Globant: el valor del concepto, el proceso y el gerenciamiento de una obra

13/10/2021 | Arquitectura

Globant: el valor del concepto, el proceso y el gerenciamiento de una obra

13/10/21 | Arquitectura, Destacados, Obras, Portfolio

A principios de julio se dieron a conocer los casi 3.000 metros cuadrados de las nuevas oficinas de Globant Uruguay, la compañía nativa digital argentina, con una propuesta bastante innovadora sobre el concepto de espacio laboral que la pandemia dejó. La empresa ya tiene 11 años en nuestro mercado, pero su crecimiento exponencial la llevó a ampliarse a una nueva sede en World Trade Center, que destaca por su particular estética y dinámica espacial.

Son muchos los agentes que intervinieron en este proceso de expansión, aunque llama particularmente la atención el rol de gerenciador de obra de la empresa norteamericana Cushman and Wakefield a través de los arquitectos Facundo de Souza y Fernando Varela, basados en Uruguay. Esta figura es relativamente nueva en nuestro país y se ha revalorizado aún más tras la llegada del covid, con un papel fundamental en la coordinación de grandes proyectos de obra.

 

 

Cuando una empresa extranjera quería mudarse a nuestro país, solía enviar un representante físico para atender todos los aspectos referentes a la dinámica y la esencia del proyecto, pero con el cierre de fronteras que el mundo entero experimentó, se hizo evidente la necesidad de contratar un equipo gerenciador local para que, de alguna manera, reporte al estudio que lidera el proyecto en el país de origen. El resultado: un proceso de obra más ordenado, mejor documentado y más económico.

Por otro lado, a nivel local y cada vez más, las empresas comprenden que destinar recursos internos a este servicio no es la decisión más acertada, ya que el perfil seleccionado para esta labor no tiene por qué tener un conocimiento integral de todas las áreas que conforman el proceso.

 

 

Probablemente, Facundo y Fernando sean las dos personas que mejor han conocido el proyecto de las nuevas oficinas de Globant en WTC y todos los agentes involucrados en la gestión de ampliación. En entrevista con Ministerio de Diseño, ambos explican cuáles son sus principales áreas de trabajo como gerenciadores y por qué la reciente inauguración de Globant Uy supone una reconfiguración del espacio de trabajo que vale la pena destacar.

 

¿Cómo comienza el asesoramiento que brindan a una empresa desde el momento en que decide instalarse en Uruguay?

FDS: Nosotros trabajamos para la empresa Cushman & Wakefield, que tiene distintas ramas de asesoramiento. Una de ellas es el gerenciamiento de proyecto, por lo cual, cuando ya está la iniciativa de relocalizarse, el primer paso tiene que ver con la rama del real estate, brindando un asesoramiento inicial que atiende los requerimientos de la empresa para ver si realmente vale la pena o no alojarse por primera vez en un país o una ciudad. Al final, la empresa también provee servicios de facility management, que implica el mantenimiento de oficinas y, una vez que están operativas, provee profesionales que hacen que el funcionamiento se optimice a lo largo del tiempo. Esas son las tres instancias principales de trabajo cuando una empresa quiere hacer una nueva oficina o instalación: real estate, gerenciamiento de proyecto y operación. Por lo general, nosotros comenzamos a involucrarnos en la parte de gerenciamiento, si bien profesionalmente también trabajamos en la localización de empresas. Nuestro trabajo es un poco juntar las partes. Cuando se está negociando el sitio ver las condiciones, atender ese check list de permisos que hay que gestionar, cotejar esa lista con las necesidades corporativas… Todo eso determina algo así como un menú con el que se comienza a trabajar en la viabilidad del proyecto. En general, las funciones básicas de esta figura de gerenciamiento de proyecto son articular a todos los operadores desde que se comienza hasta que se termina, para que todo funcione de la mejor manera posible, se establezcan sinergias y se haga viable el proceso. Esto incluye cuidar los costos, las calidades, las interacciones, los plazos. En el caso de Globant, cuando nosotros entramos en escena, la parte de real estate ya la tenían avanzada. Por el lado de WTC, como propietario y desarrollador, participó MK, que hacía la gerencia de obra en el seguimiento y las compras. También, intervinieron los distintos equipos de Globant, la gente de IT y Facility Management, entre otros. El proyecto fue liderado desde Buenos Aires, a través del equipo de Real Estate, encabezado por Eduardo Oppenheimer. A todos estos equipos debimos coordinarlos, agendando reuniones semanales para que nada quedara por fuera. Y, además, estaba el plus de que el proyecto de arquitectura estuvo a cargo del estudio AEI Spaces  de Colombia, encargado del diseño de todas las oficinas Globant en el mundo. Entonces, se sumó la complejidad de nacionalizar el proyecto de alguna manera, ya que se partió de un estándar internacional, pero había cosas que ajustar a estándares locales, además de agregarle ingeniería de valor.

 

 

A modo de ejemplo, ¿qué cuestiones puntuales tuvieron que readaptarse a nivel local?

FDS: Hubo unas cuantas cuestiones porque digamos que el proyecto vino con estándares que usa Globant en otros países. Algunos materiales que acá no tenemos, los tuvimos que mandar a importar como gran parte de materiales de construcción, equipamiento especial, mesas y sillas, luminarias que no hay en el mercado local. Es una obra de prácticamente 3.000 metros cuadrados y gran parte de los insumos no estaban en el país.

¿Qué tiene de particular este proyecto de Globant?

FDS: Es un proyecto particular en el sentido que tiene mucho trabajo de interiorismo y ningún espacio se repite. No hay una estandarización del espacio, permitiendo distintos lugares donde la gente puede ir y hacer diferentes actividades. La calidad es muy valorada en este tipo de proyectos. Hoy en día, las empresas deben tener espacios de calidad que sean estimulantes para sus colaboradores y, a la vez, permitan sinergias entre equipos. Con la pandemia y el teletrabajo, la oficina debe ser un lugar en el que la gente prefiera estar.

En grandes etapas, ¿cómo describirían el proceso de obra desde que comenzó hasta que finalizó?

FDS: Primero, hubo ciertos due diligence para poder ver dónde era ideal u óptimo alojar a Globant, a partir de la voluntad que tenía la empresa de mudarse. Eso es lo que da inicio al proyecto. Después, hubo un acuerdo interno con WTC como desarrollador y dueño del espacio para alquilarlo, a lo que le siguieron etapas de anteproyecto con estimaciones de costos y una fase en la que el proyecto ejecutivo se traduce a Uruguay. Luego, se procedió con la selección de la empresa constructora y se llevó a cabo el desarrollo de la obra. Una vez terminado, se hace lo que se llama “cierre de proyecto”, que refiere al cierre de la documentación donde hay involucrados permisos municipales, de operaciones o bomberos, etc.

FV: Paralelamente a ese proceso, que pasa por la contratación de la contratista principal, se hicieron también las compras directas que eran unas cuantas: luminaria, equipamiento modular, ambientación, alfombras, pisos vinílicos, cabinas telefónicas, equipamiento activo tecnológico. Todo eso se compra en forma directa porque ahí va un poco la modalidad que tiene cada cliente. A veces tienen proveedores acordados o determinados estándares que mantener.

FDS: Todo ese proceso fue un enorme desafío para nosotros porque como gerenciadores estamos acostumbrados a ser el primer punto de contacto del líder de la empresa con todo su equipo de obra y proyecto. El desafío grande es que había mucha gente involucrada porque WTC no solo estaba alquilando el espacio, sino también desarrollando el proyecto; estaban todos los equipos internos, el gerenciamiento de obra de MK, el equipo de asesores de ingenierías, Globant Argentina y Globant Uruguay.

 

 

 

¿Ese gerenciamiento se complicó más por desarrollarse el proceso en un marco de pandemia?

FDS: Algunas cosas realmente se complicaron sí. En todos los proyectos hay ciertos elementos que son de importación directa porque no hay stock de cantidad en otro país y eso puede retrasar los tiempos de importación. Por lo cual, a veces, es increíble, pero el cuello de botella de una obra pueden ser los elementos de importación y no la obra en sí. Puede ser el escritorio o la silla donde sentarse y no la habitación.

FV: En general, no hubo grandes retrasos. Sí hubo que hacer un seguimiento mayor y tuvimos algunos delay, pero por suerte cuando nosotros arrancamos ya estaba instalada la pandemia, entonces esas cuestiones se pudieron planificar al inicio.

¿Qué tipo de costos implica montar una obra de este estilo?

FDS: No podemos compartir información financiera, pero sí podemos decir que se trabajó mucho en la optimización de los costos y la ingeniería de valor para que no hubiera un desacople entre las expectativas de la empresa y el costo final.

FV: Es una obra que parece más costosa de lo que realmente es. Los costos no se dispararon por algunos elementos que a priori parecerían ser muy costosos.

FDS: Lo que siempre aporta mucho a la hora de poder controlar los costos, ya sea en esta o en otra obra, es justamente el proceso de planificación previo. Tratar de hacer un buen proceso de planificación y costeo, de manera que cuando uno empieza la obra ya tiene claro en qué va a gastar y cuál es el margen de maniobra que tiene.

¿En qué sentido el diseño de estas oficinas responde a las nuevas dinámicas de trabajo en pandemia?

FDS: El cowork ya tiene varios años, pero incluso ese concepto ha ido evolucionando. Acá tenemos varias de las cosas que se ven en las nuevas oficinas en tendencias mundiales como las mesas colaborativas, los espacios no asignados -en el sentido de que no tengo un escritorio personal-, la horizontalidad de los espacios, es decir, un gerente o un mando medio prácticamente tienen los mismos metros cuadrados que cualquier otro colaborador. No se pone mucho énfasis en los espacios colectivos, sino en ambientes abiertos que pueden ser híbridos, de intercambio. Estás tomando un café pero hay alguien trabajando al lado tuyo. Se priorizan los espacios de esparcimiento e incluso de entrenamiento. Es muy común, tanto en esta oficina como en otras, tener salas de entrenamiento que son subdivisibles, de forma que se puedan integrar y alojar, por ejemplo, 30 personas en cuatro salas o 120 personas en una.

FV: Sobre todo en las empresas de tecnología ha evolucionado mucho la oferta que se les da a los chicos que empiezan a trabajar. Tiene que ser tentadora y, por eso, están invirtiendo mucho en espacios agradables, que se parezcan más a una casa que a una oficina, que tengas un lugar para trabajar pero también un estudio de grabación si te gusta la música. En el caso de Globant, hay dos pistas de bowling, un futbolito, un pool. Está lo que sería un gran comedor que se llama Globar porque tiene la estética de un bar, donde podés llevarte la laptop y trabajar en un entorno más relajado. Los patios tienen mucho trabajo de diseño, hay una parrilla con una barra, estufas exteriores. Así que sobre todo las empresas de tecnología, pero cada vez se expande más a otros rubros, tienden a espacios más humanizados, menos rígidos, mucho más flexibles y que se asemejen más al hogar.

 

 

¿Cuáles son esas grandes áreas que estructuran las oficinas de Globant?

FV: Una gran área es el Open Space, que cuenta con mesas de trabajo más parecidas a las de una casa que a las de una oficina. Son mesas de madera natural con proporciones que las hacen mucho más amigables y colaborativas. En ese lugar hay más de un 30 % de espacios híbridos, donde tenés un sillón cómodo con una mesita de arrime y ves a personas trabajando con los pies apoyados en un otomán. Eso también es un área de trabajo y ocupa una porción bastante importante del Open Space. Después, hay muchísimas salas, todas temáticas. Cada una tiene sus características y un toque diferente de luz, color, materiales y texturas, que las vuelven más amigables y divertidas. Luego, están los espacios de servicio que tienen un tratamiento del mismo rigor que las áreas de trabajo. El Globar podría perfectamente ser un bar de cualquier lugar de Montevideo.

El diseño de iluminación también es bastante novedoso, con mucha presencia de led en colores neón.

FDS: Sí, es que lo que busca Globant es darle un carácter único y justamente ir contra ese preconcepto de oficina grande y rígida, en la que cada uno debe sentarse en un escritorio preestablecido. La apuesta de este proyecto tiene que ver con generar rincones únicos y caracterizados para que la persona pueda optar en su vida diaria de oficina a qué espacio se acomoda la actividad que va a hacer. Es un poco lo que decía Fernando: hoy, ir a la oficina a trabajar no implica estar sentado en una silla de escritorio, uno si quiere puede hasta trabajar parado. De hecho, Globant incorpora alrededor de 80 puestos de escritorios eléctricos regulables en altura. El tema postural pasa a ser importante, cambiar la postura y moverse durante la jornada laboral. También se les asigna mucho protagonismo a los espacios exteriores. Los de Globant tienen una gran porción dentro del proyecto. Tenemos dos patios bastante grandes, como de 300 metros cuadrados en total, y, si bien tienen tratamientos distintos, proporcionan un área de esparcimiento a la vez que de descanso visual. Está probado por análisis de rendimiento que el hecho de tener esos espacios estimulantes y de descanso, lejos de bajar la productividad de la gente, la incrementan.

¿Cuáles son las prestaciones más modernas a nivel de tecnología y/o domótica?

FDS: Se instrumentaron algunos temas tecnológicos como el encendido de luces con presencia de gente, lo cual hace a la sustentabilidad y al uso responsable de la energía. Después, tiene reconocimiento facial en los ingresos y control central de iluminación, que además de manejar la presencialidad para encender o apagar luces, mediante un sistema centralizado puede elegirse qué tipo de luz usar para crear distintos escenarios. Lo mismo sucede con los aires acondicionados que pueden gestionarse de forma centralizada o individualmente. Toda esta adaptabilidad de cuestiones permite mejorar el confort y aumentar el rendimiento de los equipos. Otra novedad es la implementación de un sistema de tabletas ubicadas en cada sala de reunión para que la gente reserve su espacio de forma digitalizada.

 

 

 

¿Por qué estas grandes empresas siguen invirtiendo en oficinas físicas tras una pandemia que demostró que el camino podría ir hacia el homework?

FV: Esta pregunta se la hicimos nosotros mismos al Country Manager de Globant. Por qué siguen haciendo oficinas, si, aparentemente, el mundo nos demostró que podemos hacer el mismo tipo de trabajo desde nuestras casas, ahorrando tiempo y dinero de traslado. Sin embargo, esta gente hizo 3.000 metros cuadrados de oficinas para alojar a más de 300 personas. La respuesta fue que algunas de las funciones pueden hacerse de forma remota, pero todo lo que está vinculado al valor agregado de trabajo en equipo, todo lo que implica creatividad, requiere de equipos funcionando de manera presencial. Con Mercado Libre sucede lo mismo, a pesar de que es una plataforma 100 % virtual y trabajan con ecommerce. Entonces, creo que la virtualidad vino para quedarse pero no va a sustituir de ninguna manera la presencialidad

FDS: Reforzando esto, más allá del tipo de tareas o cosas que uno hace cuando está trabajando en forma colaborativa, también están los intereses propios de cada persona. Hay quienes se adaptaron bárbaro a la virtualidad y están los que extrañan la oficina. Lo que está bueno es que la oficina, lejos de desaparecer, va a evolucionar.

¿En qué consiste la plataforma virtual de gestión de activos que ofrecen como servicio?

FV: Como parte del servicio de gerenciamiento que brindamos, nosotros cerramos los proyectos con un recorrido virtual. Ese recorrido es una plataforma de gestión que, más allá de ofrecer algo lindo de ver, permite incorporarle etiquetas que van vinculadas a elementos reales, ya que se les puede poner cualquier contenido que esté en la web. En algunos proyectos lo hemos usado para cargarle todo lo referente a la documentación conforme a obras. Por ejemplo, podés etiquetar los equipos de aire acondicionado con el número de serie que viene cada producto o, en el caso de las alfombras, que en Globant hay como 40 tipos distintos, ponerle una etiqueta a cada una para saber el código y las características, de manera que, si el día de mañana se hace un recambio, puedan buscarse los datos de una forma intuitiva y rápida. Entonces, es una herramienta mucho más sencilla para quien tiene que buscar la información. También se puede reservar una sala a través de ese recorrido. (Ver recorrido virtual de Globant aquí)

Desde su mirada de gerenciadores, ¿en qué medida Uruguay es un país para que una empresa se instale sin muchas complicaciones de gestión?

FDS: Creo que Uruguay está en muy buenas condiciones para alojar empresas multinacionales y de hecho está sucediendo. Durante la pandemia, incluso, estuvimos trabajando en varios proyectos de oficina sin haber gente en las oficinas, preparando espacios para la previsión futura de las empresas que entienden que van a crecer. El microclima que tiene nuestro país favorece eso. Después, desde el punto de vista de lo que involucra un proyecto, en cuanto a la obra o la gestión de recursos humanos y financieros, Uruguay está bien posicionado ya que tiene algunos elementos de “garantía” en lo que tiene que ver con la moneda y la indexación de sus costos. Hay ciertas reglas de juego claras y eso es valorado.

FV: Nosotros lo vivimos particularmente con tres clientes como Globant, Mercado Libre y Oracle, que han crecido en Uruguay y lo seguirán haciendo. Increíblemente, acá en el tema software el cuello de botella es el capital humano. Nos falta capital humano, pero hay mucho interés de empresas porque, además de las garantías país y la infraestructura, tenemos una calidad de vida magnífica y eso las empresas lo valoran. Ahora hay una movida muy importante de la CUTI (Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información) con un programa llamado Test Uruguay, que tiene el nombre perfecto porque invita a conocernos y testearnos. Hay un clima propicio para que las empresas sigan creciendo.

 

 

Créditos del proyecto: Gerenciamiento Globant y coordinación de proyecto ejecutivo: Cushman & Wakefield. Arqs. Facundo de Souza y Fernando Varela. Proyecto realizado por AEI Spaces. Gerenciamiento WTC: Arq. Andrea Cuervo. Gerenciamiento de Obra: MK – Arq. Cecilia Lazcano. Dirección de Obra: Arq. Gustavo Prenol. Instalaciones termomecánicas: Ing. Luis Lagomarsino & Asoc. Diseño de Iluminación: Estudio Hofstadter @cmbuzzo – Leandro Mantel. Diseño de Instalación Eléctrica: Estudio Hofstadter @nando_pazos.  Constructora: Bauten
Créditos de imágenes: Integra BS (extraídas del recorrido virtual)

 

 

 

 

 

Compartí en las redes