Katharina Kaminski: la modelo uruguaya que cautivó a la firma Pierre Cardin con sus esculturas en cerámica

27/05/2021 | Diseño

Katharina Kaminski: la modelo uruguaya que cautivó a la firma Pierre Cardin con sus esculturas en cerámica

27/05/21 | Diseño, Moda, Perfiles, Portfolio

Katharina Kaminski: la modelo uruguaya que cautivó a la firma Pierre Cardin con sus esculturas en cerámica

27/05/21 | Diseño, Moda, Perfiles, Portfolio

 

Cómo en una misma historia coinciden una uruguaya nacida en Montevideo, marcas como Luis Vuitton o Yves Saint Laurent, moda sustentable, esculturas en cerámica y la mismísima grifa Pierre Cardin es todo obra del destino.

Cuando Katharina Kaminski comenzó a incursionar en el mundo del modelaje a los 11 años no imaginó el camino que vendría por delante: tras ganar un certamen nacional de belleza, fue seleccionada para participar de un concurso de modelos en Shangai, abriéndose las puertas a una carrera internacional en las principales capitales de la moda del mundo como París, Londres, Milán y Nueva York.

 

 

Desde entonces ha trabajado para firmas como L’Oréal, Etam, Yves Saint Laurent, Dior y Luis Vuitton, y protagonizado las portadas de revistas como Elle, Grazia y Madame Figaro. Su pisada en pasarelas internacionales es codiciada por grandes diseñadores y su compromiso con el medioambiente bien valorado en una industria que cada vez más exige hacer foco en la sustentabilidad.

 

 

Pero llegó la pandemia y con ella la necesidad de tomar la propia dirección creativa de su vida. Encontró en la cerámica un medio para canalizar unas ganas fervientes de crear y transmitir a través del arte algunas cuestiones de su interior más profundo. Y entonces, mientras jugaba a ser la artista autodidacta de esculturas confeccionadas con sus propias manos, una reunión entre Pierre Cardin y su pareja Rodrigo García Álvarez -fundador de Amen Candles, la primera marca de velas de lujo sustentable sin parafina, con un packaging biodegradable hecho a base de la raíz de un hongo- significó el punto de partida de un camino prometedor y en potencial crecimiento.

 

 

Desde Paris, Katharina Kaminski charló con Ministerio de Diseño acerca de este pasaje de modelo a artista, sus procesos creativos y su particular mirada a la hora de comunicar.

 

¿Con qué tipo de diseñadores y marcas te gusta trabajar?

Me gusta trabajar con gente buena onda y profesional, creativos auténticos y apasionados, con una visión clara de lo que se quiere lograr y ejecución fluida. Me gusta trabajar donde hay buena energía y siempre apoyar marcas que opten por lo sustentable. Algunas de mis preferidas son Gabriela Hearst, Stella McCartney, Vivienne Westwood, Amen y Osklen.

¿Desde qué lugar encontrás en ese espacio la posibilidad de sugerir mensajes positivos?

Si bien soy apasionada por la moda, el diseño y lo estético, siento que si solo ponemos nuestra atención en estos aspectos de la vida, si no tomamos en cuenta que somos seres espirituales y solo conectamos con lo material dejando de lado lo que realmente vale, no seremos nunca realmente felices. Por lo menos no de una manera sustentable. Así veo la vida y por eso intento en cada espacio que se me da para comunicar, aprovechar ese privilegio de la manera más elevada posible y que mis palabras puedan enriquecer e inspirar a alguien más. La gente quiere saber sobre el mundo de la moda y todo ese halo “glamouroso”, pero siento que si solo hablo de eso no llego a expresar quién realmente soy. Soy mucho más que todo eso. Quiero que si una persona se toma el tiempo de escucharme o leerme que le sirva en su propio camino, donde sea que se encuentre, que la eleve, la inspire y no quede en un mero chisme.

 

¿En qué momento se da esa transición de modelo a artista?

2020, pandemia. Encierro total. Estaba en mi casa de Paris con mi novio con muchísimo más tiempo de lo que estaba acostumbrada. Entonces cada día me inventaba un hobby nuevo. Ya desde hace un rato me había dado cuenta que mi ser necesitaba expresarse artísticamente, pero no lograba encontrar para qué lado iba, entonces todos los días aparecía con algo distinto. Pintura, estilismo, fotografía, video, música, jardinería, cocina, ¡lo que te imagines! Un día vino Rodrigo y me dijo: “Katha, tu problema es que sos demasiado talentosa en todo lo qué haces, pero si no te enfocas en una cosa no vas a seguir desarrollándote en ningún camino y descubrir de todo lo que sos capaz”. Y lo sentí, tenía razón… Así que con un poco de fobia al compromiso decidí que quería aprender a hacer esculturas con cerámica, algo que venía postergando por falta de tiempo hace rato. Me compré arcilla por Amazon, miré un par de tutoriales en YouTube y empecé a practicar. Al principio se me desarmaba todo, era un desastre; entonces empecé a reciclar botellas y las forraba con arcilla (ríe). Inventaba cualquier cosa y la mayoría de las veces mis ideas no funcionaban y me requete frustraba. Pero seguí aprendiendo y atravesando miles de obstáculos, ya que decidí tomar el camino autodidacta en vez de ir a una clase o algo así. Un día acompañé a mi novio a una reunión con el director de Pierre Cardin y me insistió en que le llevara una de mis piezas para mostrársela. Me daba mucha vergüenza, pero insistió tanto que lo hice y fui tímidamente con mi pieza como un bebito en mis brazos. De toda la reunión lo que más le interesó al señor fue mi arte y me pidió para comprarla. En ese momento me di cuenta que había un gran potencial en lo que recién estaba naciendo y decidí comprometerme en este camino. En este momento conversando con ustedes miro para atrás y no puedo creer cómo me desarrollé en mi técnica y en mi estilo. Me siento orgullosa de mí misma como hace tiempo no me sentía. Había dejado de lado mi creatividad -antes de modelar quería estudiar diseño- para trabajar bajo la dirección creativa de alguien más por muchos años, porque la modelo no tiene opinión, la modelo es paga para obedecer direcciones. Y si bien es algo que también me gusta mucho y de lo que aprendí más de lo que siento que hubiera aprendido en la facultad a la que nunca fui, ya era hora de empezar a materializar mi universo interior y compartir al mundo mi propia dirección creativa.

¿Cómo creés que se retroalimentan ambos perfiles?

A nivel personal, al conectar con mi propia creatividad me siento más empoderada.

 

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Siento que he conectado con mi potencial infinito y ahora me enfoco en colaborar con marcas y artistas no solo con mi imagen sino con mi arte y visión también. Estoy muy entusiasmada con este nuevo capítulo.

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¿Qué tipo de piezas diseñás y en qué conceptos te inspirás para crear?

En este momento estoy trabajando en esculturas hechas con cerámica.  En general soy muy instintiva en lo que me gusta o no. No me baso mucho en conceptos, pero lo primero que me viene a la cabeza con esta pregunta es mi visita el año pasado al Palais Bulle de Pierre Cardin en el Sur de Francia del arquitecto Antti Lovag. Me inspiró mucho sentir la arquitectura de este lugar y creo que me viene influenciado en todo lo que he estado creando últimamente.

¿Por qué esculturas? ¿Hay algún antecedente familiar que te haya llevado por ese camino?

No, nada que ver. Creo que el primer contacto con el mundo de las esculturas fue en el liceo cuando hice una monografía de Miguel Ángel. Me quedó grabado lo que él decía: que lo único que hacía era descubrir la escultura dentro de la piedra. Creo que en ese momento me apasionó el hecho de poder crear formas tridimensionales con mis manos y la profundidad filosófica de los artistas en el rubro y no tanto lo técnico. Es como que las esculturas cobran vida y hay un factor muy mágico, que es que el artista se hace canal para manifestar. Hay un libro muy bueno también, El camino del artista, que habla al respecto de cómo todos somos creativos, pero debemos aprender a quitar las capas que no nos permiten conectar con esa fuente de creatividad divina. Me encanta el proceso creativo y son objetos que yo colocaría -y de hecho coloco-en mis propios espacios.

 

 

¿Cómo comercializás tus obras?

Estoy en algunas galerías en Paris y Nueva York, pero lo que me pasa generalmente es que publico una foto en mi Instagram e instantáneamente aparece alguien y se vende.

En esas galerías, ¿trabajás con muestras y luego hacés las esculturas por encargue o producís un cierto stock? 

Ambas cosas. A veces son piezas que hago y luego se venden, pero me encanta también hacer parte al cliente del proceso y crear piezas específicas para un espacio o situación determinado.

Algunas de tus creaciones parecen estar alineadas a ciertas tendencias curvas que se están dando en interiorismo, ¿qué te atrae de esa estética?

Creo que el universo de las curvas nos invita a ser un poco más como la naturaleza misma. La naturaleza no tiene ángulos si te fijás, eso es invento del ser humano. Las curvas se salen un poco del deber ser social y nos invitan a una actitud más flexible donde la vida y los cambios son orgánicos y fluidos. Creo que los espacios nos invitan a sentirnos de una manera u otra. Todo es energía. Y la suavidad de las curvas las vuelve sensuales como el cuerpo humano y libres como las olas en el mar.

¿Cómo es el proceso creativo para la confección de estas piezas?

Bastante intuitivo y meditativo. Se trata de crear la energía de inspiración en mí y mi ambiente y permitir que eso se materialice con la arcilla.

¿Todo el proceso es intuitivo? Es decir, ¿no hacés bocetos antes de comenzar a armar una pieza?

Muy pocas veces. Y cuando hago un boceto generalmente termino haciendo algo distinto a lo que se suponía que iba a ser. No me quedan cómodas las limitaciones y la exactitud. Me siento más libre cuando me guía el espíritu. Mi guía en Kundalini Yoga Gurmukh Kaur Khalsa dice que cuando tenemos un objetivo importa más enfocarnos en la meta y caminar el recorrido con fe y determinación de que llegaremos, porque el desarrollo hacia nuestros deseos puede terminar siendo muy diferente a lo que esperábamos. Son la determinación y la confianza las que hacen que lleguemos a destino, más conectados con la sensación de satisfacción a la meta final y no tan apegados a una imagen mental de cómo debería ser.

 

 

¿Con qué técnicas y materiales trabajás?

El material que amo en este momento es la cerámica. Estoy obsesionada con este material porque es tierra y se puede hacer lo que quieras con él. Me parece alucinante. Soy autodidacta así que mi técnica es muy experimental. Creo que es bastante parecida a lo que llaman “coil building”. Trabajo con cerámica de baja temperatura, a veces con chamote. Me toma entre dos días y una semana terminar una pieza. Después van al kiln dos veces, primero se hornea sola y luego se hornea nuevamente con el esmalte. Hay una corriente artística japonesa con la que me siento identificada que se llama el Wabi Sabi: trata de lograr lo perfecto a través de lo imperfecto. También el minimalismo.

¿Todas las esculturas que hacés son monocromáticas?

Uso cerámica blanca y las termino con esmalte mate color crema o blanco. En el futuro seguro que experimentaré con otras texturas y colores. Pero en este momento son los colores con los que me siento identificada. El blanco y el crudo me representan lo puro, la bondad, la inocencia, la paz, la humildad y el amor.

¿Qué artistas locales y de afuera te inspiran?

En Uruguay, Pablo Atchugarry, y en la historia del arte en el mundo Valentine Schlegel, Antti Lovag, Matisse, Picasso, Giacometti, y varios más.

 

 

También sos una apasionada de la fotografía, ¿sos autodidacta en esta disciplina?

Sí, todo lo visual me apasiona. Y me cuesta que me digan qué es lo que tengo que hacer así que soy autodidacta en eso también (ríe).  Pero en la fotografía me gusta trabajar en equipo junto a mi novio Rodrigo. Siempre fotografiamos juntos para su marca Amen, para editoriales o campañas de moda y proyectos personales. Estamos trabajando en un libro de fotografía.

¿En qué punto creés que conecta la moda, el diseño y la fotografía?

 En este momento de mi vida son tres maneras de comunicar una misma cosa: mi universo.

 

 

 

 

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