Si existe un creador uruguayo que merece una mención especial por la trayectoria que está construyendo fuera de fronteras pero intentando conjugar y difundir culturas es Matteo Fogale.

Matteo es un joven diseñador nacido en Montevideo y radicado en Italia desde 2001. Sus habilidades artísticas son el equilibrio perfecto entre la herencia de un abuelo escultor, una madre artesana, y sus estudios en la Universidad de Venecia donde se graduó en Arte y Diseño. Desde entonces, se ha convertido en un talento emergente indiscutido dentro del rubro con presencia en destacados eventos como el Fuorisalone de Milán. Allí visitamos  en abril de este mismo año su muestra, en el marco de la Villa Mozart, junto a otros diseñadores consagrados como Studio Swine entre otros.

Ha realizado intervenciones en el V&A Museum, en vidrieras de la firma COS y en el Fuorisalone en Milán durante la Design Week, con ideas creativas y estéticas que van de la simpleza a lo barroco pero generalmente centradas en geometrías simples y combinación de texturas contrastantes.

Recientemente, fue seleccionado por el British Council para realizar una intensiva investigación sobre la vida y obra de Julio Vilamajó, actividad que lo motivó a juntarse con distinguidos diseñadores locales para crear una colección de siete piezas mobiliarias inspiradas en el estilo único del arquitecto uruguayo.

La presentación oficial será nada más y nada menos que en (The Designjunction de Londres) n el marco del London Design Festival, una de las máximas ferias europeas de diseño que se llevará a cabo del 20 al 23 de setiembre.

Una historia de iniciativa y empuje dentro de un medio que propone desafíos constantes, pero que valida la perseverancia de un diseñador capaz de compartir crédito con colegas nacionales para retomar sus raíces uruguayas.

¿Cómo comenzó este emprendimiento?

Fue en octubre del año pasado cuando el British Council abrió una convocatoria para artistas de distintos rubros que invitaba a realizar un trabajo de investigación en Uruguay. Me pareció una propuesta muy interesante y me postulé. Como me fui muy joven de acá, a los 17 años, nunca había hecho nada vinculado al diseño aunque siempre estuvieron las ganas. Y esta fue la oportunidad. Se presentaron varios proyectos de los cuales seleccionaron cuatro para la instancia de entrevistas, y finalmente, eligieron mi propuesta.

¿Cuál es el objetivo de British Council con respecto a estos programas?

El interés es promover la cultura inglesa en el exterior con la contrapartida de llevar otras culturas a esa tierra. La convocatoria sugería pensar cómo promover lo aprendido durante la investigación a través de muestras o charlas. Yo sabía que mi propuesta no iba a tener que ver con un trabajo teórico replicado en un libro, por ejemplo, sino que me interesaba indagar el aspecto de Vilamajó como diseñador industrial y mobiliario, ya que su trabajo en arquitectura está mucho más divulgado. Les dije que en base a la investigación, me gustaría desarrollar una colección de muebles inspirada en sus trabajos y la idea les encantó. Mi objetivo era volver a Londres con algo material.

¿Cómo fue la etapa de investigación?

La primera semana la dediqué a visitar la Facultad de Arquitectura y estudiar el archivo de Vilamajó. Solo tenía cuatro semanas para realizar el trabajo completo y me encontré con la grata sorpresa de un archivo muy grande que no solo tenía contenido sobre su vida y obra, sino también sobre el carpintero que le hizo todos los muebles. Estaban las plantillas y dibujos originales, todo una reliquia, por lo que me detuve a mirar pensando en lo que tenía en mente. Casualmente, el archivo contenía los muebles de Vilamajó por lo que seleccioné siete bocetos y continué investigando sobre su personalidad, sus trabajos, sus intereses. Fui a su casa, leí sus libros y dediqué más de un día a recorrer sus construcciones. Esta tarea no fue tan fácil porque cuando solicité un mapa con todas las casas de Vilamajó contaban con uno de 1992 que no tenía información actualizada, de hecho algunas de las casas ya no existían. Empecé a dar vueltas por Montevideo, Punta del Este, Villa Serrana, y me encontré con de todo un poco: algunas estaban intactas con poco mantenimiento y otras estaban refaccionadas. También tuve la oportunidad de conocer por dentro una de sus obras más importantes llamada Los Claveles, una casa que está declarada Patrimonio Nacional pero que está muy venida a menos porque su dueño vive afuera. Logré entrar porque un vecino tenía la llave y mantenía hasta los muebles originales.

¿Cómo fue el salto de la teoría a la práctica?

Luego de esa semana, me intrigaba un poco cómo era el tema de la producción en Montevideo. Quería saber si era viable hacer piezas de este tipo en Uruguay y me di cuenta que solo no podría. Así fue que contacté a los estudios Claro, Diario, Menini-Nicola, Muar, Sámago y a los diseñadores Carolina Palombo y Claudio Sibille intentando también reflejar aquel espíritu de cowork propio de Vilamajó. La idea era conjugar mi punto de vista con el del estudio para lograr una pieza de mobiliario inspirada en los bocetos originales.

¿Pudiste quedarte con estos archivos para presentarlos en Londres?

Me quedé con los escaneos de los originales aunque me hubiera gustado mostrar el material real que es sumamente interesante. Este trámite fue muy complicado de gestionar y no logramos la aprobación, al menos por ahora.

¿Cómo fue el primer encuentro con el equipo de trabajo?

Nos reunimos en la casa y en base a las características de cada uno, les entregué un dibujo distinto como punto de partida procurando que las piezas sean diferentes. Comenzamos dibujando ideas siempre bajo la consigna de crear una pieza artística y no tanto comercial. Quería preocuparme por la creación y no por su costo o por la dificultad de producirla en el país. Por suerte, esto no fue un impedimento y pudimos hacer todo acá. Este era un punto muy importante para mí porque quería ir a Europa con un producto uruguayo, realizado y producido en nuestro territorio.  Fue todo un desafío porque nos tentaba usar materiales que no eran locales, como el terciopelo que finalmente sustituimos por cuero, aunque tampoco queríamos caer en algo muy tradicional así que lo intentamos usar de una forma distinta.

¿Cómo continuó el trabajo luego del mes de investigación?

Finalizada esa etapa, el British Council siguió ayudándome en la residencia para llevar adelante la segunda instancia del proyecto. En ese momento, surgió la idea de recopilar todo el material que encontramos junto a las piezas diseñadas para armar una muestra en la Design Week de Londres que se realizará en setiembre. Me gustaba la idea de vivir una experiencia diferente para lograr una imagen alejada de lo comercial, así que el objetivo es llevar estos productos a una galería que está fuera de la feria, donde no solo presentaremos las siete piezas sino también una muestra del trabajo de Vilamajó, sus proyectos y material de interés.

En uno de los últimos viajes a Nueva York, nos llamó la atención la cantidad de galerías que integran los conceptos de arte y equipamiento de piezas de muy alta gama.  

Es que ese es el camino que el diseño está tomando de un tiempo atrás hacia hoy. Algo así como cápsulas de ediciones limitadas para un público bien selecto. El diseño puede ser muy popular o muy limitado. Y este trabajo se compone de piezas hechas a mano que están en un borderline: combinan lo comercial con lo artístico.

¿Ya tienen definido el espacio de exhibición?

Sí, The Aram Gallery, una galería totalmente gratuita y muy conocida por su ubicación bastante céntrica. Hacen como seis muestras al año y desde hace un tiempo estoy en contacto con ellos, siempre con ganas de hacer algo pero es un espacio tan grande que no daba con el proyecto indicado.

¿En qué etapa se encuentran actualmente?

Ya están terminados los prototipos y fueron enviados a Londres. Los diseñadores trabajaron con sus proveedores de siempre y los resultados son muy buenos. Tuvimos un apoyo increíble de Alejandro Rodríguez que realizó todas las piezas en madera para nosotros. El gran desafío de toda esta apuesta era encontrar apoyo porque el presupuesto que teníamos era muy reducido, pero la respuesta fue muy positiva. Algunos de los proveedores nos facilitaron el material o la mano de obra sin costo, Manos del Uruguay y Bia nos dieron una gran mano y Laviere Vitacca nos apoyó también en los costos de la muestra, así como Uruguay XXI. Ahora estamos en búsqueda de financiar el costo de envío porque por los tiempos tuvimos que enviarlos por avión y no es barato.

Luego de la presentación en Londres, ¿traerán la muestra a Uruguay?

Eso se esperaba, pero lamentablemente for falta de fondos decidimos que las piezas quedaran en Londres y esperamos poder hacerlas circular en Europa. Queríamos presentar antes en Uruguay pero no llegamos con las piezas. Si lográramos conseguir sponsorización se podría ver de organizarla de vuelta en Uruguay.

¿Cómo es la comunidad de diseñadores en Londres?

Contrariamente a lo que se puede creer, no es muy grande. Si bien hay mucha gente joven que se dedica al diseño, hay un network reducido de diseñadores industriales y gráficos que se mueven en los grandes proyectos. Una vez que entrás a ese círculo, todo se vuelve más amistoso y los vínculos son cercanos. Por ejemplo, el London Design Festival es una organización de no más de veinte personas, a las que muchas conozco e incluso son amigas, entonces todo es más fácil.

¿Existe la misma integración a nivel empresarial?

Creo que ahí no tanto, es una ciudad que funciona más por lo creativo que por la industria.

A nivel competencia, ¿sucede lo mismo que acá donde un producto chino barato convive con un diseño costoso de alta calidad? ¿Un diseñador inglés produce en Londres o en China?

Está bastante dividido pero, en general, los números cierran y el margen de ganancia funciona. Hay muchos diseñadores que producimos en Europa para un nicho más selecto que va más allá de las fronteras locales. Nos contactan muchos consumidores finales de Estados Unidos e Italia.

Además de la muestra, ¿en qué otros proyectos profesionales estás?

Además de organizar lo de Vilamajó, este año me ocupo de la imagen y promoción del stand de Uruguay en DesignJunction junto a un amigo diseñador y una amiga encargada de relaciones públicas.

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The Designjunction reunirá a las marcas de diseño más reconocidas del mundo junto a arquitectos, diseñadores de interiores y destacadas personalidades de la industria. La delegación uruguaya viajará junto a Uruguay XXI que se ubicará en un stand dentro del centro cultural de South Bank junto a doscientas firmas seleccionadas. A pocos metros, Matteo estará presentando su muestra inspirada en Vilamajó que contará con siete piezas distinguidas, material explicativo y archivos inéditos del arquitecto. Damos bienvenida a este tipo de iniciativas que favorecen el desarrollo del diseño uruguayo así como las posibilidades de posicionarse en una industria no tradicional para el país.

Crédito fotos: Tali Kimelman(prototipos realizados), Archivo Facultad Arquitectura, Matteo Fogale.
Entrevista: G.Pallares / Edición Rosalía Larocca

 

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