Loading...

Uno de los mas grandes complejos de arte del mundo, el Lincoln Center for the Performing Arts resurgió luego de una ambiciosa modernización de su campus durante los últimos 15 años.

Situado en el Upper West Side junto al Central Park, a pasos de Columbus Circle, el lugar alberga unas 12 compañías independientes (entre ellas The Metropolitan Opera, The New York City Ballet, y The New York Philharmonic), 15 espacios de exhibición, y recibe más de 5 millones de visitantes por año.

La inversión de 650 millones de dólares incluye tal vez la pieza más original del sitio: el Hypar Pavillion, en un lateral de la Plaza Hearst, obra del estudio Diller Scofidio + Renfro, un restaurant con techo verde transitable en forma de paraboloide hiperbólico que le valió en el 2011 el premio Design Award de AIA New York Chapter y el  Innovative Design in Engineering and Architecture with Structural Steel awards program (IDEAS2).

En el 2002, cuando fueron seleccionados para este proyecto, DSR aún no había concretado su mayor creación,  el Highline,  y sin embargo se impusieron ante profesionales de la talla de Richard Meier o Norman Foster.

El pedido era actualizar el campus, vincularlo con el entorno circundante, reformar el Allice Tully Building, construir el pabellón Hypar, la plaza Robertson y el frente hacia la Columbus Ave., un desafío de los mayores abordados como obra de espacios públicos en la ciudad.

Allice Tully Building de la Julliard School :

Este tipo de proyectos tienen incidencia no solo en la ciudad sino en avances relevantes en la industria de la construcción. Como ejemplo, la disponibilidad de piezas para techos verdes que había en el mercado no se adecuaba a las distintas pendientes que tenía la cubierta ni al tránsito directo de personas sobre ellos. DSR trabajaron con la empresa American Hydrotech y desarrollaron GardNet®, de componentes y ensamblajes novedosos, aptos para los usos requeridos.

En el atrio David Rubinstein hay también paredes verdes de la firma Plant Wall Design, y es el primer edificio del complejo certificado con las normas LEED.

Los exteriores tienen proyectos de iluminación afinados , que aplican diversas tecnologías, cubiertas y laterales de vidrios resistentes con estampados especiales esfumados, asientos de hormigón con moldeados especiales. El resultado es un espacio que son muchos en uno, aglutinante de actividades, pero sectorizándolas, y ofreciendo distintos ambientes para los visitantes.

Es de esos lugares que invitan a quedarse porque tienen, además de mucho espacio para sentarse,  lugares con sombra y asoleados, agua en movimiento y estanque, pisos verdes y con pavimentos firmes, edificios de arquitectura moderna nuevos o de los años 50, arte (una escultura de gran escala de Henry Moore) , distintas texturas y escalas, totalmente disfrutable, especialmente en la noche cuando la iluminación da otra vida al lugar.

Hay dos libros que reflejan cabalmente la odisea de este proyecto desde dos ópticas distintas:

Uno es  ‘Lincoln Center inside out’, una recopilación del proceso de diseño y construcción así como los espacios terminados, fotografiados por el célebre fotógrafo de arquitectura Iwan baan

El otro cuenta el costado de gestión interna, habilidad de management para concensos, recaudación de fondos y liderazgo que requirió llevar adelante la visión de renovación de la Institución:  “They Told Me Not to Take That Job” es el testimonio de  Reynold Levy , presidente del Lincoln Center en el año 2002