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En una nota reciente, mencionábamos el caso de Ignacio Mattos , chef uruguayo a quien el director del MET convocó para instalar su restaurante en el nuevo edificio Met Breuer en New York.

Pero Mattos no es excepción en el panorama gastronómico local. Uno de los proyectos inmobiliarios  que mayor inversión privada ha supuesto en USA, el Brickell City Centre  de Miami ha atraído a uno de los íconos gastronómicos del este de nuestro país a sus filas con una propuesta que no pudieron eludir. La idea era tener algo de lo mejor de la gastronomía latinoamericana atendiendo a la gran cantidad de público de ese origen que visita o reside en Miami.

Valuado en 1050 millones de dólares, Brickell City Centre es un producto inmobiliario de uso mixto,  de Swire Properties, firma originaria de Hong Kong. El proyecto tiene dos torres de condominios residenciales, (43 pisos, 390 unidades distribuídas en dos bloques: Reach y Rise, diseñados por el Estudio Arquitectónica  , dos edificios corporativos, un shopping a cielo abierto de aproximadamente 40.000 m2, con marcas premium (algunas por primera vez desembarcando en Miami), anclas como  Saks Fifth Ave., un dine-in- theatre, y un hotel: East Miami Hotel. El mismo tiene casas en Shangai y Hong Kong y éste de Miami es el primero fuera de Asia. En su 5o piso que supone el basamento de la torre del Hotel es donde se encuentra Quinto La Huella, y fue inaugurado el pasado año.

Pittaluga el de perfil más alto de los 3 socios, es un emprendedor gastronómico serial desde hace 30 años: tuvo restaurantes en Buenos Aires, en Lisboa, y hasta en una islita del archipiélago de Madeira. Muchas veces le ofrecieron abrir otra sucursal de La Huella en otras playas y siempre se negó.

El primer encuentro de Pittaluga, y Brian Williams, ceo de Swire y los hoteles East terminó en otra negativa rotunda del primero: no conocía Miami pero tenía una imágen muy vulgar del lugar. De allí a haberlo inaugurado, hubo varios viajes, reuniones, e información del proyecto y la ciudad de la cual  revirtieron su percepción hacia una zona que está cambiando permanentemente, es polo de emprendimientos ambiciosos y querían ser parte de eso.

Con personalidades internacionales que lo visitan desde sus inicios en Punta del Este,  un libro editado con recetas de su chef Alejandro Morales, el figurar como uno de los 50 mejores de Latinoamérica en la edición 2016 del ranking de Latin America’s 50 Best Restaurants, patrocinado por S.Pellegrino , y una vinculación con Francis Mallman, (mentor de Martín Pittaluga, quien junto a Gustavo Barbero y Guzmán Artagaveytia son propietarios del lugar) , no es de extrañar que eleven los estándares de los desafíos y vayan por otros, de mayor alcance.

Al abrirse el ascensor en el 5o piso , el ambiente es lo suficientemente chic como para atraer público cosmopolita, al tiempo que descontracturado como para no perder al esencia de sus ambientes en el sur: pantallas de lonja, sillones de cuero, maderas en tonos claros, y unas terrazas envolventes que lo convierten en un oasis en pleno dowtown. Una secuencia de espacios de distinta escala y visuales:  comedores interiores mezclando sillones y mesas tradicionales, otras colectivas o barras de tragos o con parrilla a la vista, y otros exteriores bajo pérgolas con luces bajas, rodeados de vegetación, con amplias visuales a los edificios lindantes o la cinta que supone la cubierta del shopping: la “Climate Ribbon”, un enrejado elevado de acero, vidrio y tela de $30 millones de dólares que conecta todos los componentes del proyecto y está diseñado para aprovechar la brisa de la bahía de Miami mientras desvía la dirección del sol para crear un cómodo entorno de compras al aire libre, entre otras hazañas de sostenibilidad.

Por si fuera poco y el visitante quiere explorar algo más el lugar, ascendiendo al piso 40 se encuentra el restaurante Sugar, también ambientado por Studio Collective, mismos responsables del resultado de  Quinto, en un rooftop que hace honor a los orígenes orientales de la cadena hotelera con una barra central de reminiscencia balinesa, rodeada de un bosque de arbustos, velas, faroles de luz baja, caminos de piedra y madera, con laterales de vidrio desde donde se puede apreciar todo el skyline de la ciudad.

Es en ese contexto en el cual Tati Paz PR creó el encuentro con artistas en el marco de la semana de Art Basel, con presencia de la fotógrafa ecuatoriana Anita Andrade, Daniel Bottero, Piero y Pablo Atchugarry y Lara Campiglia que se sumaron a un grupo de uruguayos que viajaron en el Art Basel Tour organizado por Itau, Jetmar y Ministerio de Diseño, más otros residentes en la ciudad. Con el apoyo local de Busyminds, CH2 Arquitectos, Quinto La Huella (Gracias Gimena Pereyra)  y Bodegas Garzón fue una experiencia excepcional en la que se pudo interactuar y conversar de primera mano con los artistas en el marco de un mega proyecto arquitectónico de primera línea, donde uruguayos están dejando su huella.