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Las visiones de las ciudades del futuro auspiciosamente se alejan de Mad Max e imaginan lugares llenos de verde, sustentables y eficientes en una alineación de tecnologías, conciencia ambiental y acercamiento a la naturaleza.  Es una presencia constante en concursos internacionales de arquitectura o proyectos de estudios relevantes en la escena internacional, con algunos ejemplos  como el Bosco verticale de Stefano Boeri en Milan o las propuestas de Vincent Caillebaut para Paris 2050 que describimos en esta nota.

Pero hay lugares como en Asia donde esas preocupaciones coinciden con aumentos exponenciales de población que requieren soluciones  y miradas específicas.

En la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2016, WOHA, una firma de arquitectura localizada en Singapur, presentó su libro titulado Garden City, Mega City que define estrategias de diseño en el contexto del cambio climático global y el ritmo de la urbanización asiática.

WOHA es ta formada por Wong Mun Summ (1962) y Richard Hassell (1966). El nombre es derivado de las letras iniciales de los apellidos de ambos.

Su trabajo incorpora estrategias de diseño sostenible como respuesta al cambio climático y el proceso de urbanización global. Ellos aspiran a  integrar el paisajismo, la arquitectura y el urbanismo en edificios que mejoren la calidad de vida de los residentes en las megaciudades de alta densidad. Sus edificios integran el uso de vegetación natural como elemento de diseño y formas de ventilación de la estructura. Especiales para climas tropicales, son abiertos, permeables y activan la ventilación natural para reducir la dependencia en sistemas de refrigeración mecánica.  Este es un enfoque que los arquitectos han denominado “arquitectura que respira.”

Wong y Hassell se conocieron trabajando para Kerry Hill Architects en Singapur antes de fundar su propia práctica en 1994. Según los arquitectos, un momento definitivo en el desarrollo de su visión fue la competencia internacional de vivienda pública en Singapur, en 2001. A pesar de no ser exitosa, la propuesta les permitió desarrollar estrategias para el diseño ambiental y socialmente sostenible, que luego influiría enormemente su trabajo en el futuro. Allí incorporaron estrategias de diseño que promueven la vida comunitaria: terrazas comunales figuran cada once pisos, creando grupos de 80 departamentos, también llamados “Sky Villages.” La azotea del edificio contenía un parque de acceso público.

WOHA ha experimentado con el desarrollo de nuevos tipos de rascacielos verdes.

En 2009, WOHA ingresó a la palestra pública internacional con la galardonada torre residencial The Met en Bangkok, la cual selló su reputación como diseñadores de arquitectura sostenible.

The Met elevó la reputación internacional de la firma fuera del Sudeste Asiático, obteniendo galardones internacionales como el Premio Internacional de Rascacielos en 2010 y el Premio RIBA Lubetkin.  El jurado de la RIBA manifestó que el edificio ofrece una alternativa a las fachadas vidriadas comunes en los rascacielos de zonas temperadas e hizo claro que “una estrategia alternativa puede funcionar en los trópicos y tiene implicaciones alrededor del mundo.”

Newton Suites en Singapur, completado en 2007  o la Escuela de Artes de Singapur son otros de sus proyectos así como el ParkRoyal, completado en 2013, que incorpora 15,000 metros cuadrados de terrazas de jardines elevados, o “sky gardens.”

El Oasia Downtown Hotel, completado en 2016, presenta una fachado de malla de aluminio que sirve de soporte para 21 especies de plantas.  El paisajismo vertica] de estas estructuras tiene como objetivo la reintroducción de áreas verdes al entorno construido y la estimulación de la biodiversidad urbana al atraer especies locales de pájaros e insectos.

Actualmente WOHA tiene edificios en construcción en Singapur, Indonesia, Australia, Bangladesh, India y China.

Desde ya que el incluir la vegetación en tal magnitud requiere detalles de diseño más afinados a los estándares (cómo inciden en horizontal o vertical los sustratos de los muros o techos verdes) , tecnologías acorde a sistemas constructivos que sean compatibles y permitan el crecimiento y desarrollo vegetal sin obstruir  instalaciones vitales para el funcionamiento o aislación de los edificios, y desde ya mantenimientos acordes.

Imaginemos por un minuto si todos los edificios creados bajo la Ley de promoción de vivienda de interés social  que han surgido en el centro de Montevideo en los últimos años hubiera tenido una cláusula que fomentara  ejercicios que contemplaran el verde en sus proyectos, ¿cuán difernete sería el resultado urbanístico?

Sin embargo no es imposible pensar en emular cierto grado de convivencia con el verde en  nuestras ciudades, donde no es habitual tanta consideración a este tema en los proyectos edilicios. Ya sea como valor agregado paisajístico, de aporte a la ciudad, de calidad de vida para sus habitantes o hasta filosófico, no perdemos las esperanzas de que aún conservando criterios de especulación inmobiliaria imposibles de eludir, a corto plazo sea algo más habitual en los edificios que surgen dia a dia a nivel local. 

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