Una mirada al arte africano a través de su artesanía en madera

30/11/2019 | Actualidad

Una mirada al arte africano a través de su artesanía en madera

30/11/19 | Actualidad, Interiorismo

Una mirada al arte africano a través de su artesanía en madera

30/11/19 | Actualidad, Interiorismo

 

Cuando la decoración étnica revaloriza un ritual milenario.

El arte africano ha quedado en el closet de la Historia del Arte durante mucho tiempo. Nos han enseñado a adorar la Venus de Milo o el David de Miguel Ángel, pero no las manifestaciones artísticas de un continente africano lejano para nuestra civilización occidental.

Sin embargo, desde que el arte negro es redescubierto como una nueva fuente de inspiración ocupa un lugar muy valorado en las tendencias contemporáneas, que se enriquecen del primitivismo y la tradición de artistas locales, exigiendo otros criterios de apreciación diferentes a los del arte clásico y académico.

 

 

Las piezas de arte en madera son una de las máximas manifestaciones artísticas del continente africano, nacidas como un oficio de prestigio en la cultura suajili que se extiende desde Somalia hasta Mozambique y las islas de las Comores y Madagascar. La complejidad de estas artesanías está dada por el minucioso trabajo de los talladores, muchos de los cuales todavía manipulan un simple cuchillo para lograr las diferentes formas. Se caracterizan por ser figuras antropomorfas, con expresiones apacibles, posiciones erectas, cuerpos femeninos muy estilizados, y en algunos casos, deformaciones y falta de acabado. También predominan las cabezas ovoideas, los cuellos alargados, los hombros cuadrados y rectos, los pechos puntiagudos, y los miembros afilados, destacándose una rigurosa geometrización en la que ojos, nariz y boca son insinuados con volúmenes pero sin perder realismo.

 

 

Las técnicas y los conocimientos milenarios que se descubren en los talleres son transmitidos de padres a hijos, que generación tras generación continúan el legado de las artesanías más ricas y preciadas de África.

 

 

A través de estas obras, la cultura suajili encuentra el medio para expresar toda una modalidad de vida, sus pensamientos y sus creencias religiosas; y es por ello que las piezas de inspiración se convierten en un símbolo indiscutido de poder, presentes en prácticamente todos los hoteles de lujo del continente, centros de arte y hogares de viajeros o público que aprecia la diversidad en su entorno cotidiano.

 

 

La estatuaria del arte africano incluye objetos y temas muy variados, principalmente, porque estas figuras eran utilizadas -y aún en algunas regiones continúa manteniéndose esta tradición- para el culto de los antepasados.

La realización de una talla dedicada a ese culto solía estar acompañada de un ritual sagrado, desde que se extraía la madera hasta que se formaba la pieza. Para apaciguar al espíritu del árbol del que se obtenía la madera, se sacrificaba un pequeño animal -generalmente, un pollo-, derramando su sangre sobre la madera con un breve rezo.

 

 

Luego de tallar la figura, esta se purificaba a través de sahumerios y se bañaba en aceite de palma para evitar que los espíritus malignos penetren en ella. Y finalmente, mediante una ceremonia de danzas y ritos especiales, se consagraba a los espíritus de los difuntos que pasarían a residir dentro de la pieza en madera. Todo este ritual está basado en la creencia de que todos los seres humanos y vivos poseen un espíritu, que cuando mueren este comienza a vagar libremente, y según el comportamiento de los vivientes respecto a él puede actuar de forma positiva o negativa.

 

 

Otras culturas utilizaban las estatuillas de figuras humanas o animales de pequeño tamaño concediéndoles un poder mágico, que estaba dado por alguna sustancia conservada en su interior, en una cavidad excavada en el torso o abdomen de la pieza. Estas sustancias podían ser huesos de animales o garras, colmillos de león, picos de pájaros o cabellos de algún brujo. Incluso, ciertos fetiches representaban una maldición para provocar la muerte o un daño profundo.

Algunas etnias de mayor desarrollo cultural han implementado otros tipos especiales de tallas como los objetos tribales, los escudos y las máscaras, también para el culto a los antepasados y con una fuerte connotación espiritual. Por lo general, estas tribus eran descendientes de los creadores del arte Ifé y Benin, los yorubas de Nigeria, cuyas creencias religiosas han evolucionado hasta la representación de divinidades.

 

 

Si bien la utilización de las máscaras en madera se extiende a todas las épocas y las culturas, en los pueblos negros de África alcanzan su mayor difusión, significado y belleza. De forma ovalada, cabezas realistas, fuertes rasgos y superficies lisas, las máscaras eran utilizadas para captar la fuerza que emanaban los espíritus, someterla y transmitirla a la comunidad, por eso, debían tener un aspecto semejante al del espíritu que se buscaba dominar, de manera que se sienta atraído.

 

 

En la actualidad, las máscaras desempeñan un papel fundamental en las ceremonias funerarias, donde se continúa con la tradición de acompañar el espíritu del fallecido para evitar que se convierta en una fuerza maligna.

 

 

Más allá de su connotación religiosa, el uso de las piezas talladas en madera se ha ido expandiendo hacia gran parte de las tribus de la región, adquiriendo un nuevo sentido decorativo de uso cotidiano, cuyo valor radica no solo en la historia que repasamos a lo largo de estas líneas, sino también en el meticuloso trabajo manual que dotan a estas piezas de una significancia invaluable.

 

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