Tal vez porque el tema está ligado a algo tan básico como los alimentos, o porque en muchos casos se asocian a recorridas al aire libre, es que nos encantan los mercados de comidas, especialmente aquellos que tienen un esfuerzo de producción y gestión actualizada a nuevos tiempos.
Por acá hemos perdido ese tipo de opciones y definitivamente queremos volver a disfrutarlas: pasear, recorrer o conocer lugares nuevos , interactuar socialmente, no sólo  entre 4 paredes.
La reciente reapertura del MAM en Montevideo como punto turístico y de compras domésticas ha reactivado esa tendencia localmente, y qué bueno sería que la gestión tomara un impulso  como para reactivar la zona entera generando un circuito más extenso e interesante aún.
Enfin…hay miles de ejemplos, más espontáneos, más tradicionales o más modernos, todos con el común denominador de ser un punto de atracción turística y de actividades de consumo local, o integrados a circuitos o  paseos que no nos cansamos de elogiar.
El tema es una tendencia permanente con variaciones sutiles: por ejemplo: en el bajo Manhattan en N.York hay un auge de construcción de edificios residenciales, pero que van generando cierta falta de servicios relacionados al abastecimiento de alimentos, lo cual han resuelto en varios casos, generando mercados en rooftops que suministran frutas y verduras a viviendas y restaurants en plantas inferiores, o combinados con retail, como en Chelsea Market, 

 El Gansevoort:

el Brookfield Place, Gotham West o Smorgasburg. La creciente demanda y filosofías de alimentación más sanas colaboran a generar ya una vertiente del real estate, y del auge de los chefs como Mario Batali y sus complejos “Eataly” que no vienen nada mal para refrescar la cultura gourmet más acotada de la clase media americana.
En Boston, ya hay desarrollos inmobiliarios con “rooftop farms” que alimentan, surten  y entretienen a propietarios y comerciantes en pisos inferiores:

Otros  como el Riverpark Farm, Brooklyn Grange que es el rooftop farm más grande del mundo, o el Gallow green un restaurant entre cultivos  en azotea de un hotel..brindan esa comunión entre tiempo libre y consumo al aire libre.

En pleno centro de Manhattan en la Grand central Station

 O debajo del puente en el Queensboro Bridge Market

Mientras, en Europa, hay muchos herencia de antiquísimos reductos de venta de alimentos, otros reciclados a los tiempos modernos. 
Un ejemplo que inauguró recientemente: el Markthall, en Rotterdam, del estudio MVRDV: una estructura fuera de serie con forma de herradura, que alberga 15 locales de comida, 8 restaurants, 100 unidades o vidrieras de productos, y 228 apartamentos, con 1200 estacionamientos. Tiene murales internos “Cornucopia”  de los artistas Arno Coenen e Iris Roskam, que llenan de vibrantes frutas y verduras el cielorraso, cual catedral de alimentos. Esperan entre 5 y 7 millones de turistas al año!
En Barcelona, el Mercado de Santa Caterina, es otro lugar a agendar: producto de una reforma del año 2005 del estudio de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, posee una cubierta ondulante y policromática pensada para vistas aéreas.
Otro, en Copenhague, el Torvehallerne, un food hall con algunos puestos interiores que son una joyita de diseño…y afuera..reposeras para descansar y disfrutar de un almuerzo al sol…La apuesta a espacios de restaurants, tiendas, carnicerías, giftshops, delis, coffeshops y librerías afines rinde mucho turísticamente.
Un ejemplo que me encanta (dato para agendar en próximo viaje a Amsterdam!) es el restaurant De Kas : un antiguo vivero que recicló un chef ganador de estrellas Michelin para convertirlo en uno  de los lugares mas trendy para comer, sólo orgánico, no hay menu, ofrecen las opciones en base a lo que se cosecha en el día.

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