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Cuando vemos polos tan bien desarrollados y logrados , usualmente también, nos interesa la historia detrás del proyecto. Y no es la excepción: el Miami Design District maravilla a todos quienes lo transitan: locales, ejecutivos de la zona, o gran parte de los 50 millones de turistas que recibe la ciudad anualmente, pero pocos conocen la gestión detrás del emprendimiento.

Craig Robins (1963) tiene todo que ver en el tema y la historia no es menos entretenida: desarrollador inmobiliario, filántropo y coleccionista de arte, luego de reactivar áreas deprimidas en los 80 como South Beach con la inserción de hoteles de diseño como The Tides,  Robins es partner en Art Basel y Design/Miami, los eventos responsables por posicionar a Miami en el mapa de citas impostergables en el mundo del arte y el diseño. Luego, en los 90 fue por el norte del midtown: antes una plantación de ananás, luego el barrio llamado Buena Vista, actual Design District, gracias a una inversión superior a los 300 millones de dólares.

Robins viene de una familia de emprendedores inmobiliarios y aprendió a valorar el arte y el potencial del diseño y la arquitectura icónica para las ciudades  cuando hizo un Master en Barcelona. Al volver  a Miami, integró el concepto de arte y diseño a los edificios para generar experiencias y conceptos innovadores.
Lo inusual (o no tanto) de la historia es que desde hace unos años, y luego de conocerse en un litigio legal por el uso de un jet privado, en algún punto del proceso, Robins comenzó a salir con la heredera de Turnberry Management , Jackie Soffer, cuya familia es dueña y gestora también de grandes emprendimientos inmobiliarios como el Fontainebleau y el Aventura Mall. (Entre paréntesis farandulescos, el hermano de Jackie está casado con Elle Mc Pherson) Con perfiles totalmente distintos, se dice que en Miami, el norte se caso con el sur. Power couple si las hay.

El Design District es un paseo muy bien planificado. Si bien tiene todas las virtudes paisajísticas, comerciales y urbanas, se le critica el problema generado de “gentrificación”, término acuñado al proceso por el cual, los habitantes tradicionales de una zona, usualmente de clases medias o bajas son desplazados de la misma en pos de desarrollos inmobiliarios de alta gama.
Es así que ahora, Prada, Armani, Cartier, Burberry, Christian Louboutin, Dior, Marc Jacobs, Max Mara o  Louis Vuitton alternan locales con restaurantes , plazas o casas de decoración, generando un circuito de varias manzanas, con edificios icónicos o intervenciones artísticas en fachadas o perímetros. como el duomo de Buckminster Fuller en el centro del Palms Court, de la colección privada de arte de Robins, o Le Corbusier, por Xavier Veilhan, la escultura “elástika” de Zaha Hadid en el Moore Building, las fachadas de Sou Fujimoto, o la cerca de metal de la escuela de arte Dash de Marc Newson.

Su firma, Dacra gestiona a través de sus oficinas donde se encuentra su colección particular de arte, cada emprendimiento que sale de su mente. Los cuarteles  son sede de la colección de arte de más de 1000 piezas que fue adquiriendo Robins a lo largo de su trayectoria, entre ellas: John Baldessari, Richard Tuttle, Paul  McCarthy, Jean Prouvé, Ron Arad and Maarten Baas. Desde allí, han generado emprendimientos en la Lincoln Road, South Beach, Aqua y el Design District

Lo que comenzó como un barrio meramente comercial se transformó en un área de culto para vivienda: todo el mundo quiere estar allí, con lo que Craig Robins, lo expresó recientemente: “la zona ya está estupenda, pero su transformación será exponencial”.