El arquitecto argentino eleva los proyectos más simples a otra dimensión.

Una de las virtudes más impresionantes de César Pelli – aparte de su larga carrera como diseñador de edificios- es su encanto. Tiene casi 90 años de edad pero de ninguna manera aparenta más de 70.

Al recibirme, retira una silla para mí y me ofrece té. Su conversación es refrescantemente cándida, cuando no está en pleno estallido de una carcajada. Pelli tiene el aire de alguien que ha transitado su vida como una montaña rusa de picos y valles, de la cual siempre rescata los puntos altos.

El arquitecto argentino, ex decano de la Escuela de Arquitectura de Yale es la definición de longevidad. Su primer proyecto fue completado a mediados de los años 60 y en las siguientes décadas ha construido obras icónicas como el World Financial Center en New York, Las Torres Petronas en Kuala Lumpur o el Hong Kong International Finance Center. A diferencia de muchos profesionales cuyo estilo es fácilmente identificable, Pelli no tiene un sello de estética personal. Navega en el anonimato, diseñando edificios que se ajustan a su entorno o a los deseos de sus clientes.

Con un portfolio lleno de torres para firmas financieras, Pelli podría ser percibido como un títere corporativo. Y si bien no parece ser el caso, los críticos no juzgan su trabajo en forma unánime. Sarah Williams Goldhagen, ex crítica de arquitectura del diario “The New Republic” opinaba “Pelli es un arquitecto perfectamente mediocre”. Pero también estaba Thomas Hine de “The New York Times”: “Como arquitecto serio que interactúa tan bien en esferas comerciales, Pelli corre el riesgo de ser subestimado”.

Ese tipo de opiniones vienen con una trayectoria que opera tanto en áreas comerciales como públicas. Mientras que él mismo parece no tomárselo tan seriamente, habla abiertamente sobre su trabajo. “Mis proyectos son como mis hijos” dice. “Por ello no puedo tener un favorito”. Pero si debe señalarlo, es siempre el que está en construcción.

Actualmente en proceso en su firma Pelli Clarke Pelli Architects, se encuentra el residencial de 60 pisos para Armani / Casa en Miami. El edificio de condominios ha sido diseñado por el propio Armani y se encuentra en Sunny Isles Beach, al norte de Bal Harbour. Se elevará como un juego de velas invertidas, expandiéndose en altura y “simulando movimiento” según el arquitecto.

(Foto: Cortesía The Related Group y Dezer Development)

Los comitentes fueron Jorge Pérez y Gil Dezer, dos desarrolladores inmobiliarios ampliamente reconocidos, a quienes Pelli impresionó con sus bocetos que conectan sutilmente con el espíritu de la arquitectura del área Art Déco.

“Uno tiene altas expectativas cuando trabaja con alguien con talento de César, pero la forma en que fue capaz de reinterpretar y modernizar el estilo característico del sur de Florida fue espectacular” dice Pérez. “La torre parece algo que hubiera imaginado un futurista de los años ´20 pero habría sido incapaz de construir”.

(Foto: Cortesía The Related Group y Dezer Development)

Pelli Clarke Pelli Architects, fundada 4 décadas atrás en New Haven Connecticut es la contraparte ideal para este tipo de desafíos innovadores. La firma es reconocida por proyectar los rascacielos más altos del mundo, credencial instalada especialmente luego de ganar el concurso para el World Financial Center a principios de los años ´80. “En esa época teníamos una pequeña oficina y lo ganamos” dice Pelli. “Eso nos forzó a reestructurar la oficina para abordar proyectos de gran escala” y se ríe con expresión de asombro como diciendo ¿“Pueden creerlo?”

Sin embargo el ascenso constante en el correr de los años no es difícil de comprender. Su talento fue tempranamente detectado como estudiante en la Universidad de Illinois. Uno de sus profesores lo recomendó a Eero Saarinen y Asociados, donde terminó trabajando en la célebre terminal de TWA en el Aeropuerto John F. Kennedy.

Una década más tarde Pelli fundó su propio Estudio en Yale y poco tiempo después fue convocado para diseñar la ampliación de MoMA en su ubicación previa en Manhattan.

Llamé a su hijo Rafael, quien es uno de los 3 principales en el Estudio para preguntarle acerca del éxito de su padre. “Las virtudes que lo han hecho tan excepcional son una inteligencia determinante y una mente clara, además de un empuje y disciplina increíbles”, dice. “Esto es lo que ama hacer, no tiene hobbies”.

Su padre ve las cosas en  forma diferente: “He tenido éxito pero no tanto, lo cual probablemente sea favorable” dice. “La fama es algo que corrompe, lo veo en algunos amigos. Se pierde contacto con la realidad y todo se convierte en fácil y posible, y así no es la vida”

Pelli creció en Tucumán, una provincia pequeña del noroeste de Argentina, donde asistió la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Tucumán. A la larga su capacidad y entusiasmo excedieron ese rincón anónimo de Sudamérica. A principios de los años ´50 viajó a Estados Unidos con su esposa Diana Balmori y nunca se fue.

“Pude haberme estancado allí” dice por primera vez nostálgico a lo largo de la charla. “Solía pensar que la única opción que tenía era ejercer en Tucumán”.

Pero estancarse es lo opuesto de lo que le pasó a Pelli, que ingresa en la décima década de vida liderando uno de los proyectos más ambiciosos de su carrera: un parque público y hub de tránsito en San Francisco que ocupa 5 manzanas. El Transbay Transit Center está programado para inaugurarse parcialmente en el 2018 y transformará por completo el downtown con su sistema de transporte.

Los renders muestran una estructura longitudinal ondulante envuelta en una piel translúcida consistente en paneles de metal perforado creados por el físico matemático británico Roger Penrose. Durante el día, la luz y el aire se filtran por los módulos. En la noche el edificio brilla como una linterna. Un parque urbano diseñado por PWP Landscape Architecture ocupará su azotea. “Es muy contemporáneo, no sólo desde el punto de vista arquitectónico sino tecnológica y estructuralmente hablando” dice Pelli. “Es un gran aporte a la ciudad”

También es un desafío monumental para Pelli que está en todos los detalles. Uno podría percibir que nada lo desconcierta, es parte del oficio. “Es uno de los grandes arquitectos del siglo XX y sin embargo mantiene la humildad y calidez” dice Pérez.

Aún habiendo trabajado por casi medio siglo y ganado numerosos premios Pelli se enfoca en resultados. “Trabajo todos los días” me dice desde su oficina que pasa desapercibida en el Old Campus de Yale. “Excepto los fines de semana”

Agradecemos a Paola Singer para Surface Magazine con fotos de  Eva O´Leary

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COMMENTS 2

  • Carlos Faldi febrero 7 2018

    Gracias, Gabriela. Estupenda entrevista…

  • andrea febrero 15 2018

    te felicito por tu blog. artículos informativos y siempre muy interesantes

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