Habiendo cumplido quince años Ronda de Mujeres se transformó en una de las organizaciones de mayor trayectoria a nivel mundial que trabaja por la visibilización de las mujeres en el mundo de la música. A través de ciclos como el Camp y el Soundcheck, abre las puertas a nuevos talentos para incentivarlos y acompañarlos en sus trayectos musicales y, fiel a su estilo, continúa generando espacios para potenciar el lugar de la mujer dentro de la escena musical uruguaya. A punto de publicar una investigación sociológica que plasma su quehacer en la vida cultural de Montevideo, se posiciona como una organización consolidada que no solo genera impactos materiales sino que construye subjetividad, agitando el deseo de jóvenes y fomentando la construcción de una vida vinculada a la música, la creatividad y el arte.

En julio de 2002, mientras Uruguay atravesaba una histórica crisis económica y miles de ciudadanos abandonaban el país, las mezcladoras de música eran patrimonio exclusivo de los hombres. Algunos pocos bares de Montevideo funcionaron como centros de resistencia; a pesar de la dura situación y el repliegue natural que trajo la crisis, hubo quienes, siguiendo la pulsión del encuentro, redoblaron la apuesta ofreciendo música y cálidos encuentros. En ese contexto, un grupo de mujeres aficionadas a la música fueron convocadas para tener un lugar protagónico y hacerse cargo de las bandejas una noche a la semana en el ya mítico bar La Ronda de la calle Ciudadela. Ese fue el comienzo de RDM. Su directora Beatriz Soulier lo recuerda con nitidez: “En ese momento de crisis creo que la sensibilidad femenina fue muy importante porque tiende a reconstruir, a generar cobijo, a dar alegría, a tratar de mantener. Ese fue un momento de quiebre muy duro para todos y en ese momento surgió Ronda de Mujeres”.

Dieciséis años después RDM se transformó en un referente del entretenimiento y la vida cultural de Montevideo. Más de 500 mujeres de todas las edades pasaron música y más de 150 artistas colaboradores compartieron sus trabajos. RDM dibujó un nuevo paisaje visual y sonoro en la ciudad, integrando el arte, la cultura y las intervenciones de espacios alternativos. Propuso una nueva manera de diversión y enfatizó la importancia de transitar caminos novedosos para desplegar la alegría de manera colectiva.

Dos especiales: El Soundcheck y el Camp

Durante una década y media RDM desarrolló un sinfín de ciclos y actividades. Echar un vistazo al archivo de la organización es encontrarse con una producción rica en historia y propuestas. Además de inaugurar un nuevo camino para las mujeres y su vínculo con la música, RDM propulsó otra manera de habitar Montevideo, re significó espacios públicos y edificios y propuso otros modos de participación ciudadana. Para quienes frecuentan la escena cultural de Montevideo es fácil recordar actividades de RDM como las de la Plaza España, la Plaza Zabala, El Bajo, el antiguo predio del restaurante Morini, el Jockey Club de Montevideo, el Palacio Sudamérica, el Mapi y el Sofitel. Dos ciclos de los últimos años, no solo se han destacado, sino que consiguieron actualizar la propuesta de RDM vinculándola a una nueva generación de Dj, técnicos, artistas y diseñadores, así como a nuevos lugares de Montevideo: el Camp y el Soundcheck.

El Camp se trata de una serie de encuentros o talleres de capacitación para aprender a armar una playlist o un dj set. Las instancias son de entrada libre –con inscripción previa– y buscan compartir y “transmitir herramientas sensitivas y técnicas para la creación de un dj set”. Los talleres están a cargo de selectores musicales, sonidistas, Dj de diversos formatos– y artistas de trayectoria destacada.

El Soundcheck se trata de un espacio para visibilizar nuevos talentos femeninos en el campo de la música; convoca a quienes nunca hayan pasado música en Ronda de Mujeres. A partir de dicha convocatoria las interesadas envían una play list, un link, u otro formato compartible y es Celeste Carnevale quien sigue bien de cerca el ciclo: Ellas escriben y yo les pido que cuenten un poco de ellas, de la música que les gusta, de lo que les gustaría pasar en RDM. Si el contacto sigue, elaboro una lista, trato de darle un orden, un horario, ver en qué ciclos pueden entrar las nuevas Dj. Atrás del Soundcheck hay mucho trabajo, sobre todo de las Dj porque no se trata de aterrizar a pasar música en paracaídas, el momento del Soundcheck es muy importante para conocer el universo musical de cada una y no es tanto para ver si saben mezclar o no. El Dj es alguien que puede llegar a tener un aspecto performático importante y en RDM eso cuenta. Conocer cómo se vincula con la pista, con la gente. Eso es algo que no podés ver cuando te mandan una lista de música. Es necesario chequearlo en vivo”.

La investigación

Cuando RDM convoca a la Socióloga Sol Scavino para emprender una investigación, la intención era visualizar y plasmar un registro del quehacer de Ronda de Mujeres a lo largo de sus quince años. Sin embargo, a partir de los intercambios fueron surgiendo otras interrogantes: ¿Qué significa RDM para quienes se vinculan y participan de la organización? ¿Cómo impactó Ronda de Mujeres en la sociedad uruguaya? ¿Y en la vida de las Dj?

Scavino explica: “A partir de estas inquietudes elaboramos un diseño metodológico que, por un lado, consistía en entrevistas en profundidad a las Dj, y por otro, en la aplicación de un dispositivo de encuesta no representativa que enviamos a la base de datos de RDM, lo que nos permitió extraer algunos gráficos e incluir sobre todo al público que no pasa música pero que participa de la organización de otras maneras”.

La investigación permitió extraer algunas conclusiones relevantes. Todas las personas, incluso las que tienen visiones más críticas con la organización, reconocen que RDM es una organización que potencializa y visibiliza a las mujeres en la música en un contexto que comprende un alto nivel de masculinización. En otras palabras, se reconoce el quehacer de Ronda de Mujeres en la apertura del espacio de la mujer en la escena musical uruguaya. Otra de las conclusiones está vinculada a la generación de impactos a nivel material u objetivo: la mayoría de las Dj invitadas a pasar música en RDM terminan siendo contratadas por marcas, espacios comerciales o boliches. Este impacto material da lugar a la idea de que se puede vivir de ser Dj o selectora musical. La tercera conclusión está vinculada a la generación de impactos subjetivos, es decir, a la posibilidad de que estas mujeres se piensen como artistas. Este último es un punto de real trascendencia porque implica un impacto sobre el deseo de las jóvenes que se genera a través de una invitación: “¿Tenés ganas de pasar música?”; “¿Necesitás formación?”. La organización no solo agita el deseo sino que acompaña y brinda apoyo a través de actividades como el Camp.

Ronda de Mujeres es una celebración colectiva. Tanto en el pasado como en el presente, sus ciclos son acompañados por espíritus artísticos, inquietos, curiosos y amantes de la música y la comunicación. Plantea desafíos y apela a la creatividad y el trabajo de quienes participan. Además de un lugar de disfrute, a lo largo de todos estos años, RDM logró instalar a la música en el lugar de agente transformador: la gente comenzó a pensar en música, a escuchar, investigar y disfrutar. Consiguió construir la posibilidad real de realizarse como mujer vinculada a la música, la creación y el arte como modo de vida. Y nunca dejó de transmitir que nada es más poderoso que compartir alegría. Larga vida a RDM.

Fuente: Itaú/ Medium

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