buenos Aires.

El estreno de Human Flow en Cannes, concentraba mucho de su tiempo, como así también el proyecto de arte público que estaba por inaugurar en Nueva York. Me pareció que Sudamérica estaba lejos de sus pensamientos, a pesar de su presencia. Su insistencia en conocer Chile para visitar aquellos lugares donde su padre había estado y poder mostrárselos ahora a su hijo, aclaraban su mirada y lo llenaban de ilusión.

Comenzamos los trabajos de diseño de la exhibición con el curador Marcello Dantas, el equipo de Proa y los asistentes de Ai Weiwei. Al tercer día, luego de recorrer varias veces el espacio de Proa, decidimos el listado de obras. Digo decidimos, aunque debería decir decidió. El dominio de Ai Weiwei sobre el espacio expositivo y la arquitectura del lugar concluyó en una selección de piezas para las cuatro salas, además de la vereda, los espacios de la librería y la cafetería. Su apropiación del lugar nos hizo comprender su talento como arquitecto y valorar sus primeros trabajos en esa disciplina, como la construcción de su estudio, o sus colaboraciones con otros arquitectos para la construcción del “nido de pájaro” de las Olimpíadas de Beijing 2008, o su diseño de 2002 para el Parque Cultural Ai Qing, en la ciudad natal de su padre.

La selección de piezas da cuenta de su vasta producción artística. Podríamos decir que están representadas todas sus etapas, aquellas que atraviesan el arte y la política; la recuperación de la historia de China a través de sus íconos; también el trabajo con los materiales representativos de su cultura y la capacidad artesanal para producir obras. Las semillas, los cangrejos, los muebles, las fases de la luna y los taburetes, las vasijas y las obras en papel, nos muestran el detallado amor por la vida en comunidad y la recuperación del trabajo conjunto de personas anónimas que logran producir una experiencia estética.
Law of the Journey es una de sus obras más recientes que Ai Weiwei creó sobre el urgente problema humanitario de los refugiados. El artista decidió presentar por primera vez una versión de esa obra en nuestras salas, y para Proa es un orgullo poder exhibirla y así inaugurar su gira sudamericana.

“Forever” Bicycles,  obra monumental construida con 1254 bicicletas, de 16 metros de largo por 9 de altura, está ubicada en la vereda frente a la fachada de la fundación, mostrando al Barrio de la Boca un ícono de la forma de vida y costumbres en China. Este gesto de Proa hacia el barrio apunta a poner a disposición del transeúnte casual, del paseante ocasional, de los niños, una de las obras más bellas construidas con objetos de la vida cotidiana. A la manera de un ready-made y en homenaje a la Rueda de la bicicleta de Marcel Duchamp, “Forever” Bicycles se convierte en un punto de encuentro entre el arte chino y el arte occidental; un puente entre los siglos XX y XXI; un eslabón que une culturas diferentes y una apropiación del objeto que en su multiplicidad nos propone una nueva mirada, una nueva abstracción, una nueva construcción.

Estas páginas dejan un sincero agradecimiento a Ai Weiwei, a la Embajada de Alemania en la Argentina, al extraordinario equipo de Proa y en especial al Grupo Techint, generosamente presente a través de sus empresas Ternium y Tenaris.

Un agradecimiento también al curador Marcello Dantas, quien propuso el término “Inocular” para denominar la exhibición, comentando que su etimología en latín es “en tus ojos”. Es probable que esta exhibición nos revele una nueva mirada sobre el presente y a los públicos de sus próximos destinos sudamericanos.

BIOGRAFIA

Ai Weiwei (Beijing, 1957.) Activista y artista contemporáneo chino, que actualmente reside y trabaja en Berlín y Beijing. Su producción, que abarca arquitectura, instalaciones, arte conceptual, redes sociales, fotografía y diversos proyectos curatoriales, es impulsada por su activismo social. A través de una expresión multifacética, el artista genera nuevas condiciones y posibilidades que le permiten a la audiencia examinar y cuestionar la sociedad y sus valores. Asistió a la Academia de Artes Visuales de Beijing de 1978 a 1981, luego se mudó a los Estados Unidos y se instaló en Nueva York. Allí cursó por unos meses en la Parsons School of Design. En 1993 regresó a la China, en donde ayudó a establecer el Beijing East Village, una comunidad de artistas experimentales. Weiwei ha recibido numerosos premios y reconocimientos: el galardón de Arte Cotemporáneo Chino (2008); la Skowhegan Medal (2011); nombrado Académico Honorario en la Royal Academy of Arts, Londres (2011); y el Václav Havel Prize por Disidente Creativo (2012), entre otros.

Marcello Dantas (Rio de Janeiro, 1967) es un reconocido diseñador y curador de exposiciones. Director de documentales desde 1986. Se graduó en Cine y Televisión en New York University; y realizó una maestría en Telecomunicaciones Interactivas en la misma universidad. En sus actividades multidisciplinarias el arte, la curaduría, la dirección y la producción convergen en áreas diversas, pero siempre orientadas a la interacción de Arte y Tecnología. Como curador de exposiciones de arte se destacan las de Bill Viola, Gary Hill, Jenny Holzer, Shirin Neshat , Laura Vinci, Tunga , Peter Greenaway y Anish Kapoor, entre otros.


dillards mens