La economía del dónut: siete formas de pensar como un economista del siglo XXI

22/05/2020 | Actualidad

La economía del dónut: siete formas de pensar como un economista del siglo XXI

22/05/20 | Actualidad, Destacados, Diseño, Gestion Cultural, Gestión urbana, Libros | Revistas | Videos, Personalidades, Sustentabilidad, Tendencias

 

La economía es la madre de las políticas públicas. Domina la gestión urbana de cara al futuro, ordena, canaliza inversiones multimillonarias y perfila respuestas al cambio climático, desigualdades y otros desafíos sociales y medioambientales que definen nuestros tiempos.

Aún así, muchas de las premisas con las cuales se planifica una ciudad no están actualizadas a los nuevos paradigmas, aumentando brechas de inequidades y problemáticas globales.

Es por ello que la economista  Kate Raworth, ha revisado todos los componentes del pensamiento económico contemporáneo para corregir las pautas no alineadas con objetivos de las sociedades del siglo XXI, y les ha dado forma en un documento para la Universidad de Oxford en el marco de un programa de Oxfam, y luego en un libro publicado:Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist.” (“La economía del dónut, siete formas de pensar como un economista del siglo XXI”), una contribución incalculable al debate sobre los modelos de desarrollo.

 

 

En su concepto de  ” Doughnut Economics” o “Economía del dónut”, establece siete puntos para reformular la comprensión de los alcances de la disciplina, rompiendo con las actuales premisas de crecimiento infinito imposibles de sostener con valores sustentables. En el camino, observa necesidades de rediseñar sistemas financieros, monetarios y empresariales para servir a las sociedades, creando economias regenerativas, distribuídas por diseño y estrategia.

 

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Su modelo ofrece una mirada radical para guiar el desarrollo global, políticas gubernamentales y estrategias coorporativas, estableciendo nuevos estándares para medir el éxito y la prosperidad económica. 

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Raworth recoge los pensamientos e iniciativas más complejas, disruptivas, ecológicas, científicas, feministas, comportamentales y administrativas para cuestionarse: “¿Cómo podemos transformar economías que crecen infinitamente sin importar si prosperan sus habitantes en sistemas que hagan prosperar a su gente, independientemente que la economía crezca? 

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En forma simple y lúdica pero elocuente, Doughnut economics es un análisis inspirador para las nuevas generaciones de pensadores.

El resultado es un libro radical y sólidamente argumentado, pero también plausible y divulgativo. Su verdadero valor añadido,  no es la capacidad de sustituir unas certezas por otras, sino de reconsiderar los presupuestos con los que hemos aceptado convivir hasta ahora. Este es un libro sobre alternativas, precisamente cuando las necesitamos de forma desesperada y cuando la combinación histórica de riesgos nos hace más proclives a las nuevas ideas.

En este Ted Talk, Kate desarrolla su teoría, y en detalle y audiovisualmente en este video:

 

 

¿En qué consiste? 

“La economía del dónut” es un esquema visual para el desarrollo sustentable, modelado según la forma de una dona o un salvavidas, combinando conceptos múltiples de fronteras sociales y de sostenibilidad.

 

 

El hueco central representa la población que carece de servicios y derechos esenciales (salud, educación, igualdad, y otros), mientras que el exterior son los límites ecológicos de los que depende la vida en el planeta que no deben ser superados.

El esquema permite operar y modificar la planificación económica de forma de extender alcances a las poblaciones sin interferir con el techo de la sostenibilidad ambiental. El objetivo principal es rediseñar el modelo para establecer nuevos objetivos, y sobre todo un nuevo concepto para medir la prosperidad de los países, combinando doce fundamentos de orden social con nueve restricciones medioambientales. Esta área (entre el hueco y el baño de la dona) es la considerada segura y justa, en la que debería moverse la humanidad.

Dicho de forma simple, ningún modelo económico del siglo XXI que quiera responder al reto del progreso con equidad y sostenibilidad puede operar más allá de dos límites fundamentales: el primero es el techo ecológico que establece la capacidad del planeta, definido en forma de cambio climático, pérdida de biodiversidad, acidificación de los océanos, contaminación del aire y así hasta nueve procesos en los que nos acercamos de manera alarmante a puntos de no retorno y de consecuencias imprevisibles. Muchos de estos diagnósticos provienen del Centro de Resiliencia de Estocolmo.

 

Crítica a la economía predominante

El modelo dónut es una lista de prioridades que pueden obtenerse por distintos medios o actores a los que deberían tender las sociedades en su conjunto por encima de límites políticos.

Los modelos del siglo XX imperantes hoy en día son en su mayoría neoclásicos, basados en el flujo de oferta y demanda, que suelen ignorar los contextos y en forma particular las condiciones culturales, humanas o de entornos naturales. Estas premisas eran viables en tanto no se forzaran los recursos naturales del planeta, pero habiendo llegado a un límite es necesario revisar los puntos de partida para rediseñar las pautas de maniobra para lograr que la planificación económica drene a la población, olvidando crecimientos exponenciales y adoptando el de crecimiento por mesetas que avanzan en el tiempo pero no a costa de otros daños colaterales.

Raworth demuestra cómo el homus economicus, que tanto se insiste en institucionalizar desde algunas facultades de economía, es un individuo que no sabe ni le interesa resolver problemas de acción colectiva. Se fomenta, por tanto, un ser que depreda su entorno en medio de su forma de ser racional. Raworth sostiene que esta es una visión que se mantiene casi intacta desde los trabajos de los pensadores marginalistas de finales del siglo XIX y comienzos del XX, llevando a la autora a dictaminar que “a los ciudadanos del 2050 se les está enseñando una estructura mental de la economía enraizada en los libros del 1950, los cuales a su vez están enraizados en las teorías del 1850”.

 

La perspectiva de la economía global desde el modelo dónut

 

 

El modelo está basado en una premisa de “Desafío de la humanidad del siglo XXI”  donde se deberá asegurar que a nadie le falten derechos y servicios esenciales (agua, luz, comida, vivienda, educación, salud, igualdad social, voto, y otros) al tiempo que asegurando la no destrucción climática, de suelos fértiles o capas de ozono. Las pautas sociales y ambientales que enmarcan ese desafío son las que actuarán como compás del progreso en el siglo XXI.

Este “suelo” por debajo del cuál ningún ser humano debería ser obligado a vivir constituye en realidad la columna vertebral de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una agenda hacia 2030 que busca reducir los insoportables niveles de desigualdad, pobreza y deterioro ambiental que sufre el planeta.

 

 

¿Qué tipo de regulaciones y normas sería necesario fomentar?

La economia es una disciplina dinámica pero no así las leyes. En el siglo XXI la misma debería ser regenerativa, que nuestro material y energía se usen en los ciclos de las sociedades en forma distributiva evitando altas concentraciones de valor que no drenen a las poblaciones.

_ Regulando el diseño de la economía y la producción.

Los neoclásicos y liberales están demasiado enfocados en mecanismos de precios. Son necesarias acciones alineadas de largo alcance como la de la Comisión Europea de prohibir el uso de plásticos de un solo uso para el 2025, o las bolsas de nylon para el próximo año, lo cual afectará radicalmente la industria del packaging, no solo en su planificación de gastos pero también en su línea de producción y oferta de productos.  “Si quieres cambiar el mundo, primero debes cambiar la legislación”.

_ Poniendo el dinero y la economía al servicio de la gente y no a la inversa.

El desafío del rediseño de las instituciones, el dinero y las finanzas será la obligación de transformarse y dar beneficio a muchos en vez de a unos pocos. Ignorar el poder de las economias colaborativas como herramientas para hacerlo es desconocer uno de los componentes más dinámicos y poderosos de la modernidad.

_ Reemplazar concepto de “crecimiento” por “prosperidad”

Concebir la seguridad social como mecanismo de redistribución no implica pensar que ese dinero se pierde. Se gana en otras órbitas, genera oportunidades de negocios en otras etapas, nuevas formas de inversion que generan fuentes de trabajo y se vuelcan a la sociedad

_ Los políticos aún asocian el crecimiento económico con la generación de puestos de trabajo, pero hay que cavar más hondo.

Se necesita una redistribución también de las formas de generación de salarios, estimulando la creación de pequeños y medianos empresarios, o de cooperativas de accionistas. El diseño distributivo, tiene el potencial de transformar la producción de bienes y servicios para generar ganancias en forma más democrática. Hay que abandonar la idea del mercado como protagonista y el crecimiento como objetivo, cambiándolo por la gente en el centro y la redistribución sustentable como objetivo colectivo.

 

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Hace pocas semanas, en abril, Kate fue invitada por la ciudad de Amsterdam para guiar esfuerzos de planificación post Covid, y se convertirá en la primera ciudad en diseñar políticas según esa mirada renovadora.

 

 

 

 

 

 

Fuentes: The Guadian, Dirk Janssen, El Pais, Green European Journal, Intelligent living, Stockholm Resilience Centre

 

 

 

 

 

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