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La Sperone Westwater gallery de Foster + Partners  abrió en setiembre de  2010 en el barrio Bowery, de Nueva York,  a una cuadra del  New Museum of Contemporary Art de Sanaa, en una calle donde abundan tiendas de suministros para restaurantes sin mayor encanto, con  terrenos estrechos. Justamente en esa restricción es de donde surge la concepción de un edificio con movimiento vertical y múltiples y alternativas y posibilidades de exhibición.

Es un elogio a la capacidad de visión e innovación de un galerista, que convocó a Sir Norman Foster, y potenció ese espíritu con una solución fuera de serie para el rubro.

Llamado “The lipstick” o “Big Red” tiene en su fachada, un plano translúcido donde se desplaza un enorme ascensor que sirve además de conexión vertical entre múltiples niveles, como sala de exhibición en si mismo, o incluso la posibilidad de ampliación de alguna sala donde se estacione.

Sperone no es nuevo en el métier, de hecho antes de la mudanza, llevaba 35 años en el mundo del arte, ubicado en el Soho. La primera exposición en la nueva sede, fue del argentino Guillermo Kuitca , reconocido internacionalmente.

Angela Westwater conoció a Norman Foster y su esposa Elena, colaborando para la  Tate Gallery de Londres.  Más tarde, en unas vacaciones en St Moritz en el año 2007  volvieron a coincidir, esta vez  junto a su socio Gian Enzo Sperone.  En medio de la charla,  le mostraron al arquitecto las fotos de un terreno que acababan de adquirir por U$S 8,5:  preguntándole si le interesaba trabajar con ellos, ya que era un proyecto de escala mucho más pequeña   a los habituales de su estudio.

Foster, sin mediar palabra, comenzó a bocetar sobre una servilleta, lo que sería el factor diferencial para ese predio acotado normativamente entre medianeras.

El acceso al lugar tiene un espacio de simple altura que eventualmente puede comenzar a “moverse” y cambiar de proporciones, irse iluminando paulatinamente y sus mecanismos ir elevando el ascensor varios pisos hacia arriba: uno literalmente se encuentra de repente en la fosa del mismo, atendido muy amablemente por recepcionistas de turno.

El ascensor por dentro, con instalaciones artísticas:

El proyecto cuenta con 3 pisos de galerías abiertas al público, 2 privadas, 2 oficinas y uno de biblioteca de referencias, con el ascensor principal (cuya velocidad es menor a la de uno convencional para permitir apreciación de obras) que no solo transporta gente y obras de arte de gran formato sino que representa en sí una galería en movimiento, la cual es percibida desde el exterior a gran distancia.

Pintado en color “rojo ferrari” ha convertido en factor cool y diferencial una restricción enorme para área de exhibición y enclave urbano.

 Fachada posterior

Otra ventaja, es la percepción de intimidad al ser los espacios más chicos en comparación con galerías de museos tradicionales.

En 2011 la Municipal Art Society of New York lo galardonó con el Masterworks Award of Best New Building, y en 2012, el Royal Institute of British Architects (RIBA) premió al edificio con el International Award for architectural excellence.