La “Casa de vidrio” es la denominación de la Fundación e Instituto Lina Bo Bardi  que opera en la residencia que construyera la arquitecta italiana de nacimiento y brasilera por adopción Lina Bo Bardi.  Nacida en Roma en 1914, Lina es una referencia ineludible a nivel local y su trascendencia internacional ha sido resaltada incluso en la Bienal de Venecia de 2010, cuando su curadora, Kazuo Sejima, le dedicara una muestra especial a su obra.

Nacida en Roma el 5 de diciembre de 1914, Achillina Bo se graduó en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Roma en 1939 cuando estallaba la Segunda Guerra Mundial.

Ya como arquitecta y asentada en Milán comenzó su carrera en la oficina de Gio Ponti, y en épocas donde todo se destruía y poco se construía, abre su propio estudio que destruyen los aliados en un bombardeo en 1943.
Trabaja también con revistas de diseño como la Domus junto a Carlo Pagani, su editor, especialmente relevando la destrucción de las ciudades durante la guerra. Participó en movimientos a favor de la reconstrucción de las mismas denunciando falta de interés en la preservación por parte del público.

En el ´46 se muda  a Roma y luego de entrevistar y enamorarse del crítico y galerista Pietro Bo Bardi se casa con él. Pietro era un personaje muy vinculado con personalidades como Le Corbusier, o  el periodista y emprendedor Assis Chateaubriand quien lo invita  a Brasil a fundar y dirigir un museo: El MASP (Museo de Arte de San pablo, donde impulsó su creación junto a Lina y participó en su  operativa hasta su muerte a los 99 años.

Venir de la guerra y destrucción y llegar  a Brasil en una época de florecimiento y consolidación de su arquitectura fue un estímulo para Lina que decidió volcarse de lleno al diseño, al cine y al teatro: de esa época es la Bowl Chair, aunque  igualmente continuó dirigiendo publicaciones y dirigiendo exposiciones. Asimismo tomó contacto con grandes referentes de la cultura: Lucio Costa, Oscar Niemeyer y Burle Marx.

Con el Masp,  Lina dejaba claro que la modernidad en Brasil pasaba por sus manos. Con una planchada a 12 mts del suelo, con un volado de 74 m entre pilares, y una plaza seca inferior,  la obra se convirtió en la planta libre más grande del mundo. En 1958 se mudan a Salvador de Bahía, ante la invitación del gobernador para crear el Museo de Arte de Bahía (Ba-Mam) También se involucró en un Museo de Artesanías y ella misma creó muchas piezas artísticas en este período . Fascinada con la cultura artesanal, promovió exposiciones, actividades y clases relacionadas a diversas técnicas ancestrales. Sumergida totalmente en las tradiciones locales, generó un período muy fructífero, creativo , inquieto de búsqueda de diversas culturas y expresiones. En el 64 el museo fue intervenido por la dictadura y Lina vuelve a San Pablo. Allí proyecta el centro SESC Pompeia, un centro cultural que emerge de una antigua fábrica, con gran expresión y carácter brutalista y racional como gran parte de su estilo arquitectónico, acoge diversos usos en un gran espacio integrado.

En el ´51 diseñó y construyó su pied a terre  conocido como “Casa de vidrio” donde viviría hasta sus últimos días con su marido. Un edificio modernista que perdura en el tiempo, y hoy es el Instituto Lina y Pietro Bardi,  inserto en un predio de 7.000m2 en el Jardín de Morumbí, en San pablo, que custodia el legado de su creadora.

Se llega  a ella luego de andar cuesta arriba en uno de los innumerables morros de la ciudad, y aún en su acceso se descubre que resta un camino de pendiente pronunciada sembrado de azulejos, que evocan su admiración por la obra de Antonio Gaudí y data de su estancia en Barcelona.  La casa remite inmediatamente a los principios de Le Corbusier de modernidad, ventaneo corrido, planta libre sobre pilares pero también incluye el paisaje en forma integrada: plantan especies de tallos verticales en el frente de la vivienda para mimetizarlos con los pilares de la vivienda y de troncos oblicuos en los laterales para darle dinamismo al paisaje.

El predio originalmente era una plantación de té que fue loteada y la pareja intuyó que la ciudad en plena expansión algún día alcanzaría esa zona, otrora aislada, desde la cual podía apreciarse todo el horizonte y el crecimiento urbano. En los años siguientes también creció la naturaleza, envolviéndola en verde y quitándole ese horizonte infinito inicial.

El lugar permite apreciar el espíritu de vanguardia de la pareja al incluir tecnologías y piezas constructivas innovadoras para la época como ventanas corridas de piso a techo, sin barandas de protección, luminarias totalmente actuales diseñadas por la propia Lina , mesadas de acero en la cocina o un sistema de intercomunicación entre la cocina y las habitaciones singulares para la época.

Tenía obsesión con el uso o inspiración de objetos de uso diario para el diseño. Así las gárgolas que recogen agua de la casa la vuelcan en un estanque con forma de  bañera, los pestillos de las puertas remiten a la ornamenta de los bueyes que araban la zona, y las pastillas que revisten los pisos del living reflejan el azul del cielo sin mucho equipamiento que obstaculizara vistas.

Su diseño de la Bowl Chair ha sido reeditado por la firma Arper y remite también a un bowl de fruta donde en otra escala uno puede sentarse casi en 360 °.

Más adelante construye en un plano inferior del terreno una construcción casi colonial , producto de su visita a Bahía donde interactúa con artesanos. Allí,  arma su estudio a la vuelta a San pablo a imágen y semejanza de esas viviendas autóctonas n franco contraste con el racionalismo imperante en la vivienda unos metros más arriba.

Lina muere en su “Casa de vidrio” el 20 de marzo de 1992 y es su fundación la encargada de velar por su legado.


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