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Dicen que “Cada fotografía es una decisión estética” y por tanto, ciertamente, un mensaje.
Diego Velazco es sin dudas en esta disciplina, un portavoz de sólida técnica, unido a una mirada inquieta y ambiciosa como pocas. Su maestría y flexibilidad con el lente lo han llevado a interactuar en producciones publicitarias internacionales, ganar premios y codearse con la crème de la crème de distintos ámbitos que lo convocan para difundir imágenes en formatos publicitarios, documentales o editoriales.
A Diego lo conozco desde siempre y lo vi crecer y cosechar éxitos y reconocimientos, conformando un nombre muy sólido, fruto de un camino muy emprendedor y cultivado con muchas decisiones de riesgo, de las que se hace la excelencia.
Su trabajo es un equilibrio provocador entre una reacción rápida a los instantes que valen la pena, y la meditación y perseverancia que debe tenerse al sostener cierta forma de concebir un trabajo.
Esas virtudes son aplicadas todo terreno: en la concepción de un libro de recetas para niños  o de entrevistas, trabajando en conjunto con su hermano Santiago, artista plástico, o en un banco de imágenes que gerencia mano a mano con su socio de siempre Santiago Epstein, y varios spin-offs más, salidos de su fábrica creativa en la calle Durazno de Montevideo.
Cada foto, muchas de ellas en series temáticas, disparan diálogos, recuerdos, u otros ángulos  de lugares u objetos cotidianos pero redescubiertos con su mirada.
La última novedad? Las “cajas” .
Un formato fuera de lo común para difundir su trabajo a escala más doméstica, más cercana.
Son series de fotos hilvanadas en un concepto común, y más que eso, totales “objetos de deseo” con un impecable packing que incluye cintas de tela,  logos con golpe de martillo, clips de plata hechos por artesanos locales, o soportes de papeles alemanes premium.
Una exquisitez que permite descubrir en su interior una captura que viene envuelta con su propia historia pero que descubre otras en la mirada de cada uno.
Diego mismo da testimonio escrito de lo que vuelca de personal en cada serie y acompaña cada caja en su trayecto a otros destinos cual ángel guardián.
SERIE : ACUÁTICA
El agua ha sido mi tema desde hace años. Inconscientemente vuelvo a incursionar en él una y otra vez… pero al tiempo lo reconozco como un sueño.
La serie Acuática transita por arroyos, estanques y ríos de escalas pequeñas, realizada en fotografía analógica formato 6x6cm negativo en blanco y negro. Esta serie busca, como toda mi obra, aferrarme al clasicismo fotográfico como mero ejercicio de no alterar la realidad que ya de por sí es sorprendente.
Esta serie es uno de mis grandes placeres y honores. En el 2015 Uruguay en visita presidencial del Dr. Tabaré Vázquez a Japón llevó como obsequio protocolar una caja completa de Acuática al Emperador Akihito. Algo nunca imaginado en mi carrera como artista.
De hecho las cajas están repartidas por varios países del mundo. En otra ocasión Uruguay regaló 15 cajas con fotos individuales a los 15 países de la ONU. Otro gran honor.

FICHA TÉCNICA  –   ACUATICA
Autor:   Diego Velazco Suárez
Título:  Acuática
Año:      2013 – trabajo en proceso
Soporte:     Negativo de película B&N 120mm – 6X6
Cámara:     Roleiflex Twin Lens 2.8 Planar
Impresión:    Papel Hanhemüle Photo Rag 308grs 17”x22”
Gliclée:            Epson Stylus Pro 9900 (B&W Fine Arts. / K3 inks).
Impresor:      Darío Invernizzi / Sottoterra/ Montevideo – Uruguay.
Serie:               Caja 1/25 – Limited Edition Signed Photographic Prints

 

 SERIE :  LA REPRESA
La represa de Rincón del Bonete es un tema ideal para homenajear porque es un hito en la historia de la ingeniería uruguaya y un hito en la historia de la ingeniería eléctrica. El Instituto Internacional de Ingenieros en Electrónica y Electricidad (IIIEE), una asociación mundial que nuclea a más de 400.000 profesionales de todo el mundo, considera que la central de Rincón del Bonete es una de las cuatro obras de ingeniería eléctrica más relevantes de América Latina. Es una central hidroeléctrica pensada en 1904 por el ingeniero uruguayo Víctor Sudriers, y proyectada por el ingeniero alemán Dr. Adolph Ludin en 1933. Sin embargo, debido a la ruptura de las relaciones con Alemania durante la Segunda Guerra Mundial fueron ingenieros uruguayos quienes debieron reformularla y construirla demostrando creatividad, audacia, conocimientos, capacitación y solidez de criterio. Eran los primeros ingenieros industriales egresados de la Facultad de Ingeniería: Antonio de Anda, Franco Vázquez Praderi, Luis Jauge, Víctor Campistrous y Luis Cagno y Juan Carlos Rezzano.
Pero Diego Velazco no se propone un homenaje en esta serie de cuatro tomas exhibidas en la Bienal de Montevideo. Elige otro camino. Realiza tomas muy especiales de detalles de la Represa de Rincón del Bonete. Su objetivo no es la representación de esta gran obra de ingeniería sino rescatar sus sentimientos frente a ella y ciertas formas que lo atraen y lo remiten a sus orígenes. No alude a la proeza de su construcción ni a su grandeza. Mira con ojo sutil las formas rotundas y las asociaciones con el agua que siempre le interesan y deja su testimonio visual sobre la potencia de algunas formas.
(Lic. Alicia Haber 2014)
Diego Velazco sobre su serie “La Represa”
Fui por primera vez a esa represa cuando tenía 12 años. Acampé junto al río durante nueve días. Algo me atraía: los muros, el hormigón negro por el paso del tiempo, las grandes escalas, el miedo a caerme al agua, las alturas demenciales, el abismo, la potencia inconmensurable del agua cayendo, el agua. Nuevamente el agua está en mi fotografía. Volví varias veces más. Su austeridad me atrae.
Como gigantescas tipografías, con escalas que son difíciles de calcular, las imágenes pasan a ser abstracciones de ese mundo, que con el movimiento del agua y a su vez con el aplomo del tiempo nos dice que nada es para siempre.
Esta serie fue elegida y expuesta para la 2º Bienal de Montevideo (2014) por el curador Alfons Hugs.
SERIE :  LOS ULTIMOS CINES
La serie “Los últimos cines” pertenece a ese lapso en la historia del mundo en el que todas las grandes salas de cine comenzaron a cerrar y resurgieron como espacios más reducidos, más tecnológicos, con mejor imagen y sonido pero convirtiéndose, a la vez, en un nuevo objeto de consumo liviano, “the entertainment”. Allí el consumo de los subproductos está a la par de la película, opacando quizá la esencia del cine; ese momento mágico de sentarse en una butaca, en una gran sala para vivir por un par de horas una vida diferente.
El ser humano es cinéfilo por naturaleza. Desde los albores de esta industria hemos vivenciado momentos gloriosos dentro de las grandes salas, viajando hacia tiempos inmemoriales, viviendo aventuras increíbles, amores imposibles, sentimientos profundos, llantos, risas, reflexiones y nuevas formas de ver la vida.
Mis padres se besaron por primera vez en el Cine Casablanca de Punta Carretas, un cine de barrio, de matiné tras matiné, donde el amor los unió para siempre y me trajo hasta aquí.
Fotografío para recordar y comprender la vida, el mundo. Mi obra se basa en el realismo, en la simplicidad de lo cotidiano. Sigo trabajando mi fotografía en película, aferrándome al clasicismo fotográfico como mero ejercicio de no alterar la realidad que ya de por sí es sorprendente.
SERIE: MAR DE PLATA
Se trata de un proyecto a largo plazo que he venido realizando con fotografía analógica 6×6 sobre el Río de la Plata, al cual los montevideanos llamamos “Mar”.
Trabajo desde hace años con el Río de la Plata como concepto de “orilla”; límite infinito o final del mismo, borde, confín de la ilusión y la esperanza, la despedida o bienvenida de inmigrantes que supieron llegar y que hoy somos nosotros.
Son varios los artistas que han trabajado con la “orilla” metafóricamente. Jorge Luis Borges decía que “la orilla es el cruce o la inflexión de dos mundos muy distintos pero contiguos: margen, límite, costa, playa; espacio imaginario que se contrapone como espejo infiel a la ciudad o al campo, ambos despojados de toda cualidad estética o metafísica”.
Sustituyo en esta serie MAR DE PLATA el concepto “plata” como metal precioso por el color plata inducido técnicamente a la fotografía mediante un proceso que realizo en la toma y en el revelado, reflejado en la imagen final en la amplia gama de grises plata. También en la fotografía analógica los pigmentos o haluros de plata en la emulsión fotográfica y en los papeles intervienen directamente en el contenido componencial de la obra.
El proyecto continúa. Finalmente serán 12 fotografías de las costas de Montevideo y 12 de la costa del norte de España, de donde partió la primera oleada de emigrantes hacia el Río de la Plata y desde donde salió Ambrosio Velasco el  primer antepasado que llega a estas tierras en  el Siglo XVIII.
SERIE : OBJETOS DE ATMÓSFERA
A través de las imágenes de pequeños elementos lúdicos que se recortan sobre escenarios vagamente reconocibles, esta serie de Diego Velazco es un fresco de cinco piezas de refinada introspección. Detrás de un tenue vele, el espacio escénico del creador ancla los personajes-objeto en un mundo estético y reflexivo. La transparencia atmosférica contrasta con la nitidez del elemento protagónico.
La composición de esta serie tiene una marcada centralidad geométrica de los elementos armonizados a partir de un eje vertical simétrico que ordena la composición en forma clásica. Las formas tienen el encanto del juguete. Lo lúdico de la infancia, el soñar /prever/ proyectar del Homo Ludens que todos somos está presente en este mundo que lo lega de su propia infancia y juventud a sus hijos como una herencia de esa Arcadia perdida.
Héroes de una lejana adolescencia: Tintin con su Fusée y Asterix son íconos de la infancia y juventud, en que el ensueño aventurero aún convive con las fantasías de las nuevas generaciones. Un robot de madera como elemento de magia y bienaventuranza recortado sobre los vaporosos fondos, como amarra entre tiempos diferentes. El pensamiento mágico está siempre presente.Es entonces cuando el diálogo dramático con la arquitectura de una ciudad que nos da datos de espacios y volúmenes, desde lo global hasta el reconocimiento de minuciosos detalles habituales -llenos de datos comunes como el hallazgo de carteleras plenas de una puerilidad cotidiana o rampante como el sensual edificio Art Déco Proamar- cobra envergadura.
Este juego de evocaciones entrelaza un Palacio Salvo, un conjunto de viviendas de corte racional, frente al Río de la Plata con palmeras al que el propio Velazco llama Jardín de los plumeros.
Más allá de todo esto, Velazco otorga a esta serie la atracción sólida de la belleza del blanco y negro; lenguaje infinito e insondable que genera esa distancia entre los colores y los valores, lleno de información de detalles donde la seducción cromática no nos contamina sino que nos da acceso a otro universo visual.
La técnica utilizada en esta acotada serie es una doble exposición en un rollo fotográfico. Trabajo analógico de quien labora con la artesanía de la fotografía como siempre bella y minuciosa, logrando el engarce del trabajo demiúrgico del laboratorio y el milagro del revelado y, por qué no, revivir el juego iniciático de maravillarse ante la propia creación.
(Enrique Badaró/2015)

Las Cajas de Velazco son objetos en si mismos, cada una contiene una serie de fotografías pero también se pueden comprar de a una copia sin enmarcar o enmarcada, también dentro de la caja.
Las copias están impresas en el mejor papel que existe, Hanemuhle / Alemania, que garantiza 150 años de conservación mínima. Están impresas  con tintas K3 que también garantizan la máxima durabilidad que existe como tecnología actual.

Son cajas son  “seriadas”, máximo 25 copias,  por lo que tiene un concepto de colección.
Cada caja viene acompañada de un texto sobre la obra escrito por el autor y/o diferentes curadores (Alicia Haber, Lopez Lage, Enrique Badaró, etc), también una ficha técnica, un Certificado de Autor con la firma del artista, todo en español e inglés. Todo este material está adjunto por un clip de plata hecho por un artesano.
La presentación de la caja en su interior está envuelta por papel de seda también Hanemuhle (libre de ácidos) y una cinta de seda negra.
Con el trabajo de Diego puede tal vez entenderse la frase de Robert Capa “Si tus fotografías no son lo suficientemente buenas es porque no estás lo suficientemente cerca.”
Para que la mirada sea distinta y creativa sin dudas implica un esfuerzo de concepción, investigación y perseverancia a la altura del objetivo.