Es sabido que Uruguay ha tenido en los últimos tiempos múltiples instancias de toma de decisiones en cuanto a infraestructura, medioambiente e inversiones, especialmente relacionadas a temas vinculados a desarrollo económico, industrial, o turístico. Ya desde los debates debidos a las plantas de celulosa de UPM, y en últimos tiempos a inversiones en el este, los medios de comunicación hacen que las opiniones ciudadanas sean más visibles si bien no siempre se usan  de parte de las empresas o gobiernos para dar más transparencia e información de calidad de los proyectos, los contextos o las consecuencias que puedan generar.

Cuando la información es escasa, o en un solo sentido (el que de un lado se quiere difundir pero no se habilita a responder lo que del otro se desea preguntar) es cuando se generan las especulaciones, el posicionamiento por omisión de información, perdemos todos. Perdemos porque se boicotea públicamente proyectos que  eventualmente podrían ser merecedores de otra mirada si es que están insertos en políticas más amplias, o porque la función de departamentos de comunicación de ministerios, intendencias u organismos oficiales e incluso de empresas privadas (si es que afectan intereses públicos) debería ser justamente el brindar datos en tiempo y forma para que la información que circule sea de calidad. Es responsabilidad de las empresas privadas u organismos el emitir comunicados y permitir cierto nivel de consultas para evitar fake news, especulaciones inconducentes  y hasta campañas en contra solo en base a titulares. Las opiniones y los juicios podrán ser siempre diversos pero no sólo por ética institucional sino hasta de conveniencia: de esa forma quedan en una misma bolsa los proyectos eventualmente viables con los negociados bajo cuerda en condiciones poco transparentes.

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La tónica en los últimos tiempos viene siendo esta última con vicios que se reiteran:

_ El gobierno por excepciones según monto de inversiones.

_ La demora o negación en brindar entrevistas o responder preguntas técnicas

_ El manejo oscuro, bajo cuerda y sin difusión de proyectos que afectan medioambiente o temas patrimoniales (con antecedentes graves que persisten como el de la Estación General Artigas)

_ El argumento de que da fuentes de trabajo para avalarlos ( el narcotráfico también genera puestos de trabajo)

_ Los votos de evaluación y autorizaciones son políticos y no técnicos con lo cual los intereses que priman distan de ser los del bien público y terminan favoreciendo intereses menores o favores  sectoriales.

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En este momento se trata  a nivel de Parlamento en Diputados, la autorización de la construcción de la Terminal de Buquebus, aprobada por el Senado de la República.

Poco se ha divulgado acerca de ese proyecto cuando fue presentado y ahora que se discuten sus permisos, pero inversamente proporcional a ello es lo que se debate públicamente, con o sin herramientas y conocimiento para hacerlo.

En esta oportunidad, se trata de la iniciativa que habilita la venta de un tramo de la Rambla Sur al empresario argentino  Juan Carlos López Mena:  se propone enajenar los padrones 6177 y 7751 a efectos de instalar allí una nueva terminal de Buquebus, un hotel cinco estrellas, un centro comercial y estacionamientos subterráneos por valor de U$S 200 millones.

El proyecto actúa sobre una escollera de 1.500 metros, se ganan 70 metros al mar. El hecho de presentar la iniciativa le conferirá a Buquebus una ventaja cuando se haga el llamado a licitación, algo que se encuentra establecido por ley. En casos similares, la bonificación ha sido de un 5% para la empresa sobre sus competidoras. De no adjudicarse a quien tiene la iniciativa la contraprestación queda sujeta a negociaciones, y el que no sea estipulada ( o al menos difundida) de antemano es bastante llamativo.

Esta obra sustituiría de esta forma la intención previa de instalar en dicho predio el Museo del Tiempo, proyectado por los Arquitectos Lorente y Giordano.

La propuesta ya ha sido votada por la Cámara de Senadores y aprobada por la Comisión de Transporte de la Cámara Baja (con la excepción del diputado colorado Adrián Peña), y para su definitiva sanción solo resta el voto general de los diputados.

López Mena es una figura con presencias variadas en la realidad regional: ha sido el principal promotor e impulsor del turismo hacia y desde Argentina, con inversiones  y desarrollos que han beneficiado notoriamente el turismo. La compañía ha sido un factor multiplicador de la actividad turística vinculada al país. De hecho, el tráfico de pasajeros por vía fluvial desde Buenos Aires a Colonia y Montevideo se ha multiplicado por 10 desde que Buquebus ingresó al mercado con su propuesta de barcos rápidos.  Pero su responsable, también ha ocupado titulares polémicos en el caso de Pluna, préstamos en el BROU, o campañas electorales.

Los intentos por independizar la terminal de Buquebus de la órbita (y cánones) de la ANP datan desde  un proyecto  en la zona de Capurro, que finalmente no se concretó , en su momento argumentando que el Estado pretendía  una inversión en infraestructura vial que entendieron no les correspondía, lo que hizo caer  el interés.  El 2018 llegó con la novedad de la salida a cotización en Bolsa de la firma para financiar las obras de ampliación y mejoras por 43 millones de dólares que se están llevando a cabo en Puerto Madero, junto al posible abordaje del proyecto del Dique Mauá, para cuyo proyecto se habría convocado al Arquitecto ganador del Premio Pritzker, Norman Foster.

Proyecto ampliación terminal Puerto Madero (Buenos Aires):

Proyecto Dique Mauá (Montevideo) :

El dique Mauá quedará funcionando aparte en un apéndice del terreno. Si sumamos la obra de la sede de la CAF (Comisión Andina de Fomento, en el ex Mercado Central), que se está construyendo justo en frente,  o el anexo a la Torre Ejecutiva se espera que esa zona tenga una revitalización grande. Sin embargo es de notar que  si bien para los turistas sería mucho más favorable llegar al punto proyectado, la realidad es que a 3 cuadras de distancia hay una avenida 18 de julio que de noche carece de servicios, la limpieza es relativa y el caos de tránsito que podría generar en la zona es un riesgo alto.  En cuanto a esto último, si nos regimos por el ejemplo de la terminal de Puerto Madero, no es muy auspicioso.

En la Academia, la opinión es bastante unánime, alejándose de consideraciones circunstanciales como la oferta de trabajo o la mejora de la zona, y centrándose en temas estructurales han expresado a Búsqueda o en redes sociales las siguientes reflexiones:

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Un proyecto que requiere compra de terrenos públicos y no una concesión a largo plazo para ser viable quiere decir que no es viable. ( Arq William Rey) 

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_ El Arq Mariano Arana declaró que no ve mal que una empresa privada como Buquebus pueda tener una concesión por algunos años, pero no le parece acertado concebir como propiedad costera un ámbito particular, y reclamó al Frente Amplio que tenga “un especial cuidado en el patrimonio, tanto construido como natural”.

_  La directora del ITU,  Instituto de Teoría y Urbanismo de la Facultad de Arquitectura, Mercedes Medina, opinó que el emprendimiento tendrá un fuerte impacto en el tránsito, así como en el paisaje de la rambla. “Es una zona en donde ya se han querido aplicar otros proyectos y que está cambiando muchísimo. Tenemos la ampliación de la Torre Ejecutiva, la obra del Banco de Desarrollo de América Latina y el proyecto de la Intendencia sobre el barrio de las artes, todo coexistiendo en esa porción de ciudad”, ilustró.

Para Medina, lo importante es no pensar el proyecto solamente como una forma más cómoda de recibir a los turistas, sino como algo que también favorezca al desarrollo de la ciudad de una manera integral, fundamentalmente en los barrios cercanos. Consideró que se deberían poner condiciones que contemplaran un impacto paisajístico positivo y “no aceptar una imagen que venga impuesta”.

“Tiene que haber una reflexión acerca de una propuesta para todo el entorno circundante, que no solo resuelva los problemas técnicos del tránsito y de los estacionamientos que se van a generar”, comentó. Para la arquitecta, si la creación de la terminal activa la zona, mejora el espacio de uso público y genera propuestas para los habitantes, puede tener un impacto positivo. Pero si esto no se tiene en cuenta, “puede producir miles de problemas”, como afectar la democratización del acceso al espacio público —“la rambla es libre y abierta para todos”— o generar impactos relevantes en el paisaje costero.

“Si pensamos exclusivamente en la terminal de Buquebus, en un hotel cinco estrellas más un centro comercial, no veo en ese enunciado nada que pueda mejorar la calidad urbana de la zona”, afirmó.

_ El arquitecto Thomas Sprechmann, experto en arquitectura compleja y urbanismo, opinó por su parte que “La ubicación es inmejorable. El punto está muy cerca de la plaza Independencia, por lo que el turista llega inmediatamente a la Ciudad Vieja y al Centro, áreas históricamente deprimidas. Y me parece que la terminal puede tener un efecto muy positivo de inducción a hotelería y oficinas”, afirmó. No obstante, consideró que el proyecto se debe pensar “muy bien y con mucho cuidado”, debido a su ubicación crítica.  Por un lado “se ha sido absolutamente rígido con distintas iniciativas” para proteger el valor patrimonial de la rambla, tratándola con “demasiada prudencia, al punto de ponerle una especie de corset”, afirmó. “Y de pronto aparece esto que es una buena idea pero está absolutamente liberalizada.

Acá se perdieron los controles y las regulaciones que se tenían antes”, señaló.

_ Para el Arq. Conrado Pintos cabe “preguntarse para qué declarar Patrimonio Nacional un bien si luego se lo vende sin dar explicaciones, sin promover una discusión pública que permita medir las consecuencias de una decisión tan arriesgada”.

_ Para la Facultad de Arquitectura el tema también pasa por el cuidado y la preservación de los bienes de interés público.

Carta abierta del  Arq. William Rey:

Terminal de Buquebus en Dique Mauá: Concesión sí, enajenación no!
Es materia polémica la reciente iniciativa del Poder Ejecutivo de enajenar los padrones 6177 y 7751 de la Rambla Sur de Montevideo. Su objetivo es la construcción de una terminal marítima sobre dichos predios. En buen romance, se busca transformar las instalaciones de la vieja Compañía del Gas y el Dique Seco estableciendo un servicio diferente, cuyo principal o único interesado es el empresario Juan Carlos López Mena.
Tal iniciativa obliga a una reflexión profunda, capaz de evitar los argumentos hasta ahora esgrimidos en su contra.

Se trata entonces, de pensar desde otro lugar, evitando el común denominador de reacciones que –en la mayoría de los casos- esconden fundamentos ideológicos más que apreciaciones objetivas en torno a la propuesta y al patrimonio en juego.

La verdadera dimensión del proyecto, escasamente difundido aún, implicaría obras de infraestructura portuaria, una terminal de pasajeros, un complejo hotelero y de estacionamiento, así como el mantenimiento –bajo un formato más reducido- del llamado Museo del Tiempo, concebido desde hace varios años atrás, para este mismo lugar. En este sentido, el programa no parece incompatible con el sitio, aportando una actividad de escala razonable que daría otra dinámica a esta parte de Montevideo. Una parte escasamente utilizada hoy y bastante degradada, por cierto, en su dimensión física y patrimonial.
Sin embargo, se han dejado oír recientemente diferentes voces que argumentan lo contrario y que parecen expresiones más políticas que técnicas, cargadas de prejuicios y consideraciones generalistas de escaso valor: “una terminal que no usaremos los y las montevideanas”, “la eliminación definitiva de la cancha de baby-futbol, la plaza y la playa del gas”, “el gimnasio al aire libre, el horizonte, la tranquilidad…”. En definitiva, un conjunto de inconsistencias que resultan ser una suerte de lugares comunes, de slogans reiterados, en que se confunden la escala de los problemas y de las necesidades.
Todo esto resulta preocupante porque pone en un lugar peligroso la necesaria defensa del patrimonio, que exige siempre un sólido cuerpo de argumentos, independientes de posiciones políticas, capaces de acompañar y apoyar los cambios necesarios de la ciudad y el país.

En este sentido debe entenderse que el patrimonio cultural no es un factor retardatario de los cambios -el “palo en la rueda”, como tantas veces repiten algunos, ridiculizando a quienes lo defendemos-, sino un soporte fundamental para que estos cambios se produzcan de la mejor manera, en forma consistente y sustentable, enriqueciendo al colectivo social.

En relación directa con estas apreciaciones, parecería que la discusión en torno a la terminal marítima se ha centrado en cuestiones exclusivas como el dominio de la tierra y la pérdida de los “usos” actuales, como argumentos fundamentales para negarla y demolerla.

Los riesgos más importantes acerca de cómo está planteada esta iniciativa en cambio, no se tratan ni se cuestionan aun cuando se entienda que el programa pueda ser conveniente para la ciudad.
¿Cuáles son esos riesgos? Expresada la importancia y el carácter positivo del programa a desarrollar, parece necesario considerar el tipo de negociación planteada por el empresario y las respuestas hasta ahora dadas por el Estado, incluyendo en este al poder ejecutivo, una parte mayoritaria del parlamento y al propio gobierno departamental.

Tres aspectos merecen ser estudiados de manera previa a cualquier decisión que implique la concesión final del predio y del edificio:

_ La viabilidad técnica y ambiental de desarrollar dicha terminal, con sus correspondientes efectos en la dinámica costera

_ La identificación de normas específicas de edificabilidad y ocupación para este predio  (la intendencia no tiene hoy un cuerpo de disposiciones concretas al respecto)

_ La garantía de lograr un proyecto arquitectónico de excelencia, que constituya un verdadero aporte a la ciudad, en función de la importancia del lugar.

Estas exigencias no implican un rechazo a la iniciativa de construir una terminal marítima o ponerle una barrera concreta a su materialización. Se trata de profundizar en el estudio y asegurar que los efectos de la construcción e intervención en el contexto costero cuenten con sus correspondientes correctivos, en caso de producir afectaciones. Antes y no después de la licitación.

Estos temas no han formado parte de la polémica y tampoco de la preocupación de la mayoría de los legisladores que han integrado las comisiones afines en el parlamento y que, de manera ágil pero no meditada, han dado el sí a la iniciativa de enajenación. Este último aspecto es muy importante –no por aquel axioma genérico de que toda propiedad pública deba ser eternamente pública- sino porque en este caso se trata de un bien ubicado sobre el borde costero, que tiene fuertes implicancias ambientales y de uso, además de formar parte de una larga cinta territorial que está protegida como bien patrimonial –Monumento Histórico Nacional, de carácter cultural y natural-, que exige el constante velar del Estado sobre ella.
En este sentido, el Estado debe madurar sus estrategias de negociación –hasta ahora bastante malas- planteando alternativas de concesión a 30 o 50 años en lugar de vender y entrar en futuros conflictos con un particular que estará, con seguridad, en una posición mucho más sólida para litigar, en caso de ser propietario del predio.
Es probable también, que el empresario interesado condicione la viabilidad del proyecto económico a que tal enajenación le sea asegurada. Argumentará que es un factor fundamental para el éxito de su empresa, a lo que habría que responderle -de forma enfáticaque si su negocio requiere más de 30 0 50 años para madurar, sencillamente es un mal negocio o bien tiene entre manos un objetivo alternativo al planteado y que aun no ha expresado.
Ambas posibilidades resultarían más que inconvenientes para el país y para el Estado, que bastante conoce de malos negocios. Quizá también, alcanzaría con preguntarle al empresario
López Mena cuanto tiempo le ha llevado materializar su éxito actual, el que con seguridad contó con menos de cinco décadas.
Por todas estas razones expresamos la aceptación de la idea de desarrollo de una nueva terminal marítima -materializando todos los programas complementarios anunciados y en la medida de que tal iniciativa cumpla con las normativas, estudios y disposiciones previas exigidas-, sin enajenar el predio. Decimos entonces: ¡Concesión sí, enajenación no!
William Rey Ashfield

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Hay un dicho  popular que reza conceptualmente que para que prevalezca el mal alcanza con que los que hacen el bien no actúen o miren para otro lado.  Si quienes por falta de visión, formación o  ideología  no pueden calibrar los riesgos en este tipo de decisiones,  anteponer el bien público antes que los votos electorales o ideologías parciales, si quienes deben votarlo no están debidamente capacitados , reiteraremos una y otra vez los errores del pasado. Errores gravísimos que dejan generaciones sin disfrutar de un bien patrimonial que podría ser uno de los principales atractivos de la ciudad como en el caso de (AFE), o en este caso,  entregar parte del Patrimonio  a un particular, habiendo otras opciones jurídicas disponibles.

Todo ello nos recuerda también una parábola muy usada en ámbitos de administración de empresas para fomentar el pensamiento crítico y la capacidad de reacción ante adversidades:

“Tenemos dos ollas al fuego, una con agua hirviendo y otro con agua a temperatura ambiente. Si ponemos una rana en la olla con agua hirviendo, inmediatamente intenta saltar y sobrevive sin problema.

Pero si la ponemos en la olla con agua templada no salta, se queda tranquilamente nadando un rato. Cuando la temperatura se eleva un poco, la rana no hace nada.

 A medida que la temperatura aumenta, la rana se va quedando cada vez más aturdida, ajustando su propia temperatura corporal y finalmente, cuando el agua hierve, esta tan atontada que no puede saltar y salir de la olla.

Finalmente muere. ¿Por qué? Porque su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente, no para cambios lentos y graduales.

Este fenómeno es muy habitual en todo tipo de organizaciones, e incluso en las personas.

Así, las personas, empresas y sociedades más inteligentes son aquellas que son capaces de adelantarse a los cambios. Que saben abandonar un lugar en el momento indicado o quedarse si consideran que es lo oportuno. Que utilizan el No cuando lo creen conveniente y no se conforman sin más con lo que les va sucediendo en su vida.

Se trata, sí, de entes críticos, con una fuerte personalidad, seguros de sí mismos y con las ideas claras.

Peter Senge relata esta denominada parábola de la rana hervida en su libro La Quinta Disciplina, un ensayo sobre la construcción de las organizaciones inteligentes, donde se especula sobre cómo serán las empresas capaces de sobreponerse a las dificultades y enfrentarse a crisis económicas o los nuevos retos del futuro.

Como la rana de la historia si se salta en el momento indicado puede sobrevivirse en un contexto global de desafíos que no siempre se presentan en condiciones aptas para decir “Si”, especialmente si se tiene una visión clara de qué tipo de ciudades y comunidades queremos construir. Lamentablemente los ejemplos que nos rodean parecen carecer de solidez conceptual y abundar en intereses donde el bien público no parece ser el prioritario.

Fuentes: El Pais, Búsqueda, El Observador, La Diaria

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COMMENTS 21

  • Daniel agosto 6 2018

    Vivo en ese barrio desde que naci en el 63.
    Siempre fue un mugrero, sucio y semi abandonado.
    Hoy en dia, durante la noche duermen gente sin hogar, hacen fuegos, sus necesidades y hasta mantienen relaciones sexuales a la vista de todos.
    Obiamente que muchos roban y vivien de hurtos y mas…..
    Los turistas que trean los cruceros en temporada, toman los omnibus de COT en el puerto a eso de las 7 de la mañana para hacer el tour a Punta del Este y pasan por la rambla frente a todo eso y quedan mal impresionados con lo que ven.
    Ahora que despues de una eternidad hay un proyecto coherente para hacer algo bueno por la ciudad le ponen palos en la rueda!!!!!
    La darsena fluvial del puerto (donde atraca el buque bus) esta saturada de embaraciones, remolcadores portuarios, lanchas de trafico y de practicos, buques de la Armada Nacional es un desastre, el codigo PBIP del puerto con la entrada y salida de pasajeros y autos a Buquebus ni se cumple.
    Por favoe dejensen de cuidar sus chacritas de poder y piensen en el pais.
    Tanto dinero de los contribuyentes que gastan los politicos en suntuosos viajes al exterior no ven com progresan los demas paises y nosotros siempre en la misma!
    Hagan las cosas bien!!!!

    1. Gabriela Pallares agosto 6 2018

      Daniel es cierto todo lo que decís y el país merece proyectos de gran porte. No se trata de poner palos en la rueda y creo que fue lo suficientemente claro y argumentado como para entender que el conflicto o debate es cuestionar en qué condiciones se aprueban, es un tema de fondo de gestión, no de superficie de forma del proyecto en sí. Si cada inversor que venga vas a ceder una parte de tu territorio (en un tramo que además es declarado Patrimonio Nacional), pudiendo ofrecerlo en concesión por 30, 50 años y luego vuelve a manos del Estado, como se hace la mayoría de las veces es dar licencia para que las cosas no tengan los resguardos legales debidos para proteger el patrimonio que es de todos.
      No solo no es mirar la propia chacra sino que es mirar a largo plazo y saber qué tipo de precedentes establecés para otros inversores, es no volver a reiterar errores que te sacaron del mapa uno de los mayores bienes patrimoniales del pais como lo es la estación de AFE. Es respetar normativas o constituciones, y planificar una ciudad por norma y no por excepciones como se viene haciendo. Y hacer las cosas bien respetando la constitución no es precisamente sinónnimo de mirar la propia chacra. Mirar la propia chacra de unos pocos es favorecer fuera de norma a empresarios afectando el patrimonio de todos y salteándose decretos y leyes previos a conveniencia de oportunidades. La gestión urbana debería justamente sobrevolar ese tipo de intereses y establecer uan visión transversal a partidos y actuar en consecuencia, adaptando los proyectos a la misma y no a la inversa.

    2. Juan agosto 7 2018

      Daniel creo que acá el punto mas importante es no a la enajenación y si a la concesión,no seguir vendiendo parte de nuestro patrimonio a capitales extranjeros y cuando digo patrimonio hablo de la hermosa rambla que tenemos la suerte de poder disfrutar ,aunque tu creas que para el turismo es un feo paseo,Tuve la oportunidad de hablar miles de veces con turistas y la rambla que tenemos los kilómetros de rambla para ellos son algo increíble.
      Que se puedan mejorar cosas que no están buenas ni para el turismo ni para los ciudadanos estamos de acuerdo,pero privatizar el espacio mas democrático que tenemos no,yo también me crié en el barrio y eh podido disfrutar a lo largo de mi vida de ese espacio de esparcimiento para gente de bien niños adultos etc hoy en dia lo disfruta mi hijo jugando en la canchita todo tipo de actividades se crean en torno a ese espacio y todas referentes al esparcimiento en familia y el deporte.Ahora si vos me decís que que preferís que todo esto se genere adentro de un shopping o con el fin de que los turistas se vallan felices luego de gastar en el mismo o alojarse en un hotel ultra moderno ,teniendo un 5 estrellas a 3 cuadras no gracias….No a la privatización de nuestro patrimonio la rambla ,si a mejoras que puedan ser para los ciudadanos de esta ciudad y para los vecinos que ahí viven,no queremos ser turistas en nuestro barrio.

  • Walter Zecca agosto 7 2018

    Estoy harto de la mediocridad de los uruguayos. Qué hubiera sido del Uruguay del 40 y el 50, con este tipo de mentalidad. Nada se puede hacer, siempre hay un pero. Yo, hace 35 años vivo enfrente al ese mugrero, deberé seguir viendo esos techos derruidos, drogadictos viviendo, haciendo sus necesidades, juntando mugre. Opina la academia y la mar en coche. Tienen la mirada en la nuca. Doctrina pura. Cuando tomaremos decisiones libres de doctrinas, con un sentido mas pragmático. Miremos el primer mundo, ése que tanto admiramos cuando viajamos. El otro día, se juntaron una manga de retrógrados, que ni siquiera viven en el barrio bajo la consigna de “la rambla es nuestra”. Yo diría, “la mugre es nuestra”.. Ya tuvo su crítica el aeropuerto, la torre de Antel, Antel Arena, etc. Ahora le llegó el turno al Hotel San Rafael, el hotel en la Barra de Maldonado, que se fueron por los contras, ahora le llegó el turno a Buquebus. Hasta cuando…..?

    1. Gabriela Pallares agosto 7 2018

      Walter si hay alguien que mira el primer mundo somos nosotros y si hay algo que intentamos en justamente que ideologias (de lo cual ni siquiera somos fanaticos de nadie) tiña las notas, razon por la cual siempre intentamos dar varias miradas o investigar todas las versiones, cuando tienen la deferencia de darlas. Si hay algo que hay en el primer mundo y acá prevalece por ausencia son normativas claras y respeto por bienes públicos, no normativas que se ajustan y modifican segun quien venga. Mirar solo esa punta del iceberge es desconocer todo lo que se maneja por detras mucho de loc ual nunca sabremoso pero la gestion con poca vision a largo plazo genera precedentes y problemas que luego hay que afroontar. No se trata de poner el palo en la rueda ni siquiera es oposicion al proyecto en sí sino a la forma en que se gestionan y se vinculan con los oferentes, pudiendo defender el patrimonio publico de valor.
      Si investigaras y leyeras un poco más en profundidad en las condiciones que pretenden viabilizarlo podrías ver talles que exceden a esa lectura preliminar que hacés que cambia conceptualmente todo. No se trata de oposicion al proyecto en sí sino a la forma jurídica y de gestión que hay detras. Lo grave del tema tanto acá coo en el caso del San rafael, no es el proyecto en sí sino la falta de una visión a largo plazo y una normativa acorde defendida y no modificada elastizadamente a cada uno que viene con propuestas. Si lo haces siempre asi tenes la ciudad que quieren los inversores y no la que deberia diseñarse desde adentro, desde los locales. Eso que valoras afuera preserva bienes, identidades y visiones y lo aplica a cada proyecto, cada uno debe regirse por esas normativas y no es que las modifican a medida segun el relacionamiento o intereses del gobierno.

      1. Oscar agosto 8 2018

        Hola Gabriela. Soy Diseñador de Interiores, y ayudante de arquitecto. Y comparto lo que dices respecto a la ausencia de normativas claras y respeto al bien público, a veces con ordenanzas de otros tiempos. Creo que justamente esto es lo que trae un sinfín de frustraciones a tantos ciudadanos como yo, cuando vemos a nuestro país, como el país del “no se puede”. El del “palo en la rueda”. El mediocre. El paisito (palabra que me da rabia). Siempre esperando que alguien nos tire un hueso, una idea de proyecto para ser estudiado, pero incapaces de marcar un rumbo de avance hacia el futuro como país de vanguardia que alguna vez fuimos. Se trata de Conceder y exigir, dejando hacer. Pero, veo que cuando se hace algo, son obras mal encaradas respecto a su ubicación, concesión, diseño, calidad o lo que sea que tenga que ver con aquellas grandes obras que uruguayos como yo queremos ver y que en otros tiempos supimos hacer. Desde hace muchos años vemos obras y edificios de una pobreza arquitectónica increíble en lugares emblemáticos o de suelo de alto valor. O edificios de diseño en lugares irrelevantes. Perdidos y desordenados. O abandonados.
        Todo es un poco improvisado, dependiendo del gobierno y el interés de turno. Concesiones mal dadas, permisos raros, etc. Medio oscuro todo, dependiendo del porte del promotor. Todo medio secreto al mejor estilo UPM, (para no espantar inversores), o negocios con López Mena. Cuando antes fue PLUNA, ahora viene el favor del puerto este y su terminal de la mano de muchos votos pro gobierno para las próximas elecciones, desde Buenos Aires y por Buquebus.
        Se hacen habilitaciones sin sentido. Puede ser un edificio de poco valor ocupando mucho espacio en la poca costa que queda en Punta del Este, como también se habilita y permite una iglesia Pentecostal en un teatro emblemático en pleno centro de Montevideo.
        Y ni hablar de planes para calles y avenidas que fueron pensadas por un director con cargo político detrás de un escritorio, y encargadas a un ingeniero que proyecta movilidad urbana desde una bicicleta. Resultando en obras totalmente insuficientes, improvisadas, ineficientes y con un atraso en infraestructura impresionante.
        Cuando una gran obra se presenta, tenemos un plan de infraestructura que funciona a fuerza de excepciones. O sea “una platita extra” que el gobernante de turno dispone para “dejar hacer, o no” fuera de normativa, sin importarle nada que tenga que ver con el bien público para el presente y futuro de nuestras ciudades. Es el gran palo en la rueda. La “chacrita” que nadie deja por conveniencia política o monetaria. Es la ineptocracia de directores, gobernantes, sindicatos y demás corporaciones que planean los corredores Garzones o los Plan Fénix.
        Para darte un ejemplo, yo soy partidario de las grandes alturas porque me gustan, y pienso que generan más espacio verde, menos sombra, generan menos distancias, (y generan sinergia en lo referente a negocios y servicios en caso de oficinas) y realmente su altura no marea a nadie, créanme o vayan a Panamá. Y me dio mucha pena que se perdiera la oportunidad de hacer ese edificio de 67 pisos en Punta del Este. Era una gran oportunidad…Pero NO ERA EL LUGAR. ERA UN DISPARATE HACER AHÍ ESO. Y me dio pena porque no existe una normativa ni en Montevideo ni Punta del Este, que prevea que alguien quiera hacer algo así sin pagar excepciones, situándose a cierta distancia de la costa en donde puedan venir inversores con sus proyectos e ideas más vanguardistas. Pero no hay reglamento para delimitar áreas de grandes alturas, para así poder haberle otorgado a cambio la concesión a Cipriani, sin tener que hacer una torre desubicada, o ese chorizo de gran sombra que ahora tendremos, que es peor y que parece una plataforma petrolera o un pesadilla de Zaha Hadid que nunca imaginaría.
        Todo esto es un ejemplo de que estamos sin plan y desconfiados de los espejitos que nos venden los Vignoly, Cipriani , los Ott, o los Lopez Mena. Listos para cobrar excepciones si nos sirve el dinero, para aceptar o no los proyectos que otros tienen para ofrecer, sin ofrecer una guía clara del país del futuro que queremos. Estamos a la deriva en infraestructura, mientras miramos al mundo con asombro, con miedo al cambio y una gran dosis de escepticismo hacia nosotros mismos. Conformándonos con nuestros grises, chatos y mediocres resultados y justificándonos como si fuera esto una virtud característica de nuestra orgullosa identidad uruguaya. No quiero eso. Yo no. Basta ya!! Hay que cambiar.

  • Viviana del Rio agosto 7 2018

    Tan bonitos se ven los ‘renders’ de la terminal fluvial que se le adjudicó al Sr. López Mena en Puerto Madero (Buenos Aires), de los cuales no ejecutó ni el 40%. Llegar, entrar y salir del puerto a pie o con vehículo es penoso, conseguir un traslado en remise o taxi lo mismo, no hay un estacionamiento adecuado para llevar o recibir pasajeros, pues el único portón de acceso está permanentemente atiborrado de vehículos. Párrafo aparte el estado ruinoso en que permanece el edificio (dock) de las antiguas edificaciones de Puerto Madero, sucio, sin vidrios, deteriorado. Siempre quedó todo el proyecto en promesas incumplidas. Mientras tanto, el Sr. López Mena se enriquece con sus rutas fluviales durante años monopólicas (y actualmente con una mínima competencia). Abran los ojos, queridos uruguayos. Que no les pase lo mismo. Basta con ver cómo demoró innecesariamente las obras del puerto de Colonia, hasta que le revocaron la concesión.

  • Fede agosto 7 2018

    Gabriela, hay algún lugar donde se pueda ver el proyecto en detalle? Es de Foster + Partners posta?
    “¡Concesión sí, enajenación no!” creo resuelve la problemática gruesa. Se le podría pedir a LP que en contrapartida aporte los fondos para por fin ejecutar el tan esperado museo de alguna forma u otra. En las fotos del proyecto se aprecia que se respeta el espacio público actual y los edificios patrimoniales, eso capaz no seria un tema de complejo, pero habría que negociar un poco mas las contrapartidas para el barrio mas allá de los 200 palos que le deja al gobierno.
    Después si nos gusta tanto vidrio es otra película, Somos bastante aburridos y grises, pero basta ver las obras de NF a la orilla de Tamesis, junto al Tower Bridge y vemos que lo moderno puede convivir en cierta forma con lo clásico.

    1. Gabriela Pallares agosto 7 2018

      Hola Fede! No hay aun ni de parte de buquebus ni del gobierno ni de foster informacion adicional: debe ser un ante ante ante proyecto como para testear o previo a negociaciones y cuando se concreten se avanza lo cual es lógico. O sea en caso de salir es que avanzara a mayor detalle eventualmente.

  • Rafael Hermida agosto 7 2018

    Estimada Periodista, El largo plazo ya paso. Esa zona de la ciudad esta abandonada desde hace 30 o mas años. Nadie ha hecho nada desde la decadencia y posterior desaparicion de la antigua planta de la Cia del Gas. La actual situacion de desidia y deterioro puede arrastrarse por 30 o mas años mas.
    Aparece alguien con idea de darle utilidad a la zona y transformarla dandole vida, modernidad y pudiendo ser un polo de negocios desarrollo y no queremos venderle la tierra. Que la tome en concesion. O sea que debera amortizar toda la inversion, una buena parte de la cual será enterrada e invendible, en el plazo de la concesion.
    No debe ser viable economicamente. Me lo planteo como observador externo. En estos proyectos, el valor residual es parte importante para determinar la viabilidad.
    Deberia considerarse dentro del analisis de alternativas que la mas probable es que quede como está, siendo no solo inutil para la sociedad sino perjudicial por ser zona excluida y que genera exclusion.

  • Ricardo agosto 7 2018

    No soy ni arquitecto ni ingeniero. pero fuera de ver una linda maqueta de un shoping….allí no existe una terminal para ferryes.
    Donde está lo principal y mas caro de la obra….el rompeolas y canal de acceso para esos ferryes.
    Como se protegera el acceso de los ferryes a la terminal durante sudestadas, o apenas ¨vientos fuertes”….no vemos como eso “pega” contra el murallon actual de la rambla?
    Donde está el estacionamiento para el acceso de los vehiculos?
    Estacionamiento subterraneo en zona rocosa y debajo del nivel del mar sobre el mar mismo? el costo sería enorme!
    En fin….no creo que la concesión para el edificio y el shoping generen los lucros para pagar una obra que es casi, casi la construcción de un puerto.
    Pero si creo que allí acturan privados para desarrollar un emprendimiento comercial, muchisimo mas pequeño que el que se presenta en la maqueta que a todas luces no es a escala real. Ya la primer foto de google earth lo vende. Ademas….el Eladia isabel ya no navega!

    1. Enrique agosto 8 2018

      Ricardo, me parece que diste en la tecla! La Facultad de Arquitectura habla de la “Terminal” sin reparar que en realidad antes que la terminal hay que construir un puerto!!!! Si el Estado construyera el Puerto luego podría licitar la Terminal por concesión. pero obviamente el Estado no quiere o no puede hacerlo y le pasa todo al privado. A mi me asusta la ligereza de opinión de la Facultad…. El Arq. William Rey dice que si no se amortiza en 30 0 50 años entonces que no es negocio y creo que tiene razón. Pero también veo que nadie propone una alternativa. Yo apuesto a que mis nietos seguirán viendo ese espacio en la rambla abandonado tal como lo hemos visto nosotros..

  • Denis Jansen agosto 7 2018

    Voy a ser breve. 1. Me afilio a que la concesión tiene menos riesgo para el país. 2. Lo lógico es que los puertos estén dentro de una bahía y no afuera. Hacer los muelles y protección contra las olas que en la ubicación proyectada son altas y fuertes debe ser muy bien estudiada y aprobada previamente por el gobierno.. 3. Como bien se ejemplifica en el artículo el tráfico de vehículos que embarcan y desembarcan interferiran con el ya hoy alto tráfico de la rambla a esa altura.. 4. Un proyecto de este tipo debe necesariamente incluír un estudio de tráfico para los próximos 10 años.

  • jose agosto 7 2018

    a mi me gusta ese estado de abandono y desidia… de mugre y olvido …ese tradicional ambiente cutre y delicuencial que campea por montevideo es encantador…es una aventura excitante pasear por ese sector (y otros de la rambla)…sin saber con que se puede uno encontrar… tal vez un cadáver recién terminado…o una animada pelea entre linyeras…o la linda experiencia de ser asaltado…un paseo por ese lugar es extraordinario y si uno es baleado tanto mejor para sacarse una selfie chorreando sangre esperando la ambulancia que no porra ni acercarse por lo piedrazos..ese patrimonio de todos los uruguayos no se puede hipotecar al bajo precio de la necesidad de cambiar…adonde iremos aparar si el atractivo turístico innegable de ese puerto abandonado desde hace décadas se modifica?eh?y los pobres mendigos que duermen entre sus ruinas adonde irán a parar? al mides para que los maltraten y los roben y lo bañen? ? a nooo. ! debemos conservar ese y otros encantadores lugares abandonados peligrosos y hediondos….y a Lopez Mena, ese satrapa explotador que lo unico que sabe es atiborrar montevideo con sus indeseables turistas ponerle otra multa por querer hacer un puerto…,faltaba mas..que se cree…

  • Graciela agosto 7 2018

    Estimada Gabriela, soy lectora habitual de su blog y valoro mucho el aporte que viene realizando a la divulgación del diseño como herramienta para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En ese carácter me permito aportar algunos comentarios sobre este articulo, con afán constructivo:
    1. Se afirma que el trámite de este proyecto es “oscuro” y “bajo cuerda” lo que para mi no es cierto. Según la información pública a la que he podido acceder en la web, principalmente las actas de las comisiones de transporte de la cámara de senadores y diputados, el proyecto ha seguido el trámite habitual e indicado por la ley para cualquier iniciativa privada. En este caso como la Iniciativa aprobada por el Poder Ejecutivo requiere la enajenación de dos padrones públicos se necesita venia parlamentaria. Es decir que el Poder Ejecutivo antes de avanzar en el proceso necesita recabar la aprobación del parlamento para enajenar bienes públicos. La propia ley que regula la iniciativa Privada, también disponible en la web, indica que el promotor de la iniciativa deberá realizar todos los estudios de factibilidad necesarios antes de que se produzca la licitación. Supongo entonces que la empresa promotora estará esperando a ver si se produce la aprobación para recién allí encargar los estudios necesarios: medio ambiente, tránsito, ingeniería, arquitectura, urbanismo, financiero, logístico, etc. Supongo que nadie se pondría a gastar en estudios, proyectos y honorarios profesionales sin saber si el Poder ejecutivo tendrá o no la aprobación parlamentaria para avanzar con el proceso. Sin embargo ya aparecen muchos “técnicos” que sin necesidad de hacer ningún estudio ya saben que el proyecto será malo, malo para la ciudad, para el tránsito, para el paisaje, para el medio ambiente, para los vecinos, etc, etc. Incluso hay alguno que habla que este proyecto “impediría” “el libre uso y goce de la rambla” como si el adefesio ruinoso y maloliente que está allí abandonado desde que tengo memoria no lo fuera. En las actas de las comisiones se puede leer la opinión del Alcalde del Municipio que afirma que en el Consejo Vecinal salieron a golpear puerta a puerta recabando la opinión de los vecinos que, a diferencia de los “técnicos”, parecería ser favorable.
    2. “La primera línea”. Dicen algunos “técnicos” que es increíble que se vendan terrenos en “primera línea” como si fuera posible hacer un puerto en segunda línea! Sin ser una técnica en esta materia, viendo las imágenes publicadas en los medios me queda claro que esos padrones que hoy están en “primera línea” pasarían a estar en “segunda línea” porque quedarán mirando al muelle, es decir al puerto…. Puerto que, además, pasará a ser del Estado apenas el privado termine las obras. Eso será así porque la Constitución prohibe enajenar el espejo de agua y por tanto las escolleras y el muelle por ser accesorias al álveo serán de dominio público.
    3. Un dilema de falsa oposición. El artículo se titula “Concesión si, enajenación no” cuando en realidad debería ser “Concesión si y enajenación también” porque en realidad como la Constitución prohibe enajenar el álveo el Puerto será otorgado en concesión donde el máximo plazo es 50 años. La enajenación es para los terrenos que hoy dan al rio pero que luego darán al muelle y supongo que la empresa quiere la propiedad de esa tierra para mejorar la amortización de las obras de escollera y muelle que pasaran al dominio publico. Mirando las estadísticas de turismo y el ingreso de turistas por Montevideo, que son también públicas y están en la web del Mintur y sabiendo que el ingreso de una Terminal proviene principalmente del pago de tasa de embarque que hacen los pasajeros, resulta clarísimo que es imposible amortizar en un plazo de 50 años una inversión de USD 200 millones. Por eso supongo que la empresa quiere la propiedad de esa tierra, que seguramente aumentará de valor luego de realizadas las obra, para hacer otros desarrollos inmobiliarios que generen ingresos que ayuden a amortizar la inversión.
    4. La Iniciativa es de la “empresa uruguaya Buquebus” y no del “empresario argentino López Mena”. No es lo mismo la empresa que el empresario. Me parece que deliberadamente se soslaya que Buquebus es una empresa uruguaya, con barcos de bandera uruguaya y tripulación uruguaya porque rinde más para la polémica y la crítica fácil apuntar al empresario “extranjero” que a la “empresa uruguaya”.

    En Uruguay parecería que la mejor opción, siempre, es no hacer nada. Dejar las cosas como están. No asumir riesgos. El que no hace ni arriesga y critica subido al pedestal de la arrogancia cosecha prestigio mientras el que sueña, proyecta y arriesga se expone a toda clase de infundios.. Es como si nuestra cultura hubiese sido “diseñada” para criticar y no para hacer… aunque basta ver nuestra historia para darnos cuenta que no es así. Supimos ser una nación emprendedora, soñadora y hacedora de grandes obras pero nos convertimos en la una especie de “sociedad de poetas críticos”. Da pena.

  • Lucas Viersicjk agosto 8 2018

    La rambla es actualmente básicamente una autopista infecta, atestada de vehículos a toda hora que contaminan el medio ambiente tanto en la calidad del aire como sonoramente, por eso resulta gracioso y llamativo que se la tilde como un lugar de valor ambiental. Urbanísticamente también se ha convertido en gran medida en lo mencionado, una autopista con buena vista.
    Ahora bien, se habla de patrimonio de todos los uruguayos y que no se debería privatizar. Perfecto, a ver, díganme cuantos uruguayos entran a la ex fábrica de Gas a disfrutar de sus instalaciones. ¿El sereno y quién más?… ´Díganme cuantos uruguayos disfrutan desde afuera los muros y las ruinas de ese predio. Pero si es un asco, no creo que haya uruguayos disfrutando de ese “patrimonio”, más bien lo padecemos. Vamos, eso no es patrimonio de nadie, son ruinas inmundas abandonadas hace décadas.
    Y respecto al dique, tener un dique en esa zona es un absurdo, con todos los kilómetros de costa que tiene la bahía, o incluso fuera de ésta, es una aberración tener un sucio dique de reparación de barcos ahí.
    Pues todo eso es lo que defiende la Facultad de Arquitectura si nos guiamos por sus extraños argumentos de su postura contraria a la enajenación y favorable a la concesión; un supuesto patrimonio, que no es tal sino ruinas,que ningún uruguayo disfruta ni tiene acceso, ubicado en una autopista atestada de contaminación.
    La autopista se quedará por décadas, supongo, hasta que algún día se decida mejorar en serio el urbanismo y se la erradique definitivamente y se haga parque. público, pero las ruinas de la ex fábrica de gas tenemos la oportunidad de deshacernos de eso por iniciativa de privados, que harán su negocio, pero ganaremos todos los uruguayos, porque para empezar se hará algo útil como lo es una terminal, y además se mejorará estética y urbanísticamente en esos metros de rambla.
    Si lo que se pretende cuestionar es si se da en concesión o definitivamente, pues no me parece que la Facultad de Arquitectura sea la institución competente para determinar eso. Por lo pronto sus argumentos no son válidos. Aparte suponiendo que se diera la concesión y se construyera la terminal, y en algún momento se cacelara dicha concesión, ¿qué pretenden?, ¿que se tire abajo o se abra para que entren los uruguayos a “disfrutar” de su patrimonio? En fin, no le veo sentido a lo que dicen.

  • Juan agosto 8 2018

    Leyendo el artículo me surgieron algunas dudas respecto al Museo del Tiempo… ¿Quién es el responsable de esa iniciativa? ¿Los arquitectos Lorente y Giordano hicieron un proyecto sin asegurarse que hubiera financiamiento para realizarlo? ¿Cobraron honorarios o trabajaron gratis? ¿Qué opinó la Facultad de Arquitectura sobre la intervención en la rambla colocando carteles permanentes referidos a un Museo que nunca se realizará? En fin….

  • Juan Gamez agosto 10 2018

    Veo que la Facultad y los arquitectos están teniendo mucho celo con este proyecto en particular. Ahora bien, tengo una duda respecto a la obra que se hizo en el complejo del shopping Nuevo Centro. Concretamente las dos torres que se hicieron junto al shopping, más precisamente la que da a la Av. Luis A. De Herrera. Es un asco: llega a la vereda con columnas de hormigón pelado, con caños de desagüe gordos sujetos con abrazaderas a las columnas. El primer piso lo dejaron abierto y se ven todos los caños que bajan de los pisos superiores, caños amarronados, no se sabe si del óxido o es que pierden materia fecal, todo a la vista de todo el que circule por la avenida y la vereda. Toda la “terminación” de la parte baja es horrenda y asquerosa, hasta parece que todavía estuviera en obra. ¿Cómo se permite algo así, para colmo en una de las avenidas más importantes de la ciudad? La inquietud que tengo es si no hay una normativa que paute determinados estándares de calidad y como se vinculan las edificaciones con el entorno y la gente, y si no hay organismos que supervisen este tipo de cuestiones. Tener ese esperpento en plena avenida es una falta de respeto y una agresión a los ciudadanos. Yo cuando paso caminando por esa vereda me siento agredido e indignado. Las construcciones deben ser amigables y respetuosas con la gente y la ciudad. Aparte esa bazofia de terminación que le hicieron a esa torre también le juega en contra al propio Shopping, que tiene un diseño arquitectónico bastante logrado, estéticamente atractivo. Yo francamente no entiendo como es posible que hayan hecho eso y menos que esté permitido hacerlo.
    Volviendo al principio, veo mucho celo con el proyecto de la terminal de Buquebús, lo cual me parece bien, pero sería bueno que sea así con todas las obras y proyectos.

  • Ruben Jokas agosto 11 2018

    Hola buen día para todos. Estuve leyendo las distintas opiniones y me permito realizar los siguientes comentarios.
    Independientemente del aspecto jurídico que se deberá tener muy en cuenta, sea esto enajenación , concesión, u otra figura que se pudiera establecer o acordar, están realmente a la vista los aspectos realisticos de la,obra. Es bien sabido que las sudestadas con su oleaje y vientos, provocaría riesgos notorios a cualquier operación marítima y máxime con cruceros cuya construcción usual actúa como
    “”Vela”” y es obvio que con fuertes vientos y oleaje en un punto desprotegido de la Costa como lo es el frente del Dique del Gas, podría provocar desastres marítimos si no se cumplen los estudios de viabilidad y seguridad correspondientes…..y aquí no se trata de poner palos en la rueda…..soy un acérrimo defensor de los cambios y de lo moderno…..y lo único que me preocupa es la ligereza con la que se aprueban obras sin contemplar todos los aspectos …positivos y/o negativos…..Que quedaría hermosa una terminal marítima en ese lugar…..si…..me encantaría cambiar el aspecto urbanístico del lugar sin dudas…..
    Bueno …hay un dique….pero,para entrar los pequeños barcos …en operaciones y fechas determinadas…..no para un servicio de cruceros con horarios determinados y que estuviese expuesto a las inclemencias del tiempo sin ninguna protección…….respecto al tránsito vehicular hacia la futura terminal…..basta ver los actuales cuellos de botella que se producen en la entrada usual al puerto de Montevideo en su actual contextura con vehículos particulares, remises, taxis, y el contralor de la ANP y Prefectura necesarios…..creo que habría que pensar en un viaducto que permitiera la fluidez del tránsito en la rambla para el tráfico que viene del oeste y utiliza esta como la salida rápida y natural hacia el este……También entiendo que este proyecto de terminal en caso de aceptarse, seguramente tendrá la financiación adecuada y aprobada y por más que fuese privada, el gobierno de turno deberá asegurarse que los avales y/o el o los bancos que actúen
    en la operación, estén realmente aprobados y ejecutables en todo momento…….estacionamiento subterráneo….???……parecen haber otras soluciones más razonablemente económicas y viables ……..si se construye un hotel y un shopping pueden tener estacionamientos tales como por ejemplo el de Punta Carretas …….en fin……lo real y positivo sería que la construcción fuese lo menos agresiva con el menor daño al medio ambiente y a la visual, con la practicidad adecuada y pensada mirando hacia el futuro…….y recordemos los malos ejemplos para no imitar, como el “”corredor Garzón”……..tan simple que lo hicieron …..y tan simple que lo tuvieron que modificar……..

  • Ismael agosto 20 2018

    Yo veo u cuidado extremo en vender esos predios a un privado y después nadie cuestiona todo lo que se le da a privados en terrenos públicos para uso de unos pocos como pasa con el club de golf que lo usan un puñado de personas siendo de los mejores lugares de Montevideo o las canchas que tienen algunos clubes que os han dejado casi sin parques.
    En la rambla hay clubes de “pescadores” que son cuatro gatos locos y nadie los toca, No entregan nada a la sociedad ni a los vecinos, todavía alquilan sus locales y hacen su negocio, igual que el club de golf.
    Nadie los va sacar nunca o me van a decir que algún gobierno va a devolver a los montevideanos el espacio del club de golf ?
    Yo veo una actitud elitista en los miedos a vender los terrenos porque más allá que será propiedad de un priado los podremos disfrutar todos con sus lugares para visitar, comprar o comer, muco más que otros que dados en concesión lo disfrutan grupos selectos y cerrados.
    Si es necesario venderle los terrenos para desarrollar una zona que precisa inversión hagamoslo ya. No se puede pasar generaciones esperando.
    Es necesario si, hacer un contrato serio y exigir que se cumpla a rajatabla, pero eso es independiente de dar todas las posibilidades para que se realicen las obras que tanta falta hacen a un área que todos precisamos que se desarrolle porque traerá más turismo e ingresos al país.

  • Gerardo septiembre 4 2018

    Soy estudiante de la Facultad de Arquitectura, y entiendo esa mentalidad melodiosa y romántica que tienen arquitectos y demás artístas de la “belleza patrimonial” de mi facultad. Muy entablada conversación con ese odio visceral que tienen a proyectos pivados e inversiones, al empresariado y el amor a lo “público”, a lo de “todos”, que realmente no es de nadie y no se llega a disfrutar con el gran deterrioro social que tiene esta sociedad y los campamentos de indigentes.

    Es increíble que haya una persona que diga “no va a tener impacto urbano para los ciudadanos”. ¿No lo va a tener? Desde cuándo un aumento en el porcentaje de turismo, de personas que van a recorrer el área con ánimos de gastar su dinero por el Centro, un barrio bastante decaído, con galerías cerrando, con edificaciones destruidas, no va traer un cambio para la ciudad y los ciudadanos.

    Como arquitectos tenemos que observar posibilidades para mejorar la calidad de vida de la ciudad, y tener edificios de gran porte y modernos, y no excitarnos y poner de ejemplo de la ciudad el edificio de Antel. Hay que avanzar, y esa es la mentalidad del arquitecto. Que los lugares aumenten su flujo y su potencia, y el que diga que esta contento con cinco indigentes cagando en el predio deteriorado ese, y prefieren eso antes que una terminal que dará flujo de turistas, dinero de divisas extranjeras, puestos de trabajo, mayor iluminación y seguridad, dejenme decirles que la ideología les comió el cerebro.

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