Palacio Acosta y Lara: Recuperar sin dejar huella

07/06/2021 | Actualidad

Palacio Acosta y Lara: Recuperar sin dejar huella

7/06/21 | Actualidad, Arquitectura

 

No es un secreto la abundante riqueza arquitectónica de Montevideo, especialmente la creada a principios de siglo pasado con inspiración europea en épocas de efervescencia económica del país. Sin embargo, sí se mantienen con perfil bajo muchos edificios que hacen honor a esa era, cruzaron generaciones y estados distintos de conservación o abandono hasta gozar hoy de una segunda vida fuera de serie gracias a personalidades que se ponen al hombro desafíos impensados, y rescatan no sólo muros sino historias y posibilidades de narrativa de la cultura local.

La residencia en Montevideo del Sr. Manuel Acosta y Lara, un excéntrico escritor vinculado al ocultismo se construyó en 1924, encomendada a uno de sus hermanos, el renombrado arquitecto Armando Acosta y Lara, quién logro plasmar con maestría las particulares formulaciones establecidas por Manuel. Otro hermano, también arquitecto, había sido el primer Decano de la Facultad de Arquitectura e Intendente de la ciudad.

 

 

La gran residencia fue construida con materiales nobles de la época y decorada por el impecable trabajo de artesanos y artistas. Una obra cumbre de la arquitectura residencial de las primeras décadas del siglo XX en Uruguay.

 

 

Hacia la década de 1950, tras el fallecimiento de su primer propietario, la casa es adquirida por otro singular personaje de la historia local, el Dr. Victor Soriano, quien la habita durante medio siglo, hasta el año 2000. Allí además de su residencia estableció su clínica de neurología y agregó el observatorio astronómico. Soriano fallece en 2005 (ya llevaba unos años viviendo en el hotel Hermitage de Pocitos). La casa mientras tanto cargaba ya con décadas de falta de mantenimiento (por lo que se ve en fotos y deduce) y posterior a eso pasa a quedar cerrada por 10 años más, hasta que la compra un extranjero que quería hacer un edificio de apartamentos. Hasta ese momento la casa se mantenía como una cápsula del tiempo, conservaba gran parte de su mobiliario original y todos las pertenencias de Soriano, incluida su biblioteca que abarcaba 6 habitaciones en las plantas superiores. Todo terminó siendo regalado, vendido o en volquetas. El proyecto para demoler el interior y hacer apartamentos se frustra, afortunadamente, por temas de papeles. Gracias a esto, a último momento se salvan de ser vendidas a un anticuario los frentes de estufa, las columnas de mármol del hall de entrada y la fuente de Carrara con la Venus hincada.

 

 

Es en 2017 que se comenzó a llevar adelante un exhaustivo proceso de recuperación. Gracias a la determinación de Gabriel Rodríguez Arnábal, hoy continúa la historia de esta joya del patrimonio arquitectónico de Montevideo.

Gabriel es el match perfecto como promotor visionario para este tipo de proyectos: amante del patrimonio, con amplia cultura global de referencia en sus espaldas y perteneciente a una familia de artistas que ha absorbido a lo largo de su vida en viajes, visitas, relacionamiento y conocimiento variado, las innumerables vetas y posibilidades del arte como valor agregado de cualquier proyecto. En este caso, además, el objetivo no está planteado como hecho aislado, sino como catalizador para inversiones que permitan desarrollar casos similares en el área y promover la recuperación de la Ciudad Vieja.

Cuatro años, 2.000m2 intervenidos y un presupuesto generoso después (entre la compra y la recuperación), el lugar es el resultado de una obra titánica, minuciosa y respetuosa que resalta lo mejor de la arquitectura clásica ecléctica, de los oficios implicados para generarla y sobre todo, del reflejo de una época montevideana de esplendor que miraba a Europa en varios frentes. Erich Schaffner, (creador de la Asociación Civil Patrimonio.uy cuyo objetivo es el de promover el reconocimiento, protección y recuperación del patrimonio arquitectónico), actuó como director del proyecto de rehabilitación-restauración y esa decisión ya habla del cuidado en la elección de los implicados en llevar adelante el trabajo.

 

 

Según Rodríguez, su objetivo al decidir cada terminación e instalación fue que nada de lo agregado no pudiera ser revertido si en otro momento el lugar tenía un uso distinto.

Si bien casi todas las intervenciones están alineadas con el estilo predominante de la casa, es de resaltar el área de baños sociales, totalmente modernos, con tabiques espejados y bachas y mesadas de piedra, con alzada de espejo recostada contra un vitral exterior. Otras recuperaciones han requerido creatividad extrema como la réplica de molduras que ya no hay en el mercado, difíciles de imitar pero que la madre de Gabriel, ceramista y artista plástica, dió con la forma, aplicando moldes de silicona para generar nuevas piezas siguiendo las pautas idénticas a lo existente.

 

 

 

El equipamiento combina piezas encontradas en remates, obras de arte de herencia familiar, mobiliario moderno de líneas italianas, y también incluye óleos de Juan Manuel, hermano de Gabriel, reconocido pintor, cuyos cuadros asombran en el entorno y contrastan en conjunto con otros en ese magnífico escenario.

 

 

Conversamos también con Erich quien revela aristas y detalles del proceso de recuperación de la residencia.

_ ¿Como fue la primera impresión de ese desafío con respecto a la casa y la propuesta de Gabriel?

Cuando el inmueble pasa a manos de Gabriel, él estaba fascinado desde el momento en que entró por primera vez. Una atracción magnética. A pesar de la imagen decadente que presentaba, era como si la viera ya terminada.

 

 

_ ¿Qué te planteó y qué condicionantes te dio?

Desde el inicio estuvimos de acuerdo en que la clave del proyecto de rehabilitación debía ser devolver el esplendor original a esta vivienda de características excepcionales. Por lo tanto entendimos que la tarea más noble y respetuosa que podíamos llevar adelante para con la obra sería recuperar tanto como fuese posible, procurando la menor cantidad de modificaciones y alteraciones respecto al proyecto original. Avizorando la necesidad de futuros nuevos usos que excedieran al programa original, se decide agregar dos baños en planta baja y crear un jardín abierto sobre el primer nivel. Hasta entonces el Acosta y Lara era una joya escondida del patrimonio arquitectónico de Ciudad Vieja, por eso también la idea era que pudiese abrir sus puertas para eventos, fomentando la apreciación hacia el patrimonio arquitectónico de la zona.

 

 

_ ¿Cómo se cotiza y presupuesta en forma controlada una obra de ese calibre de posibilidades de sorpresas?

Para cotizar una obra de estas características y en la que también se contemplan rubros especiales, hay que contemplar un margen adicional para costos difícilmente previsibles de antemano. Para reducir ese margen, en mi experiencia es importante seguir la obra día a día en cada detalle y buscar alternativas eficientes e ingeniosas a lo que podría representar un sobrecosto considerable.

_ ¿Qué tipo de referencias históricas y antecedentes sirvieron como guías?

Durante un breve receso en la obra viajé a Sevilla y fui encontrándome con varios de los materiales que habían sido empleados para construcción de la casa, como los pisos de tejuela sevillana y olambrillas del Jardín de invierno. Saber que todos esos materiales habían sido traídos a principios de la década del 20 especialmente para el proyecto y poder verlos en origen obviamente enriqueció mi apreciación por el inmueble.

El Palacio de Las Dueñas, que fuera residencia de la Duquesa de Alba pasó a ser mi gran inspiración, allí pude apreciar vívidamente el espíritu del Acosta y Lara: la libertad de los interiores eclécticos, la posibilidad de dar lugar a excesos controlados, y la importancia de incorporar el color.

_ ¿Cómo te asegurabas de la calidad de los proveedores para ese tipo de intervenciones?

Para este proyecto, después de un proceso de prueba y selección logramos terminar trabajando con algunos artesanos y obreros de la construcción que saben hacer las cosas muy bien.

 

 

_ ¿Cuánto tiempo tuviste de obra y cuanto de proyecto o pauta inicial?

El proyecto de rehabilitación comenzó en 2017 e insumió dos años. El estado interior del edificio era calamitoso: revoques y molduras cayéndose, sectores inundados, pisos de madera podridos y hasta la escalera secundaria que comunica las 4 plantas colapsada. Afortunadamente el inmueble no había sido sometido anteriormente a reformas, y si bien la instalación eléctrica y sanitaria eran los originales, esto también significó que los baños de planta alta se conservasen inmaculados con sus revestimientos originales de mayólica en las paredes y mosaico de Gres en los pisos. Nuevamente todo se conservó, aún contemplando las necesidades de uso actuales. De la misma forma la cocina se planteó como un híbrido entre el pasado y el presente, conservando sus pisos de terrazzo italiano y sectores de las paredes con antiguo azulejo blanco, que fue retirado y vuelto colocar.
Cada centímetro cuadrado del interior del edificio debía ser hecho de vuelta y el objetivo era que no se percibiera como una intervención disruptiva en cuanto a los valores del inmueble, sino potenciadora. Con el mismo espíritu se llevó adelante la tarea de volver a dotar al Palacio de mobiliario. Desde piezas provenientes de anticuarios y remates hasta muebles modernos de alta gama, se buscó recrear el espíritu de 1924, incorporando nuevos elementos que responden a nuevos hábitos.
Personalmente, para mi el lema que acompañó el proceso partió del ejercicio de detenerme a contemplar y apreciar los espacios antes de comenzar a trabajar.

 

 

 

 

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En una obra de estas características llegás a la conclusión de que el que la proyectó era un genio.

Construí un respeto y admiración tal hacia esta obra que entendí que la clave era que nuestra huella pasase casi inadvertida.

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_ ¿Hay algún tipo de apoyo o estímulo del gobierno por la restauración o puesta en valor de este tipo de propiedad?

Actualmente en Uruguay no existen incentivos específicos para la rehabilitación de inmuebles de valor patrimonial por parte del Estado. No estoy diciendo que el Estado tenga que invertir ni mucho menos hacerse cargo económicamente del patrimonio arquitectónico en toda extensión, para nada. Sería inviable hasta en el primer mundo. Pero de lo que si necesitamos que se haga cargo es de marcar la pauta y dar las condiciones para que el sector privado perciba un beneficio tangible en la recuperación y conservación de estos inmuebles, que son un recurso muy importante para el país.

 

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El lugar está pensado para funcionar como centro cultural, espacio de eventos reducidos y personalizados, charlas, conciertos, etc, gerenciado por una Fundación Familiar. Contactos por Whatsapp al 091720720.

 

 

Texto posterior a la galería

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