Los 12 errores más comunes al reformar una vivienda

22/11/2019 | Actualidad

Los 12 errores más comunes al reformar una vivienda

22/11/19 | Actualidad, Arquitectura

Los 12 errores más comunes al reformar una vivienda

22/11/19 | Actualidad, Arquitectura

 

Embarcarse en la reforma de una vivienda supone una tarea titánica, demandante, desafiante y frustrante. Los testimonios usuales no suelen ser alentadores, pero superar el proceso en forma exitosa es usualmente, resultado de buenas prácticas y decisiones en varios frentes.

 

 

Una reforma integral o siquiera parcial en una vivienda es un ejercicio acelerado e intensivo de negociación con proveedores y con su cónyuge en muchos casos, de administración de presupuestos y de los propios límites o excesos, de tolerancia al estado de caos, de manejo de improvisaciones e imprevistos o de coordinación de equipos con distintos grados de profesionalismo.

Quienes tienen experiencia en gestión de proyectos, entienden que más allá de la escala, hay determinados tiempos, decisiones y etapas que deben superarse para sobrevivir a una reforma e incluso disfrutar de la experiencia.

 

NO DEFINIR Y ACOTAR EL PROYECTO Y LA INTERVENCIÓN

Un proyecto definido y detallado es sin dudas la base de toda obra eficiente. Ahorrar tiempo, asesoría profesional, decisiones de terminaciones o exigencias funcionales, resultará en sobrecostos por falta de referencias gráficas, demoras durante el proceso por falta de documentación, o una casa que no se adapta a nuestras expectativas.

El tiempo invertido en esta etapa rinde frutos a posteriori.

 

 

Establecer necesidades: no es lo mismo una vivienda propia que para alquilar, no es lo mismo una casa loft de soltero que una para una familia.

Temas como la eléctrica deberán requerir incluso una pauta al menos de ubicación de equipamiento para saber dónde van los tomacorrientes de un tv, computadoras, lámparas junto a la cama, etc.

Analizar realmente qué necesitamos y transmitirlo ordenadamente al profesional es parte de la carrera ganada.

 

NO ACOTAR EL PRESUPUESTO

Ya sea un proyecto de gran escala o una reforma pequeña, no tener definido de antemano los números es un error que se paga caro.

Muchas veces con el ánimo de comenzar rápido o ganar tiempo se sortea esta etapa, que luego se desborda debido a falta de referencias. Uno de los motivos de aumentos de costos es no tener definido el proyecto, lo cual lleva a tener que pedir adicionales sobre la marcha. Y se sabe, no es lo mismo pedir cotización a un proveedor cuando sabe que compite con otros que cuando ya está en una obra en proceso donde el cliente es “cautivo”.

 

NO DEFINIR UN NÚMERO

Si no se cambia el proyecto el número no debería variar. Puede haber imprevistos, pero deben diferenciarse de las omisiones.

Cuando se tienen varios presupuestos debe atenderse a precios de plaza de determinados temas o establecer una media habitual. Cuando los presupuestos se despegan hacia arriba o hacia abajo nunca es bueno. Una diferencia hacia arriba puede deberse a un contratista con agenda llena que le sirve agregar la obra si le genera mayor margen o que se cubre ante incertidumbres de proyecto. Hacia abajo, habla de dos posibilidades: o bien no se está suministrando todos los materiales y servicios que se detallan o la calidad es inferior a la exigida o supuesta en buenas prácticas.

Hay que ser realista en la relación de presupuesto disponible y expectativas de funcionalidad o estética de la vivienda.

Es importante la correlación de la cotización con el concepto: cuanto más ajustado, menores errores de “interpretaciones”.

Abrir una cuenta corriente a demanda del constructor en una barraca “amiga, porque me hace buen precio y es más práctico” puede ser la forma en que se termine financiando dos casas paralelas.

Con respecto a trabajos adicionales, pueden introducirse siempre que se coticen en forma independiente y se anexen a esa columna vertebral de referencia inicial.

 

 

NO DEJAR REGISTRO ESCRITO Y FIRMA DE AMBAS PARTES

Es importante contar con una versión final de lo pautado en concepto y presupuesto y darle un ok de ambas partes, en formato más o menos formal según la escala, pero dejando sentado la referencia inicial, y las responsabilidades, así una parte sabe lo que debe exigir y otra lo que debe suministrar. Y en el caso del arquitecto actuante, para saber lo que debe dirigir. Hay procesos que en el proyecto tienen muchas idas y vueltas y cuando se extienden los tiempos si no se cuenta con este tipo de recaudos luego no se sabe exactamente el alcance de lo contratado, o genera distintas interpretaciones.

 

 

PAGAR SIN CONCIENCIA DEL AVANCE DE OBRA

Se entiende que debe entregarse una seña inicial contra la cual debería quedar adquirido el material, que debería aparecer en obra a la brevedad (según disponibilidad y organización espacial).

El resto de los pagos deben justificarse por avances y en última instancia hacer de cuenta que el proveedor abandona la obra al día siguiente del pago, y poder seguirla con otro con mediana coherencia de presupuesto.

El pago final SIEMPRE debe ser consecuencia de una aprobación y recepción final de obra sin observaciones.

 

 

IGNORAR POSIBILIDAD DE IMPREVISTOS

Especialmente en reciclajes de construcciones antiguas, se da que muchas veces es imposible detectar vicios de la construcción hasta no descubrir determinadas áreas o instalaciones ocultas que afectan trabajos en curso o planificados.

Destinar un 10% de los costos globales de una obra a estos imponderables es prudente y sugerido.

 

OBVIAR UN PROFESIONAL A CARGO

Suele pensarse que la intervención de un profesional encarece la obra cuando en la gran mayoría de los casos es justamente a la inversa: se evitan costos adicionales, e incluso se logra optimizar números debido a un plan más eficiente de trabajos, soluciones más creativas o incluso descuentos profesionales habituales en los proveedores.

Información acerca de permisos, habilitaciones y organismos de contralor, así como de logística e interacción técnica con subcontratos es parte del servicio y know how que un profesional aporta a un proceso de este tipo.

 

 

PRIORIZAR COSTOS INICIALES DESCONOCIENDO EL MANTENIMIENTO POSTERIOR

Usualmente se da la ley de que cuanto menor es el costo de mantenimiento, mayor es el costo inicial y a la inversa.

Ejemplo: los vidrios con cámara de aire DVH son más caros que los simples pero colaboran a optimizar la calefacción o disminuyen la necesidad de aire acondicionado.

Prestar atención a ofertas es imprescindible: hay que controlar que mínimamente cumplan funciones básicas. Ejemplo: pavimentos que tienen un grado de dureza pobre que al poco de instalados se escallan o griferías que no superan el año de colocación y no tienen un respaldo o servicio técnico adecuado. No escatimar en lo importante.

 

TENER IDEAS FIJAS Y NO DEJAR ACONSEJARSE

Hay instancias en que el arquitecto pasa a ser el dibujante del cliente y ello supone un desperdicio de experiencia y herramientas técnicas que sin dudas son un diferencial en las obras.

El cliente es el agente principal de una reforma, su visión es esencial para lograr que el resultado sea satisfactorio, pero ha de dejar espacio a los profesionales en el asesoramiento estético, técnico y de ejecución

A la inversa, tener ideas muy difusas, y ceder demasiado generará un producto despersonalizado y poco funcional. Un error común en los clientes es pedir consejo a demasiadas personas del entorno lo cual aumenta la confusión.

 

DESORDEN EN DOCUMENTACIÓN

Revisar materiales o electrodomésticos cuando llegan a obra y estar atento a firmas de remitos, guardar tickets de compra, garantías, permisos o facturas del proceso, así como datos de proveedores es fundamental para tener herramientas de seguimiento o ante potenciales reclamos.

 

COMPRAR MUEBLES SIN PLANO DE EQUIPAMIENTO

Comprar piezas sin saber ubicación final o por donde y en qué etapa ingresarán a la obra, cuál es la alimentación requerida, requisitos técnicos o las dimensiones, puede generar dolores de cabeza o incluso la necesidad de devolución.

 

 

NO DISFRUTAR EL PROCESO

Dicen que hacer una reforma en la vivienda es, junto a una muerte cercana, una separación o una mudanza, una de las peores experiencias por las que puede transitarse, pero también puede ser un proceso enriquecedor que nos ilusione si se organiza de manera adecuada y nos adelantamos a los problemas que pueda surgir en el camino.

Ayuda pensar en los resultados finales, explorar el costado creativo e interactuar con la familia en experiencias fuera de lo habitual.

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