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Cual homenaje a los 100 años del arquitecto I.M. Pei, que se celebran por estos días, Nicholas Ghesquière  director creativo de  la firma Louis Vuitton, realizó el desfile de la colección resort 2018 de la firma en el Miho Museum en Kyoto, Japon.

Si bien es relevante la elección y puesta en escena en esta instancia, no es la primera vez que Ghesquière opta por escenarios de arquitectura sobresaliente para sus desfiles.  En Mayo del 2016 fue el turno del Niteroi Contemporary Art Museum de la mano de una escenografía de Es Devlin, y en 2015 en Palm Springs,  fue el turno de la residencia de John Lautner para Bob y Dolores Hope.

Tampoco es la primera colaboración con artistas japoneses:  Takashi Murakami, Yayoi Kusama, Rei Kawabuko o Hiroshi Fujwara han firmado colecciones para la marca.

La inspiración para la colección viene de una fusión de elementos naturales y alta tecnología, tal como japón; un culto a las tradiciones pero a la vanguardia, así se expresa la marca que tiene un legado por transmitir e innovación por plasmar en cada colección o evento en que se embarque. Nicholas viajó al país oriental hace 20 años en búsqueda de inspiración, y desde ese entonces es regular visitante de esas tierras.

En esta ocasión fueron más allá aún en varios detalles que rindieron tributo a la cultura local:

_ Concibieron un desfile único en el Museo Miho diseñado por el Arquitecto I.M. Pei, autor también de las pirámides del Louvre con las cuales tiene semejanzas en geometría y terminaciones. El lugar es un balance perfecto entre naturaleza y vanguardia, entre aislamiento y reencuentro, en medio de las montañas de Shigaraki, con 80% de su área edificada, excavada en la montaña. Las modelos  ingresaban al túnel, caminaban el puente de suspensión, e ingresaban al museo, generando un recorrido fuera de serie y difícil de superar.

_  Introdujeron al emblema de la cultura pop nipona colaborando en la colección: el diseñador Kansaï Yamamoto, quien diseñara muchos de los atuendos de David Bowie en los años 80 puso su impronta y símbolos icónicos en bolsos y accesorios.

_ Muchas de las piezas se asocian visualmente con armaduras de guerreros, estampas con paisajes  y los accesorios con las máscaras rituales. El maquillaje emulando el kabuki con cejas dramáticas y ojos acentuados cerraba el conjunto.

_ Para el evento post desfile, cerraron la céntrica calle Shinbashi, donde geishas daban la bienvenida y orientaban a los visitantes, entre quienes se encontraban actrices como Michelle Williams, Jennifer Connelly o Sophie Turner. 15 restaurates de la misma calle fueron contratados para alojar el servicio para los asistentes.

Patrick Demarchelier e Isabelle Huppert junto a las Geishas

_ El evento fue diseñado al milímetro como una experiencia trascendente e innovadora que fusiona arte, paisaje natural y arquitectura: un convoy de autos hicieron un viaje de una hora hasta el museo, al cual se accede a pie a través de un túnel escenográfico, al final del cual se divisa el edificio entre colinas verdes cual visión de Shangri-la.

Se aprovecho una tendencia global de Japon como objeto de interés de público al que se dirige la marca: gente de China, Taiwan, indonesia quieren experimentar Japon y se les dio una excusa generando un recorrido único: era la primera vez que se cerraba una calle local para un desfile o se usaba el museo para ese fin.

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