Estudios de Uruguay, Argentina, Chile y Noruega concursaron para la construcción del Centro Cultural “Gonchi” Rodríguez

22/12/2020 | Actualidad

Estudios de Uruguay, Argentina, Chile y Noruega concursaron para la construcción del Centro Cultural “Gonchi” Rodríguez

22/12/20 | Actualidad, Arquitectura, Diseño

Estudios de Uruguay, Argentina, Chile y Noruega concursaron para la construcción del Centro Cultural “Gonchi” Rodríguez

22/12/20 | Actualidad, Arquitectura, Diseño

En los pasados días se presentaron siete propuestas por parte de reconocidas firmas de arquitectura de Uruguay, Argentina, Chile y Noruega de cara a la futura construcción del Centro Cultural Gonzalo “Gonchi” Rodríguez, que se levantará en el predio del Tajamar de Carrasco ubicado en la esquina de Lieja y Divina Comedia, en armonioso diálogo con el histórico edificio, obra del Arq. Antonio Scasso.

 

A través de un concurso cerrado y organizado por BMR Productora Cultural, se realizaron las bases y el llamado donde se logró convocar a las siguientes firmas: el estudio chileno Elton-Léniz, estudio argentino del Arq. ParraDark Arkitekter de Noruega y los estudios uruguayos Mapa, Danza Contignola Staricco, Fábrica de Paisaje y G+ de los arquitectos Marcelo y Martín Gualano.

Para la selección de estudios fue valorada la experiencia en proyectos culturales y de alta complejidad. Sus propuestas fueron evaluadas por un jurado integrado por catedráticos del ámbito arquitectónico de nuestro país, entre los que se encuentra William Rey Ashfield, actual director nacional de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, así como los arquitectos y docentes Martin Cobas y Conrado Pintos. En tanto, los arquitectos Marcelo Viola -quien fuera redactor de las bases-, Ernesto Kimelman y el ingeniero Elbio Olaizola, participaron como asesores de parte de la fundación.

El concurso contó además con la participación de la Intendencia de Montevideo y la Unidad de Patrimonio, a través de la Comisión Especial y Permanente de Carrasco y Punta Gorda, durante la elaboración de las bases y representada en el proceso de fallos por las arquitectas Lucía Pucci y Mara Moya.

 

 

En función del marco conceptual precedente, el jurado concluyó que la propuesta identificada con la clave ECTP -luego de develado el anonimato- identificada con el estudio local Danza Staricco Cotignola, fue la que presentó un planteo más equilibrado.

La entrega de fallos se realizó en el Piso 40 de la torre 4 del World Trade Center de Montevideo y contó con representantes de todos los estudios y el jurado, así como de la Fundación Gonzalo Rodríguez y BMR. Marcelo Danza, socio del estudio Danza Staricco Cotignola y decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República, manifestó: “Para nuestro estudio es un gran honor haber sido elegidos para llevar adelante el Centro Cultural Gonzalo “Gonchi” Rodríguez. El proyecto presentado, de arquitectura contemporánea internacional, se vincula con gestos y pequeñas características de Gonzalo, tanto en su trayectoria profesional como personal, donde se puede destacar una fuerte presencia en mostrar las tres plumas y el casco, dos elementos que estuvieron siempre vinculados a Gonchi”.

 

Acerca de los siete proyectos participantes

 

1 – Danza Staricco Cotignola, Uruguay (proyecto ganador)

El Centro Cultural Gonzalo Rodríguez se amplía a todo el parque a partir de un círculo que, partiendo de las trazas curvas del diseño de Thays, abraza y aglomera su parque con la obra de Scasso y el nuevo edificio de la fundación. Es paseo y recorrido; es tiempo circular. Un edificio eficiente y compacto, un prisma que se difumina en reflejos sin perder presencia en el lugar.

 

 

Algunos conceptos valorados por los jurados fueron:

* La concentración a nivel de planta baja de los componentes programáticos de mayor atractivo visual. Básicamente el Centro “Gonchi” Rodríguez dialoga a través del parque con el espacio principal del Tajamar.

* El carácter opaco del volumen de planta alta que acentúa (al igual que en el caso del Tajamar) la transparencia y el protagonismo del nivel de planta baja.

* La gran vidriera curva que presenta el museo como un espectáculo disfrutable desde el parque y el Tajamar aun cuando el centro cultural no esté accesible al público.

* La dificultad de caracterizar un punto de acceso dentro de la superficie continua de la vidriera se resuelve hábilmente por la concentración de acentos en ese punto: el vano vidriado dentro del volumen ciego superior, coincidente con el helicoide rojo de la escalera, acentuados por la fuerte iluminación cenital en el punto.

* La materialidad propuesta sugiere en su fuerte polarización opacidad-transparencia una clara relación analógica con el edificio de Scasso.

* La sencillez estructural y constructiva de la propuesta se ha de reflejar seguramente en la factibilidad económica del edificio.

 

2 – Fábrica de Paisaje, Uruguay

 

 

El Tajamar de Carrasco concede al predio una fuerte impronta patrimonial arquitectónica, por lo que la vinculación del nuevo edificio con el paisaje preexistente es al menos delicada. Por lo tanto, el proyecto opta por exacerbar el contraste y no apelar a ningún tipo de mímesis estética, recuperando sin embargo otros rasgos más sutiles de la preexistencia: el ritmo y la continuidad de ejes del ventaneo principal y la condición material de las superficies exteriores de terraza. La idea de circuito apela a la visión circular del tiempo, y en este sentido, el edificio se presenta como continuación de un paisaje integrado en un circuito de retornos.

 

 

3 – G+, Uruguay

 

Se propone una edificación sostenible que intenta ser un espacio, un lugar en el parque. La propuesta de sostenibilidad es simple y construida a partir de principios básicos y permanentes que tienen que ver con la eficiencia energética, el mantenimiento cero, el montaje, la gestión de agua y la accesibilidad universal.

 

 

Todo proyecto que interviene en el patrimonio inicia una conversación con la preexistencia, en este caso, con el tajamar, el parque y la construcción de Scasso. Así que el desafío es integrarse en silencio con las preexistencias, seguir sonando con armonía; entender las lógicas, las atmósferas, las temperaturas y las rigurosidades para formar parte.

 

4 – Mapa, Uruguay

 

 

Abordar el desafío locativo del proyecto desde un “tajamarismo” relacional conlleva a operar mediante el gesto geométrico, concreto pero potente, de una nueva artificialidad topográfica. El círculo como pieza, resultado de esta acción, albergará un nuevo/antiguo paisaje que respeta lo existente, aunque sin buscar imitarlo. Este tajamarismo se vincula más con la memoria histórica y ecológica del lugar, que con lo que hoy poder ver allí. A su vez, el círculo será el nuevo articulador del parque que busca reencontrarse consigo mismo para recuperar su condición pública y el rol barrial para el que fue creado.

 

 

La nueva construcción del Centro Cultural “Gonchi” Rodríguez nunca será un edificio solitario: su génesis será relacional, fruto de un entorno cargado de significados y condicionantes como de su histórica edificación hermana diseñada por Antonio Scasso hace ya ocho décadas. Tendiendo lazos fuertes, pero no evidentes entre ambas arquitecturas, las estructuras dialogan mediante la disposición de sus resoluciones tecnológicas de madera y acero. Como sistema de partes ensambladas, son ideadas para cubrir espacios del parque y brindar un eficiente soporte a los eventos colectivos que allí tendrán lugar.

 

5 – Arq. Parra, Argentina

 

 

El proyecto se resume en un volumen rápidamente comprensible que incluye las salas y el resto de las actividades principales, y un volumen secundario con circulaciones y servicios, ambos rodeados de una piel semitransparente que cumple objetivos específicos. Por un lado, funciona como regulador, un fuelle que tapiza y reduce el impacto de la radiación solar, acondicionando los espacios intermedios y contribuyendo a generar ventilaciones naturales. Pero también tamiza las vistas, incorpora las transparencias y unifica la imagen reforzando el aspecto etéreo y liviano, y contribuyendo de alguna forma a generar cierto misterio que invita a ingresar y recorrerlo.

 

 

El edificio se pensó con una imagen reconocible de líneas puras y simples, de alto impacto visual y reconocimiento en la memoria general. La combinación de ambas apunta a transformar el centro cultural en un espacio icónico dentro de la ciudad de Montevideo y un referente para el país. Con una mirada de futuro, se presenta atemporal, despojado de gestos innecesarios y con el objetivo claro de perdurar con elegancia, más allá de modas y tendencias.

 

6 – Elton-Léniz, Chile

 

 

El edificio propone resolver una fusión de actos: un refugio de la memoria, un lugar de encuentro público y un espacio para la educación. La construcción alberga inherente un aire de escala doméstica. Su tamaño preciso y abarcable compensa el carácter de la casona tradicional existente y la neutralidad de su forma hace eco de su función expositiva.

 

 

Un exterior modular y pragmático basado en un esqueleto de acero, encierra un interior de madera clara, una atmósfera calma y de luz natural controlada. La cafetería y la tienda se articulan con el acceso, permitiendo un primer espacio de encuentro. La explanada abierta delimitada por las construcciones y los árboles existentes, es a su vez el espacio potencial de posibles eventos y escenario natural del encuentro en el futuro conjunto.

 

7 – Dark Arkitekter, Noruega

 

 

Las pautas geométricas que rigen la proyección del pabellón inician en el manejo de secciones de circunferencia con puntos focales circunvecinos al polígono de actuación remitido por las bases. La elección de esta familia de curvas no es azarosa, sino que corresponde con la excavación artificial que supone la recuperación del tajamar proyectado por Scasso, desafío común a los concursantes de la convocatoria.

 

 

 

La estrategia proyectual no es contextualizada en el sentido mimético, pero sí en extracción de claves de las historias proyectuales del lugar (y otras historias también) para la producción de sus lógicas poéticas y operativas. Una suerte de arqueología artificiosa en donde el equipo de proyecto decide cómo y qué cosas heredar, poniendo en valor desde la construcción de un patrimonio futuro.

 

 

 

Fuente y créditos fotográficos: BMR Productora Cultural

 

 

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