De pantanos a rascacielos: los secretos del fantástico éxito de Singapur

08/08/2020 | Ciudades

De pantanos a rascacielos: los secretos del fantástico éxito de Singapur

8/08/20 | Ciudades, Ciudades destacado, Destacados, Gestion Cultural, Gestión urbana

De pantanos a rascacielos: los secretos del fantástico éxito de Singapur

8/08/20 | Ciudades, Ciudades destacado, Destacados, Gestion Cultural, Gestión urbana

Para dimensionar el impresionante y rápido éxito económico de Singapur basta un ejemplo: al momento de su independencia, el 9 de agosto de 1965, el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de la nación asiática apenas superaba los US$500, cinco décadas después, fue multiplicado por 100, en más de US$56.000 por cabeza. Cuenta además con el mejor sistema educativo y disfruta del más avanzado servicio de salud.

 

 

El país con 5,6 millones de habitantes, es actualmente uno de los mayores centros financieros del mundo, y el quinto del mundo en millonarios, pues casi 9 de cada 100 de sus habitantes tienen fortunas de más de US$1 millón. De hecho, según un reporte de Barclays Bank, Singapur es el país que más rápidamente produce millonarios en todo el mundo: más de la mitad acumuló sus fortunas en menos de una década, y uno de los que más talento global atraen. Es el cuarto país más rico del mundo, apenas superado por Qatar, Luxemburgo y Macao.

Como la mayoría de las economías que han logrado progresar, Singapur tomó la decisión en su momento de delinear un plan a largo plazo, basado en una serie de reformas fundamentales y en el compromiso de sostener su rumbo en el tiempo, sucediera lo que sucediera. La fórmula tuvo tanto éxito que hoy este pequeño país insular es reconocido como uno de los cuatro “tigres asiáticos”, junto con Corea del Sur, Hong Kong y Taiwán.

 

 

Singapur es una ciudad-estado insular asiática, formada por 63 islas, una de las principales ciudades globales y uno de los centros neurálgicos del comercio mundial, lo que la sitúan a su vez como una de las más caras para vivir.

Hace medio siglo era una isla pobre, con muy pocos recursos naturales, que no prometía un gran futuro, pero tras dejar atrás el dominio británico y lograr la independencia de Malasia en 1965, Singapur comenzó un proceso de crecimiento como ninguna otra nación en el mundo basado en un modelo capitalista con férreo control estatal.

 

 

Tiene una ubicación geográfica estratégica, justo en la zona más poblada y de mayor crecimiento del mundo. lo que le ha permitido estar en una ruta clave de comercialización entre gigantes como China, India y el sudeste asiático.

 

 

Pero, ¿qué explica esa impresionante historia de éxito, descrita a menudo como un “milagro económico” y sostenida desde su independencia hasta el día de hoy?

La respuesta sencilla es una visión clara y efectiva, implementada rigurosamente por el hombre a quien nadie se atrevería a disputarle los títulos de padre de la patria y arquitecto de ese milagro: Lee Kuan Yew, quien gobernó al país desde su independencia hasta 1990.

 

Un político con una visión estratégica y un pragmatismo implacable que transformó a un país, otrora una pequeña isla con pocos recursos naturales, en un modelo de éxito económico y prosperidad.

Lee Kuan Yew, fallecido en 2015, fue durante más de 30 años primer ministro de Singapur y quien logró canalizar con éxito las energías de los singapurenses, creando lo que a menudo se ha descrito como un auténtico milagro económico, una mezcla de capitalismo privado e intervención del Estado. Dejó el cargo en 1990, tras haber ganado siete elecciones.

Lee forjó un Singapur próspero, moderno, eficiente y prácticamente libre de la lacra de la corrupción, lo que hizo que los inversores extranjeros acudieran al país.

 

 

Sin embargo, mientras era admirado por sus éxitos económicos, muchos expresaron preocupación por su historial de derechos humanos.

 

“Harry Lee”

Lee Yuan Yew nació el 16 de septiembre de 1923, hijo de una tercera generación de inmigrantes chinos que se asentaron en Singapur.

Educado con una fuerte influencia británica, su abuelo lo llamó Harry Lee, como en realidad se referían a él durante su infancia.

Lee fue a una escuela inglesa en Singapur, pero sus estudios superiores se vieron interrumpidos por la ocupación japonesa de 1942.

Unos años después se dirigió a Inglaterra, donde cursó estudios de derecho. Cuando regresó al país, Lee se había convertido en un socialista comprometido y un flamante abogado sindicalista. Fue entonces cuando comenzó su carrera política.

 

Reformas económicas

En 1954 fundó el Partido de Acción Popular (PAP) del que fue su primer secretario general y ocuparía ese cargo la mayor parte de las siguientes cuatro décadas.

Al frente del Gobierno, Lee condujo a Singapur hacia la independencia, poniendo fin al dominio británico, y, tras una breve federación con Malasia (rota en 1965), el país se convirtió en un Estado autónomo. Lee diseñó un amplio programa de reformas para sacar a Singapur del “pozo negro de la miseria y la degradación” -como él lo describió- a un Estado industrializado y moderno.

 

 

Lee acometió un ambicioso programa de industrialización, mezclando inversión privada y control estatal, Industria, comercio, y finanzas. Fue reinventando el país en esas tres décadas, cambiando la matriz productiva hacia un alto valor agregado, sentando las bases de una nación que actualmente está entre las mejores en educación, sanidad y competitividad económica.

Además,  redujo el gasto público de manera considerable. Hoy, representa solo el 14% del PBI (en Argentina es 47% y en Uruguay 34%]) y el peso del sector público no supera el 5%. Por otra parte, en materia comercial, el 99% de las importaciones se encuentran exentas de impuestos y los aranceles al comercio exterior bajaron al 0,5%. ¿Resultado? Tiene un superávit comercial más grande que el de Alemania. Con apenas 5,4 millones de habitantes, Singapur tiene un PIB de $326.500 millones.

Cuando en 1959 Lee Kuan Yew se convirtió en primer ministro, la renta per cápita del país apenas alcanzaba los $500.  Poco tiempo después se creó la Junta de Desarrollo Económico de Singapur para diseñar e implementar una serie de medidas económicas. Por aquel entonces, Lee Kuan Yew decidió apostar por el sector secundario, iniciando una próspera etapa de industrialización.

 

 

Esta visión se vio recompensada en los años 70, al lograr atraer capital extranjero de compañías petroleras y convertirse en uno de los mayores centros de refinado de petróleo del mundo. En la actualidad, Singapur es uno de los líderes mundiales en multitud de industrias con un alto valor añadido, como es el caso de la industria petroquímica. Su renta per cápita, 50 años después se había multiplicado por 100.

Para incentivar el comercio y las inversiones, firmó importantes acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, China, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y la Unión Europea. Tiene como ventaja comparativa una población capaz de hablar chino e inglés, instituciones sólidas que funcionan y ausencia de corrupción que fue otrora un mal endémico.

 

 

Se embarcó en un programa de vivienda de bajo coste y grandes programas de empleo. También trabajó para limar las asperezas entre los diversos grupos étnicos de la isla y crear una identidad de Singapur única, basada en el multiculturalismo.

El presidente estadounidense, Barack Obama, lo describió como un “verdadero gigante de la Historia que será recordado por varias generaciones como el padre del Singapur moderno y como uno de los grandes estrategas de los asuntos asiáticos”. El primer ministro británico, David Cameron, consideró que Lee “transformó a Singapur en una de las grandes historias de éxito del mundo moderno”. Y el primer ministro australiano, Tony Abbott, se refirió a “uno de los líderes más significativos de nuestro tiempo”.

 

 

Infraestructura

Siendo una isla, Singapur no tiene fuente de agua potable, siempre han dependido de su país vecino, Malasia, para el agua. Pero cuando Singapur recibió amenazas de corte de su suministro de agua en 1998,  creó una misión para ser completamente autosuficiente en materia de para el agua en 2060. A pesar de que Lee Kuan Yew falleció en marzo de 2015, dejó un legado que todavía se está llevando a cabo y continuado por otros hasta el día de hoy. ¨Los Cuatro Grifos Nacionales¨, como la isla lo  llama, son cuatro formas diferentes de obtener agua: agua de captaciones locales, agua importada, NEWater y agua desalinizada.

NEWater ha sido el sistema que ha desarrollado un método que les permite hacer que sus aguas residuales sean potables. Para la mayoría, la idea parece absurda, pero el agua pasa por múltiples procesos que la liberan de cualquier bacteria y ha pasado numerosas pruebas que demostrar su limpieza. Hay cuatro pasos por los que pasa el agua antes de ser devuelta al público: microfiltración, ósmosis inversa, desinfección con rayos ultravioleta y equilibrado del pH.

SmartCitiesWorld lanzó un informe que clasifica a Singapur como la ciudad inteligente número uno del mundo. Con su buena posición económica, participación activa del gobierno y sorprendentes sistemas de conservación del agua, parece que esta clasificación no tenía dificultades para Singapur. Han recibido dos premios por los ¨Proyecto de Premios Innovación¨ que se reconocen a nivel nacional, así como han recibido la ¨Contribución Ambiental del Año¨en 2008 y la ¨Agencia de Agua del Año¨en 2006.

 

 

Control y derechos humanos

Pero al mismo tiempo que crecíó su gestión económica, las sombras del autoritarismo se cernían sobre su gobierno. Lee mantuvo un férreo control político sobre cada aspecto del Estado, convirtiendo al país en uno de los más regulados del mundo. Detuvo algunos de sus críticos sin llevarlos a juicio, restringió las informaciones de los medios de comunicación y detuvo a periodistas.

Lee sostenía que en un país en desarrollo algunas libertades tenían que ser sacrificadas y que el concepto occidental de la democracia liberal no podía aplicarse. Así, los castigos corporales se convirtieron una parte fundamental del sistema judicial durante su mandato. Más de 40 delitos están penados con este tipo de castigos. Del mismo modo, intervenía en gran medida en la vida de sus habitantes.

Estableció medidas de planificación familiar, que penalizaban fiscalmente a aquellos que tenían más de dos hijos. Singapur decía a sus ciudadanos cómo ser corteses, cómo ser menos ruidoso, cuándo debían limpiar el lavabo, y prohibió a sus habitantes hacer grafitis o mascar chicle.  Establece pena de muerte para varios delitos y debido a todo lo anterior la criminalidad se mantiene en mínimos, ayudada por el hecho de que si uno comete un crimen, la escapatoria de la isla es difícil al tener salida hacia el continente sólo por dos puentes.

Aunque algunos elementos de su visión difícilmente son trasplantables a otras realidades, otros arrojan importantes lecciones que otras naciones podrían aprovechar.

 

 

Invertir en la gente

Efectivamente, parte del éxito de Singapur, que fue fundado como un puerto comercial británico en 1819, tiene que ver con su ubicación geográfica.

La nación, asentada en 63 islas ubicadas al sur de la península de Malaca y separada de Indonesia por el estrecho de Singapur, tiene una posición estratégica en el corazón de Asia.

 

 

Terminó convirtiéndose en un imán para las empresas transnacionales interesadas en conquistar el mercado asiático al multiplicar esa ventaja con buena infraestructura y, sobre todo, con gente capaz.

Para ello, Lee le apostó a un sistema educativo universalmente accesible y de altísima calidad, lo que suplementó con una rigurosa aplicación de la meritocracia. Pero también trabajó para hacer al país especialmente atractivo al talento global. Si lograba educar a las nuevas generaciones en esa cultura sería la garantía de la trascendencia en el tiempo de la misma, al tiempo que agregando valor a las capacidades del país.

Nada más elocuente al respecto que el diseño de uno de los billetes en circulación mostrando un maestro dando clase a sus alumnos.

 

 

“Muy inteligentemente identificó el capital humano como la ventaja competitiva clave de Singapur”,es el resumen de Vishnu Varathan, economista del banco Mizuho.

 

 

Según Varathan, el énfasis en la meritocracia le permitió a Lee “desatar las fuerzas de la movilidad social para todos, con poca tolerancia para la complacencia y la corrupción”. “Y al complementar esto con un sistema judicial justo y transparente, la economía despegó”, le dijo a la BBC.

 

Dar oportunidades a todos

Todo esto tuvo que tener lugar en un país caracterizado por la multiplicidad de orígenes, idiomas, razas y fortunas desde incluso antes del nacimiento de la pequeña nación.

Efectivamente, ubicada a medio camino de la ruta marítima entre India y China, Singapur ya era unimán para inmigrantes llegados de toda Asia en la época colonial.

 

Integrar y cohesionar

Además de servir como un primer peldaño para el ascenso social de la mayoría de los singapurenses, los miles de edificios de departamentos construidos por el gobierno  cambiaron física y culturalmente el país.

Estos complejos habitacionales también sirvieron como una poderosa herramienta de integración nacional, pues todos aplicaban un sistema de cuotas que garantizaba la mezcla de razas.

 

 

“La idea era que los chinos no se vieran a ellos mismos como chinos, los malayos como malayos, y los indios como indios. Queríamos que se vieran como singapurenses”, le dijo a la BBC Liu Thai Ker, quien estaba a cargo de la implementación de la política de vivienda.

La capacidad para darle la bienvenida a –y poder trabajar con– gente diferente sigue siendo igual de importante hoy.

Los chinos siguen siendo la mayoría étnica (77%) seguidos de los malayos (14%) e indios (8%), pero muchos son trabajadores migrantes.

Según estimaciones del gobierno publicadas en 2013, se preve que para 2030 casi la mitad de la población estará compuesta por migrantes.

 

Legalidad y estabilidad

El atractivo de Singapur para inversionistas y profesionales de todo el mundo, sin embargo, también le debe mucho a un sistema legal fuerte y confiable.

 

 

La mayor parte de la gente está familiarizada con los esfuerzos de Lee Kuan Yew por garantizar el mayor orden posible con una implementación draconiana de leyes tan estrictas como la prohibición de la goma de mascar.

Y en el país también está vigente la pena capital –aplicada fundamentalmente por delitos vinculados al tráfico de drogas, lo que según el gobierno ha impedido que el crimen organizado se asiente en un país que también tiene una de las menores tasas de homicidio a nivel mundial.

Menos polémica, por su parte, es la intransigencia estatal frente a la corrupción, la que conlleva largas penas de cárcel y multas de más de US$70.000. El Gobierno le paga muy buenos salarios a todos los servidores públicos para evitar la tentación y mantener una institucionalidad sólida y capaz.

Se suele citar una frase del primer mandatario que reza: “Si quiere erradicar la corrupción debe estar dispuesto a enviar a la cárcel a su familia y amigos”

“Toda política puede ser revertida y los incentivos para el crecimiento desmantelados. Pero Lee construyó un país que tiene una arquitectura institucional sin comparación”, le dijo a la BBC Ilian Milhov, el profesor de la escuela de negocios Insead.

“Esto incluye el imperio de la ley, estructuras gubernamentales eficientes, una lucha permanente contra la corrupción y mucha estabilidad”, agregó. Las garantías de estabilidad se extienden incluso al ámbito internacional, pues la neutralidad de Singapur le ha permitido ser un aliado tanto de China como de EE.UU.

 

 

La innovación

“La gente visitará Singapur y dirá: “He visto el futuro y funciona”. Estas fueron las palabras que el ministro de Asuntos Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan, usó para anunciar su plan de convertir a la ciudad-estado en el primer país inteligente del mundo.

El programa del gobierno de Singapur comenzó en 2015 y es muy ambicioso. De hecho, el lema del gobierno dice así: “Ya hay muchas ciudades inteligentes, pero solo una nación inteligente”. Y es que en Singapur todo gira en torno a la tecnología.

Las autoridades del país quieren convertirlo en “un laboratorio viviente”; una especie de sala de pruebas de soluciones inteligentes para cuestiones urbanas que transformen, aún más, esta tierra de la innovación.

La ciudad-estado también cuenta con taxis inteligentes que funcionan sin conductor y se manejan solos en la ciudad, convirtiéndose en la primera ciudad del mundo en introducir el uso de este tipo de vehículos. Fueron creados por una startup, nuTonomy, una empresa que nació en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), EE.UU.

 

 

Emilio Frazzoli, un profesor del MIT de ingeniería aeronáutica -cofundador y director de tecnología de nuTonomy- calculó que, en teoría,unos 300.000 taxis sin conductor podrían hacer el trabajo de los 780.000 taxis tradicionalesque operan actualmente en Singapur, reduciendo los tiempos de espera en 15 minutos.

“Eso supone una reducción del 60% en el número de vehículos que operan en Singapur”, dijo Frazzoli.

“Al principio, les pedimos que nos dejarán probar los autos allí. Ahora ellos nos piden a nosotros que vayamos a probarlos”, explicó Frazzoli en el blog del MIT.

El gobierno también ha creado un impresionante mapa en 3D de consumo energético, para ver los detalles más pequeños en todo el país, especialmente en lo que respecta a la eficiencia.

 

 

Los hospitales cuentan con los mayores avances en robótica e inteligencia artificial. Ya existen cuatro robots HOSPI, diseñados por la empresa Panasonic, que forman parte de la plantilla junto a los médicos humanos. Son casi tan altos como una persona y hasta pueden interacturar con ellas y sonreír a través de una pantalla.

 

 

El lado verde

Desde lejos, el paisaje se parece a cualquier otra ciudad moderna con abundantes rascacielos grabados en su horizonte. En el interior, sin embargo, un corazón verde ha crecido en el centro de la ciudad, extendiéndose en las mentes de su gente y en las paredes de sus edificios.

 

 

Singapur es una sucesión de parques y espacios verdes. La vegetación arranca en el suelo y se arrastra hasta lo más alto de los edificios,

La generación que fue pionera en este cambio entendió que si Singapur se convirtiera en «un lugar agradable para vivir, entonces la gente vendría e invertiría», explicó Jim. Pero el movimiento no era solo de naturaleza económica o estética.

Esto condujo al inicio de la Junta de Parques Nacionales, que decidió que debería haber vegetación y vida vegetal en todas partes donde la gente mirara. La junta construyó un modelo sostenible para cualquier ciudad.

Parte de los cambios en curso implican educar a los estudiantes desde una edad temprana sobre la importancia de la conciencia ambiental, la protección y la defensa. A sus ciudadanos se les ha confiado el trabajo de jardineros que hace que el cuidado de los espacios comunes sea una segunda naturaleza.

 

 

La concepción del gobernante era “Un plan de dos etapas, que convertirá a Singapur en ‘una hermosa ciudad jardín con flores y árboles, libre de desperdicios y tan ordenada como sea posible”. De paso, conseguiría varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. La transformación se plasmó también en leyes, como la Parks and Trees Act’, promulgada en 1975. Esta obligaba a agencias gubernamentales y privadas areservar espacios para árboles y vegetación en sus proyectos y edificaciones.

La solución para seguir creando espacios verdes a pesar del aumento de la población fue combinar arquitectura y vegetación. Desde 2008, la construcción verde es obligatoria en Singapur. Es habitual encontrar plantas en lo alto de edificios, por sus laterales (en forma de jardines en cascada) y también en el interior de los mismos. Detrás de medidas como estas está Cheong Koon Hean, la que fue la primera mujer al frente de la agencia de desarrollo urbano de Singapur.

 

 

“En muchos países, el pensamiento a corto plazo ha priorizado el desarrollo económico por encima del medio ambiente. Se necesitaba un cambio de mentalidad”, señala Masagos Zulkifli, Ministro de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Singapur. “Nuestro enfoque ha sido construir una ciudad habitable y sostenible a través de una política pragmática, basada en sólidos principios económicos y científicos, un enfoque en la planificación a largo plazo y la implementación efectiva y la capacidad de movilizar el apoyo popular para el bien común”.

Por ello, la educación de los jóvenes es fundamental para preservar los logros alcanzados en la ciudad-estado: “Si en el futuro si alguien dice ‘no pensemos en verde, construyamos’, habrá un porcentaje significativo de población que actuará como defensor informado de la conservación de la naturaleza y de los espacios verdes”.

 

 

El lado oscuro

No todo, sin embargo, es perfecto. ¿Cuáles son sus principales amenazas?

Puede verse afectado por la guerra comercial entre China y Estados Unidos. De hecho, Singapur es actualmente uno de los mayores inversionistas extranjeros en China y al mismo tiempo China es su mayor mercado de exportación.

Aunque es uno de los países más ricos del mundo, enfrenta varios desafíos que pueden determinar el rumbo de su futuro, como un bajo crecimiento de su productividad, rápido envejecimiento de su población, alta desigualdad y una falta de empresas locales fuertes que puedan dar un mayor impulso al crecimiento. Exceptuando la última, ellos son obstáculos propios también de muchos otros países.

 

 

La brecha entre ricos y pobres es una de las más grandes en el mundo desarrollado. Los investigadores estima que entre el 10% y el 15% entra en el rango de “bajos ingresos”: menos de US$1.000 al mes. Tampoco hay alternancia en la política – el Partido de Acción Popular ha estado en el gobierno desde la independencia – y hay muchísimos límites a la libertad de expresión.

Singapur está, de hecho, entre los países peores clasificados en libertad de prensa, según los informes anuales de Reporteros Sin Fronteras. Y no todos están a gusto con el sistema, mucha gente se está yendo por culpa del elevado costo de la vida o en búsqueda de un mejor balance entre vida privada y profesional. En 2012, una encuesta encontró que el 56% de los entrevistados decían que si pudieran se irían del país. En octubre del año siguiente, una encuesta de Gallup identificó a los singapurenses como los más infelices, o menos optimistas, del mundo, por debajo de países como Haití, Irak, Siria y Afganistán.

La prueba definitiva de que el dinero no hace la felicidad, o del por qué las nuevas teorías económicas abrazan el desarrollo sostenible, del crecimiento entre el equilibrio medioambiental y social.

 

 

Fuentes: Bloomberg, FT, WSJ, RSF, BBC News, Unesco, Deloitte, Fast Company, Tech Crunch, Smart City Lab, The Straits Times, Euronews.

 

 

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