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Una de las últimas incorporaciones al cada vez más dinámico circuito gastronómico de la Ciudad Vieja de Montevideo es el café La Farmacia.

Una esquina desapercibida, algo desplazada del tránsito peatonal de calles  mas frecuentadas se renueva, manteniendo su esencia.  Aún mostrándose como farmacia, manteniendo cada detalle exterior propios de instalaciones comerciales de antaño: la señalización gremial, la entrada en la ochava, el mosaico con texto en el umbral,  anuncian …lo que no es. Incluso el nuevo logo, comunicación y packing de productos (realizado por el estudio Atolón de Mororoa)  se remiten al antiguo uso y función del lugar.

Foto: Marcos GuiponiFoto: Marcos GuiponiFoto: Marcos Guiponi

El que llega no es de casualidad: es casi imposible darse cuenta del cambio de rubro sin haber sido alertado por alguna vía, seguramente virtual o boca a boca.

Al ingresar flanqueando las  estrechas puertas de madera con tiradores de bronce art nouveau, es imposible no maravillarse ante el despliegue de detalles en su envolvente: texturas y acabados propios de otras épocas, inconcebibles hoy en día: lo que ganamos en tecnología lo perdimos en artesanías y oficios definitivamente. Los pisos de mosaicos calcáreos multicolores y geométricos contrastan con los muros revestidos con anaqueles con puertas de vidrio, nervaduras de madera con terminaciones neogóticas, y cajones rotulados con especialidades farmacéuticas hacen rememorar las épocas de atención personalizada tras mostradores.

El espacio se divide en dos: uno previo donde uno adivina funcionaba la atención al público que es donde se ubican las mesas, y otro posterior con la barra de atención y asientos más modernos.

Con una acertadísima intervención donde ha primado la mesura y el respeto a la memoria preexistente, se perciben casi sin afectar la envolvente perimetral y sólo se ha agregado en forma más contemporánea la gran barra de elaboración y atención, y unas mesas y bancos en carpintería de hierro muy lineal y geométrica, suspendida del techo, y casi sin tocar el piso. Lo nuevo medido, austero, se incorpora al festival de detalles decorativos que reinan en el lugar. Casi como pidiendo disculpas por la intervención, el resultado es definitivamente un espacio con identidad pero cuidado en detalles contemporáneos muy sutiles.

En el área posterior, un espacio de doble altura con un basamento de infinitos cajones continúa verticalmente con estantes y una pasarela perimetral  envuelve el área y balconea hacia la barra. Los pisos de pinotea desgastados, un escritorio de roble moldurado, frascos de vidrio con etiquetado antiguo y luces de baja intensidad colaboran a preservar el espíritu del lugar.

La propuesta es fuerte en cafetería aunque acotada en opciones para mediodía, válida para un almuerzo al paso. Uno puede sentarse frente a una ventana, disfrutando del sol que inunda el lugar, escuchar por lo menos tres idiomas y comer un sandwich o ensalada a precios moderados.

El primer impulso de muchos que pueda ser derribar toda traza de lo preexistente e instalar estanterías de manual, sin alma, luces led y nueva identidad, queda en evidencia como escaso de visión y posibilidades ante esta muestra de que mantener la identidad y memoria adptándolo al siglo XXI en forma innovadora generan productos mucho más sorprendentes y seguramente con más público que lo aprecie y consuma por diferencial en un mundo de copy/paste.

Foto La FarmaciaFoto: La Farmacia Foto: La Farmacia Foto: La Farmacia

Conversamos con Mercedes Carriquiry (29)  y Federico Lapeyre (30), los jóvenes arquitectos que firman este singular proyecto.

Ambos se conocieron en facultad, viajaron y trabajaron en el exterior (Mercedes en el Estudio de Jean Nouvel en Paris, Federico en Barcelona) y en Uruguay en los Estudios de Ponce de León y Guerra respectivamente. Ganaron premios en concursos como el de la casa de la rifa de arquitectura, y dan clases en facultad.

Conocieron a los dueños de este proyecto, precisamente…tomando café! Un local de ellos estaba a medio camino de sus respectivos lugares de trabajo en el cual coincidían y fueron entablando una amistad.

En marzo del 2016 fueron a verlo, y no podían creer que hubiera lugares así en la ciudad con ese nivel de terminaciones decorativas.

Foto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / Lapeyre

El cliente quería ser respetuoso pero aún no tenía definido qué hacer allí más allá de un café. Estaba en muy buen estado de conservación, exceptuando un quiosco que le habían sacado en una esquina hacia la calle Cerrito con una reforma poco feliz alterando algunos anaqueles. Se encontraba ocupado por cosas del dueño del lugar, objetos geniales que combinaban perfecto en ese entorno: una silla de barbero, la maqueta del barco, escritorios. Entre medio hubo historias increíbles como que el cliente conocía al hijo de una química que trabajaba en la farmacia, sin darse cuenta de su filiación hasta que en algún momento él contó que había alquilado el local. Le dio frascos y objetos que databan de esa época. Otro día aparecieron por arte de magia en la puerta de entrada bolsas con libros antiguos abandonados. Nadie sabe quién los dejó pero hoy descansan en los estantes del lugar. En otra oportunidad llegó un vecino que le costaba traspasar el umbral que separa ambos espacios porque estaba acostumbrado a la barrera de los mostradores.

La farmacia tiene un historial propio nada liviano: Está listada como Patrimonio Histórico nivel 4, por ser un buen ejemplo de arquitectura ecléctica neogótica con reminiscencias art nouveau en fachada, en muy buen estado de conservación.  Dejó de funcionar como tal en el año 2006, y los documentos originales son de 1870 como “Farmacia Demarchi” una sucursal de un comercio argentino instalado en Montevideo, que luego evolucionó a “Farmacia Deli”.

Mercedes y Federico continúan contándonos varios puntos de su intervención:

_  La premisa en todo momento fue ser respetuoso pero generando algo potente de identidad propia actual en contraste con lo previo.

     Hay gente que entra y dice “No hicieron nada” Y en realidad es muy difícil dar esa impresión, cuando en realidad sí hay mucho trabajo por detrás, de actualización de envolventes, estructuras o instalaciones: se limpiaron, pulieron y lustraron los detalles de madera, los pisos de pinotea de atrás, se repararon con cuidado tablas o lugares donde había huellas, se hizo un baño para el público en un espacio reducido bajo la escalera a Planta Alta, se hizo la eléctrica a nuevo y se instaló iluminación especialmente pensada. Las vidrieras se despojaron de piezas propias de la exhibición de antaño,  para colocar unos estantes tipo barras con hierro como para sentarse mirando hacia afuera. Los anaqueles atrás de la barra debieron electrificarse y encastrarse en muros, ser desmontados y luego rearmados in situ. La zona tiene un problema de elevación de la napa en días de lluvia que ocasiona inundaciones en los subsuelos. Si bien no se hizo habilitación del mismo, se debió instalar una bomba para mantenimiento en estas circunstancias. Debajo de la pasarela hay unas piezas de hierro forjado que debieron rescatarse, pulirse, iluminarse. O detalles como los   espejos inclinados sobre la barra que permiten ver el proceso de elaboración al cliente desde el otro lado.

Foto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / LapeyreFoto: Estudio Carriquiry / Lapeyre

     La definición del proyecto partió de la instalación del punto central como la barra de atención. Hay que tener en cuenta que este tipo de mostradores tienen múltiples exigencias  desde funcionales a instalaciones que deben contemplarse y diseñarse al milímetro. Tiene presión, entrada de agua, desagues, eléctrica, desniveles para apoyo de operadores, etc

 

     Con respecto a la barra, su definición formal atravesó miles de versiones de revestimientos hasta dar con la plaqueta de cerámica vidriada verde que contrasta con el ambiente. La idea era que fuera algo que remitiera a lo artesanal. Se mandaron a hacer a una fábrica que cerró luego de entregarlas, y hoy en día todo el mundo pregunta de donde son, pero ya no fabrican más. Hay estructuras de hierro superiores desde donde se suspenden las mesas con rieles que las hacen móviles, agrupables e incluso desmontables, dotándolas de cualidades de flexibilidad según la demanda de espacio de fechas o eventos especiales o incluso de configuraciones distintas espacialmente. Están concebidos como “dispositivos” una intersección entre arquitectura o estructuras fijas y el equipamiento móvil del lugar.

     La arquitectura fue un trabajo en paralelo a la Identidad gráfica que iba asociando el concepto de farmacia al lugar, como ritual de elaboración de productos en forma artesanal.

     La obra llevó unos 5 meses aunque inauguraron oficialmente hace unas dos semanas.

Ante la pregunta de qué tipo de obras les estimula como Estudio responden a dúo:

_ Más que el tipo de programa, nos interesan los trabajos como éste: donde el cliente tiene la cabeza abierta, no da por sentadas las cosas y reformula las funciones, deja actuar o propone desafíos que generan resultados sorprendentes.

Foto: Marcos GuiponiFoto: Marcos GuiponiFoto: Marcos GuiponiFoto: Marcos GuiponiFoto: Marcos GuiponiFoto: Marcos GuiponiFoto: Marcos GuiponiFoto: Marcos GuiponiFoto: Marcos GuiponiFoto: Marcos Guiponi

Conclusión:

Recordando que el lugar, listado como grado 4 de protección patrimonial está fuertemente acotado en cuanto a intervención o alteración de fachada y envolventes, podría concluirse que éste es un caso remarcable donde las fortalezas o singularidades surgen con mayor personalidad  de restricciones y condicionantes. Y eso se da cuando existe un inmueble con valores arquitectónicos notables, un cliente que tiene la visión del valor agregado que ello supone, y un Estudio profesional que acompaña, con innovaciones despegadas de egos pero destacando las virtudes del lugar e integrándolo a la actualidad en forma innovadora.

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Bonus:

Sobre su experiencia en el Estudio de Jean Nouvel Mercedes nos cuenta:

_ Los Estudios en Europa acusan recibo, agendan y se contactan cuando uno postula para un trabajo: permanentemente se requiere personal y al aplicar tienen una infraestructura de comunicaciones que atiende esos temas, hay una persona permanente encargada de esos temas.

_ Las divisiones de proyecto y maquetas interactúan con una de “Dirección de arte” que supone un styling de proyecto para comunicarlo en forma comercial atractiva para concursos, exhibiciones  o clientes.

_ Simultáneamente pueden manejar unos 25 proyectos distribuídos en unas 80 personas.

_ Sólo hacen un anteproyecto completo y lo liberan a asociados, usualmente ex empleados de confianza que se independizan y comienzan su camino realizando el proyecto ejecutivo y eventualmente direcciones.

_ Nouvel es un animal creativo, visionario, con un empuje y capacidad de gestión increíbles, muy intenso, así como lo es su personalidad. Optimiza su agenda y los tiempos al punto de que le pide a los taxistas que no apaguen el auto cuando lo esperan. …y por ahi se queda a una reunión!

_ Están despegados en temas de tecnología, desde para hacer maquetas con polvos magnéticos que permiten suspender layers de volúmenes volados a no tener límites de presupuesto en obras y poder diseñar la pieza que deseen, es un gran diferencial sin dudas.

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La Farmacia
Cerrito 550 esq. Ituzaingó
Lunes a Viernes de 8 a 20 hs.