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En la tercera entrega de Asia, Gaby Rouiller nos acerca en esta edición, el capítulo de  Camboya. Si aún no leyeron las reseñas de Vietnam y Filipinas, les recomendamos los lean previa o complementariamente, para completar la trilogía de aventuras.

Camboya limita con Tailandia, Laos y Vietnam, y al suroeste con el Océando Pacífico en el golfo de Tailandia.

Esconde una historia antigua y reciente, tan intensa como desconocida. Hace menos de 50 años, a finales de la década de los 70, el pueblo camboyano fue víctima de un genocidio por parte de su propio gobierno a finales de la década de los 70 que provocó la pérdida de casi la mitad de la población, la desaparición de toda una generación en un lapso de 4 años en que duró el régimen de los Jemeres rojos. Su obsesión era acabar con todo atisbo de cultura, y declararon como principales enemigos a todo aquel que demostrara algún tipo de cultura, es decir, universitarios, doctores, ingenieros, sacerdotes y todo tipo de persona escolarizada que pudiera iniciar o liderar una revuelta. Hicieron que las ciudades fueran abandonadas y trasladaron a todo el mundo al campo, convirtiendo a toda la población en mano de obra esclava para el cultivo de arroz, y solo arroz. En 1979, los jemeres rojos fueron derrocados y sus actos  juzgados como crímenes contra la humanidad.

Es por eso que hoy por hoy es uno de los principales productores de arroz del mundo, y más de la mitad de la población actual es menor de 25 años. Es un país con una media de edad muy joven, llena de niños y adolescentes por doquier. Los medios  de transporte preferidos son las motos y las bicicletas, si acaso los tuc tucs. No es un país con gran número de coches, de movilidad más incómoda con las aguas y los barrizales.

Una vez superado el horror, los camboyanos se levantaron sin mirar atrás, para recuperar un país, una cultura,  transformar su esencia y enamorar  a quienes lo visitan. El turismo ha sido un factor determinante en ese desarrollo: Camboya es el único país del mundo que tiene en su escudo y bandera un edificio histórico, el Templo de Angkor Wat, recordando que es la estructura religiosa más grande del mundo y el símbolo con más fuerza de todo su patrimonio, una de las Maravillas de la Humanidad, reflejo de una cultura y una civilización que ejercía un gran poder durante siglos en esta parte del mundo, y en la cual se emplearon 37 años en su construcción .  El complejo, luego de siglos en desuso fue invadido por la naturaleza y en los últimos años, actuaciones de restauración  han sido fomentadas para librarlos de la selva que los rodea, pero la paradoja es que de alguna manera esa naturaleza actúa ahora como capa protectora y su eliminación acerleraría su desaparición y su necesidad de mantenimiento.

La religión oficial del país es el budismo theravada, que practica el 95% de los camboyanos. Su capital y mayor ciudad es Nom Pen, centro cultural, político y económico de la nación. En el siglo IX  se  fundó el imperio jemer (o khmer) , que sobrevivió durante seiscientos años en los que dominó gran parte del Sudeste Asiático y acumuló inmenso poder y riquezas. Este reino muy influido por la cultura de la India construyó monumentales templos como el de Angkor Wat, declarado una de las ocho maravillas del mundo. Ya en esa época contaban con dos millones de habitantes y conformaban una sociedad avanzada con hospitales, escuelas y comunidades de agricultores que se servían de avanzados sistemas de riego.

Tras la caída de su capital Angkor en el siglo XV Camboya pasó a ser gobernada  por varios poderes vecinos, situación que se prolongó hasta que los franceses la convirtieron en protectorado a mediados del siglo XIX, hasta la Independencia en 1953, luego de lo cual se sucedieron desde  guerras con su vecino Vietnam, golpes de estado, autoridades provisionales de las Naciones Unidas y poderes dilatados en el gobierno, a monarquías constitucionales..

Hoy en día tiene una población de 16 millones de habitantes, y es una monarquía constitucional que en los últimos diez años ha experimentado un gran crecimiento económico gracias al buen funcionamiento de sectores como el textil, la agricultura o el turismo, que han atraído inversión extranjera y comercio internacional. A esto hay que sumar que las aguas territoriales de Camboya guardan importantes yacimientos de petróleo y gas natural que permanecen en su mayoría sin explotar por las disputas territoriales con su vecina Tailandia.

 

Gaby nos sigue contando de su periplo:

_Siem Reap, se encuentra de camino entre Bangkok y Hanoi. No llega a ser una ciudad, sino un pueblo de caminos de tierra, pero muy turístico. En el centro pueden encontrarse grandes ferias de ropa de imitación  de marcas originales , restaurantes y hoteles. Con una expansión notoria debido al turismo, este lugar es  ahora atratactivo para los inversores de los países vecinos por el bajo valor de sus tierras.

Alquilamos por Booking tres noches en el hotel Advaya Residence, un lugar nuevo que nos sorprendió por el bajo valor (30 dólares la noche) y la calidad tanto de las instalaciones, como de la comida. Si se alojan allí les recomiendo el desayuno con huevos Benedict: una delicia total.

En líneas generales, el país es uno de los más baratos de nuestro recorrido por Asia, sin embargo  los precios de los tours son a la altura de los europeos.

El primer día abordamos un tuk-tuk al hotel, que nos ofreció llevarnos al “Floating Village”, un pueblo flotante en el río más cerca de la ciudad. El paseo en barco privado  costó 50 dólares para dos personas y si bien es pintoresco, es contrastante la pobreza de la zona. En medio del pueblo flotante hay un mercado y parada para tomar una cerveza ….con un criadero de cocodrilos incluído. Los chicos que nos llevaban eran dos adolescentes muy divertidos. Eran super animados y un poco descarados, nos invitaron luego del recorrido a tomar cervezas y ver un impresionante atardecer, por lo que nuestro viaje duró un poco más de lo común, alrededor de cuatro horas. A la vuelta para sorpresa nuestra estaba esperándonos el tuk-tuk que nos había llevado.

El segundo día hicimos el recorrido por Ankor Wat. Les recomiendo ir en el tour de un día ya que el calor en esta ciudad es muy intenso, al menos en los meses de febrero a mayo y difíciles de soportar. Ademas, se debe llevar ropa que les cubra los brazos y las piernas, lo cual empeora la sensación técnica. Tomamos un guía en español y el tour duró unas nueve horas a 50 dólares.

 

SIEM REAP – FLOATING VILLAGE:

SIEM REAP – ANKOR WAT:

Artículo y fotos por Gabriella Rouiller