El restaurante Four Seasons de Nueva York  (que a pesar de lo que muchos suponen, nada tiene que ver con la cadena hotelera) cerró hace dos años luego de que Aby Rosen, el dueño de su antigua locación, no renovara el contrato. El hogar desde 1959 del restaurante más emblemático de la ciudad que amaban personalidades como Henry Kissinger o Martha Stewart era el también emblemático edificio Seagram  obra de Mies Van der Rohe y su comedor, proyectado por Philip Johnson.

Una ecuación de prestigio y valor rara vez coincidentes y casi imposible de replicar determinaban un alto desafío a superar.

Restricciones además en cuanto a reformas necesarias por tratarse de una propiedad protegida por el gobierno definieron la mudanza. Los muebles y el equipamiento se subastaron y luego de dos años de trabajo y 30 millones de dólares de inversión, hoy son la nueva sensación en la ciudad. Claro, para quienes pueden permitirse un promedio de consumo de 500 dólares por comensal.

El pasado 15 de agosto sus socios y directores  Julian Niccolini y Alex von Bidder recibían a la prensa e invitados especiales en un tour de force precedido por innumerables deseos de próxima apertura de fieles clientes.

El nuevo espacio, sobre la calle East 49th ( a sólo tres cuadras de su antigua dirección) fue diseñado por el arquitecto brasilero Isay Weinfeld que se valió de muebles de estética mid century, cueros, maderas nobles, barras con vidrios laminados en dorado y rehundidas en el centro del lugar rememorando el estanque de su antigua locación y varios guiños a su pasado de gloria.

Al ingresar el espacio que recibe es cálido envuelto en maderas, luces bajas y un aire de sofisticación sin lujos pero que deja en claro que es como era su costumbre y apodo “power lunch” por el perfil de quienes asistían al lugar. El comedor tiene una estructura lumínica suspendida obra del artista Michael Anastassiades, seleccionado para el trabajo por Weinfeld.

El equipo culinario fue seleccionado entre docenas de aspirantes. El equipo que logró la aprobación unánime fue el del jóven Diego García de 30 años, que trabajó en Le Bernardin y Gloria en Hell´s Kitchen que actualizaron y renovaron el menú si bien mantienen algunos clásicos como el postre de tarta de duraznos con crema.  El aún mas jóven jefe de cocina es Brandon Lajes de 26 años también proveniente de Le Bernardin. Como contrapunto, el área de postres está gerenciada por Bill Yosses, pastry chef  de la Casa Blanca desde el 2007 al 2014.

Para la inauguración se encargó un shortfilm con dos modelos vestidas con piezas de Thom Browne, producido por  Tessa Travis en Milk Studios.

 

 

Fuente: Eater, Wallpaper, Forbes, Hotworld report, Casa e Jardim,

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