Loading...

Hudson Yards es el más grande desarrollo inmobiliario privado  en la historia de Nueva York desde el Rockefeller Center y de todo el país.

Si imaginaba que en Manhattan no cabía otro mega proyecto, éste de hecho supera todo lo previo en materia inmobiliaria, ocupando un predio de unos 100 mil m2 destinados a uso mixto en el West side, entre la Penn Station y el Río Hudson.

Si tuvo la suerte de pasear por el Highline en los últimos años, habrá notado que el primer tramo es un “work in progress” de gran escala poblado de grúas en todo su entorno: es precisamente este proyecto urbano de gran alcance que implica la colaboración de un grupo de visionarios, planificadores, arquitectos, comerciantes, empresarios y líderes de negocios trabajando en conjunto con la Metropolitan Transportation Authority. Desde siempre esa área del West side ha sido compleja para poblar ante la presencia de grandes áreas destinadas a vías ferroviarias y nodos de circulación, pero gente habilidosa para transformar desventajas en oportunidades ( cambio que se logró gracias a elevar 2/3 del área de edificios y espacios públicos sobre una mega plataforma volada sobre las vías) vende el proyecto ahora como “una de las áreas con mayor conectividad de todo el país”. Una de esas oportunidades era el hecho de que el lado oeste tenía pocas opciones o paseos comerciales y que el vecino barrio de Chelsea necesitaba expansión.

El proyecto que fue lanzado en el período de la alcaldía de Bloomberg, requiere una inversión de unos 25 billones de dólares, ocupa 23.000 puestos de trabajo de la construcción y es desarrollado por  Related companies (cuyo valor se ha triplicado desde que ganaron la licitación) y oxford properties group, liderado por el magnate y desarrollador  Stephen Ross, (75 años, “self made” billonario nro. 71 en la lista Forbes), llamado “el último gran constructor de la ciudad” y quien describió el proyecto como algo que sigue muy de cerca porque “no se trata solo de dinero sino de una capacidad de transformación,  y de lo que se deja atrás: no es fácil tener cerca de 1 millón de m2 de obra en simultáneo pero lo estamos cumpliendo”.

(Pueden ver a Mr Ross en una interesante charla describiendo el proyecto en la Escuela de diseño de Harvard aquí)

El Masterplan y dos de las Torres son obra del Estudio Kohn Pedersen Fox si bien comparten cartel con otros Estudios que firman otras torres como Skidmore Owings y Merrill, Norman Foster, y Thomas Heatherwick que ha diseñado un espacio central en forma de escalinatas por un valor de U$S 150 millones de dólares. Ese espacio supuestamente es un concepto de “edificio transitable” que puede explorarse desde muchos ángulos desde lo que se percibe el entorno cambiante, a diferencia del resto de los edificios que no son de acceso público general.

La gran escalinata en fabricación

Tres de las cinco torres: 10, 30 y 55 Hudson Yards son de uso exclusivamente comercial pero las hay de uso mixto, con inquilinos como HBO, Time Warner, Coach, L´Oréal, CNN, además de 4.000 residencias, 100 tiendas, y 3 parques.

Como todo lo de esta escala, trae consigo grandes debates, como la ruptura de la grilla básica de planificación urbana, fenómeno urbano que se arrastra desde la Ville Radieuse de le Corbusier

y que se muestra gráficamente mediante las grillas de Nolli, (mapas contrastados y simplificados que resaltan las diferencias entre espacio público y privado) casi siempre en función de emprendimientos de muy alta gama, o el que se hayan destinado fondos públicos para ampliar una línea de metro o remodelar el Jacob Javitz Convention Center en función de este desarrollo. 

En todo caso es uno más de los muchos emprendimientos que convierten a la ciudad en una de las más dinámicas del mundo, empujando los limites de lo imposible hacia la renovación necesaria para alimentar el espíritu de la gran manzana.