Moaa: el valor de los tiempos del proceso de diseño frente a la ejecución seriada.

04/09/2019 | Actualidad

Moaa: el valor de los tiempos del proceso de diseño frente a la ejecución seriada.

4/09/19 | Actualidad, Destacados, Diseño, Interiorismo, Perfiles, Portfolio, Productos, Recomendados

Moaa: el valor de los tiempos del proceso de diseño frente a la ejecución seriada.

4/09/19 | Actualidad, Destacados, Diseño, Interiorismo, Perfiles, Portfolio, Productos, Recomendados

Juan Ignacio Artola es la mente y manos detrás de Moaa: una firma posicionada en base a una oferta de productos y servicio de muy alta calidad, e intervenciones en proyectos ambiciosos, con un sello estético distintivo.

Su personalidad inquieta y exploradora lo llevó a formarse y trabajar fuera de fronteras, consolidando un know how que aporta valor diferencial a las obras donde se suma. Su empresa se ha caracterizado por intervenir en variadas escalas pero con idéntica atención al detalle y a nivel de gestión, y por reformularse adaptándose a distintos contextos.

Conversamos con él para conocer su mirada sobre la realidad del diseño del país, sus experiencias en otros mercados y los nuevos desafíos de la firma para los próximos meses.

¿Cómo nace Moaa y en qué año?

Cronológicamente, Moaa nace en Sudáfrica en el año 2012 pero es algo que venía haciendo a otra escala desde hacia mucho tiempo. Las dos primeras letras (“Mo”) significan Montevideo las dos “a” son los apellidos de los socios de la firma, mi esposa y yo.

¿Qué estudios o formación tenés en el área que te desempeñas, y qué experiencias previas laborales te llevaron a crear la firma?

Desde chico siempre tuve curiosidad por el diseño, la arquitectura y el arte en general, sabía que era lo mío. Había hecho algunos cursos y talleres de música, fotografía y diseño de interiores hasta que empecé a buscar escuelas que tuvieran cursos de diseño y producción de muebles en el mismo programa.

La encontré en España, así que a los 23 años armé el bolso y fui a buscar lo que quería.  Estudié 2 años en una escuela técnica pública en la ciudad universitaria de La Laguna, Tenerife. Fue muy divertido y productivo tener la posibilidad de diseñar, y en el mismo lugar, disponer de un taller de vanguardia a nivel europeo, para materializar tus proyectos.  El conocimiento me abrió muchas puertas, el rubro es muy amplio así que cuando terminé, decidí probar en diferentes empresas del sector para conocer el campo de batalla que era lo que me gustaba más. Trabajé en mega fábricas, tecnológicamente muy bien equipadas, con 500 operarios, en talleres de artesanos y en fábricas de casas de madera.

Formé parte del equipo de diseño y comunicación de IKEA cuando estaba en pleno auge en Europa y fue ésta quizás, la experiencia más rica relacionada al diseño. Trabajé en Tenerife, Barcelona, Cádiz, Castilla de la Mancha, Sevilla y Sudáfrica. Fueron años muy buenos donde tuve la oportunidad de conocer toda Europa, parte de África y Medio Oriente, lo cual supuso una escuela muy importante también.

En ese camino conocí a Nicholas Chandler, un ebanista Inglés, profesor de diseño de la vieja escuela que tuvo sus años de gloria en Estados Unidos en los años ´80. El estaba abriendo una escuela de diseño en Sevilla, lo fui a conocer, hablamos, nos hicimos amigos y finalmente terminó abriendo su escuela en mi propio taller. Fueron dos años de mucho aprendizaje, junto a un verdadero maestro. Ahí ya estaba trabajando exclusivamente en diseño de autor y comercializando en tiendas y galerías de la ciudad.

¿Qué aprendiste afuera que te sirve para gestionar tu empresa a nivel local que entendés no abunda o te diferencia acá?

Haber estado en movimiento me dio algo de agilidad para adaptarme rápidamente a distintas situaciones de mercado. Cada lugar, cada persona, consume de forma diferente. Lo que en algún lugar o región es tendencia, en otro puede ser algo totalmente desvalorizado.  Saber captar esa información es vital para poder desarrollar un producto acorde al mercado que se quiere apuntar. La diferencia esta ahí.

¿Cómo ves la evolución que ha tenido el diseño en Uruguay en los últimos años?

Sé que hay estudios que vienen haciendo las cosas muy bien y que cada vez somos más.  Eso es bueno, muy bueno para el consumidor y para Uruguay como marca país.  El diseño no solo es estética, también genera espacios que cambian nuestra vida y esto está siendo adoptado globalmente. Día a día trabajamos en proyectos que buscan algo más que un bajo precio, la gente quiere objetos en sus casas que despierten emociones, que hablen de ellos mismos.

 

Tuviste un crecimiento importante desde tu llegada al país y comienzo de la empresa, ¿cómo balanceás la gestión empresarial y financiera, la búsqueda de clientes, con la parte creativa y de producto?

Al día de hoy el balance es muy bueno, estamos felices con los logros conseguidos, aunque siempre recordaré lo que pasó cuando empezamos a trabajar en la implantación de Moaa en Uruguay. Mi esposa y yo debatimos varios meses sobre si Uruguay era el lugar para invertir y hubo otros países como Francia y Portugal también como opciones sobre la mesa. Yo viajaba a Uruguay tres o cuatro veces al año a buscar locaciones, hablar con gente del sector, consultoras y amigos y la verdad es que era un poco desmotivante ver como todo el mundo te decía que estabas loco. Sin embargo había algo dentro de mi que me decía lo contrario, el lugar era Montevideo y había que trabajar para entrar de la forma que fuera. Sabíamos que veníamos con una propuesta fresca, nueva y fuerte.  Esta motivación fue la clave, abrimos sin saber qué depararía el futuro. Teníamos claro algo: queríamos un crecimiento lento y controlable, una empresa flexible y ágil para cambiar de rumbo, sin deudas pendientes y costos bajos. Así que empezamos los dos solos sin ningún empleado, proyecto a proyecto. Al principio yo atendía a los clientes, proveedores, diseñaba, hacia la producción y el montaje. Gabriella es excelente en proyectar a largo plazo, yo voy abriendo puertas y ella va ordenando el camino. Hacemos un gran equipo juntos.  Hoy somo 14 personas trabajando en Moaa.

¿Cómo seleccionás la materia prima y te vinculás con tus proveedores?

Tocás un punto sensible porque para mí,  los proveedores son la clave. Todo comienza desde abajo hacia arriba: no podemos pretender llegar a un producto de valor, si la cadena que lo precede está rota en algún punto. Los proveedores, empleados y todos los que involucrados en el proceso deben estar cómodos y motivados Si mi proveedor está feliz de trabajar conmigo, va a ofrecerme lo mejor de sí, y lo mismo sucede con el equipo de trabajo, es importante que todos nos sintamos parte fundamental del proceso y disfrutemos del resultado.

Respecto a la materia prima siempre traté de hacer lo mejor con lo que hay en el mercado local. Recuerdo que en Sudáfrica fue increíble la cantidad de maderas exóticas que pude conocer. Hay mucha gente que cree que innovar y tener algo único es tener un producto que venga de muy lejos. Yo creo que esto perjudica el medio ambiente, debemos aprender a ser creativos con lo que tenemos a nuestro alrededor. Este concepto es difícil de aplicar en Uruguay donde el 90 % de lo que tenemos a disposición es importado. Eso lo podemos cambiar los consumidores y los políticos.

¿Qué tipo de proyectos te estimula más hacer y cuáles han sido tus trabajos más valorados?

Me gusta diseñar tanto en el ámbito comercial como en lo particular, creo que por igual. Es difícil definir cuales han sido mis trabajos más valorados, hay proyectos por los que hemos recibido buena crítica y en lo personal me han dejado poco. Sin embargo, he diseñado pequeñas piezas para lugares con menos exposición, que han logrado un espacio único. Ese vínculo entre pieza y espacio lo valoro mucho.

 

 

¿Cuáles fueron los pasos de posicionamiento de la marca? Has realizado proyectos integrales bastante ambiciosos, de mayor escala de las habituales, al tiempo que manejas un nivel de detalle y calidad excepcionales en el mercado. ¿Cómo asegurás el compromiso de calidad y cumplimiento de toda la línea de producción?

No siempre pudimos cumplir con el nivel de calidad o cumplimiento que nos propusimos, hubo fracasos y son muy duros. En el proceso de crecimiento y aprendizaje hay víctimas, esto es una realidad que le pasa a todas las empresas. El punto está en dar la cara frente a esto y responder. Somos una empresa que nunca dió un trabajo por terminado hasta que el cliente no estuvo satisfecho, y ha sido un punto clave para diferenciar la marca.

Es muy difícil asegurar un nivel de calidad de forma constante, cuando atrás hay una cadena de producción donde participan personas. Hemos generado procesos internos, invertido tiempo y recursos en mejorar. Es un trabajo que nunca termina, no se pude bajar la guardia y siempre se puede mejorar.

¿Qué dirías diferencia a Moaa de otras empresas de carpintería de diseño en el mercado?

La diferencia está en esas dos palabras: carpintería y diseño. Moaa no es solo un taller donde podés llegar y pedir que te hagan un mueble. Moaa es un estudio formado por gente que viene de la arquitectura del interiorismo y lo industrial donde analizamos cada detalle de los proyectos que nos piden nuestros clientes. A veces somos muy críticos con esto e incluso hemos llegado a no hacer algunos trabajos. Esa pieza que sale de nuestro taller nos representa, habla de nosotros. Se trata de ser honestos con lo que hacemos.

 

Tenés la virtud de tener suficiente infraestructura para abordar proyectos de gran escala pero lo suficientemente pequeña para poder tener maniobra de gestión: por qué decidís ahora darle un vuelco al concepto que venías manejando?

Si, tenemos maquinaria robotizada de gran porte como para abordar proyectos a gran escala, pero esta misma maquinaria también se pensó para producción de series cortas. En el proceso de implantación que les contaba antes se pensó mucho en esto.

Gracias a esto, hoy podemos tomar esta decisión. Estamos construyendo un nuevo espacio de trabajo en la zona este del país donde vamos a trabajar a puerta cerrada, generando sólo productos moaa.

¿Qué tipo de proyecto físico estás abordando y qué concepto de empresa y servicio pensaste en este punto de inflexión?

Quiero tomarme un tiempo para ordenar la casa, dejar un poco el almanaque, compartir más tiempo con mi familia, viajar, diseñar y generar muchos productos buenos. Quiero involucrarme directamente en el proceso, de principio a fin. Voy a armar un equipo con 2 o 3 personas donde el proceso creativo será más largo que el tiempo de producción. Además, si las condiciones se dan, quizás haga algún proyecto para algún cliente. No lo descarto.

 

Decidís instalarte en un punto original en cuanto a que no está en circuito comercial de referencia o junto a otros de su rubro ¿Por qué esa decisión?

Establecer nuestro propio almanaque, nos libera de los cronogramas de obra y plazos de entrega. Si logramos esa ecuación, podremos generar un verdadero laboratorio de diseño donde trabajemos de forma muy distendida. No necesitamos estar en una zona comercial, todo lo contrario. Buscamos un lugar alejado del ruido, rodeados de árboles, con buenas vistas a las sierras y cerca del mar. Estaremos muy cerca a la entrada de Punta del Este.

 

¿Cuál es el público al que apunta Moaa en esta nueva propuesta?

Personas que valoren las cosas por lo que hay detrás y no por lo que cuesten o por lo rápido que se hagan. Puedo decir con satisfacción que ya tenemos muchos clientes así. Esto no quiere decir que los productos sean más caros, solo es otra forma de consumir.

 

¿Cuáles son las tendencias globales en texturas o trabajos de carpintería a nivel residencial o de mobiliario a las que te gusta asociar tu estilo?

Nunca pude asociarme o atar mi creatividad a un estilo en particular. En todo hay algo.

¿Habrá productos listos para llevar o qué tan personalizado va a ser el taller?

Si, habrá productos listos para comprar. Se podrá hacer personalmente en nuestro estudio, vía web y más adelante nos gustaría inaugurar una tienda en Montevideo.

Quizás también, ahora tenga un poco más de tiempo de llevar algo afuera.

 

Tus piezas de presentación al llegar al país eran pocas pero muy originales, manteniéndose dentro de lo compatible con casi cualquier estilo. ¿Dónde te inspiraste para ellas? ¿Podremos ver modelos o prototipos similares en esta nueva etapa?

El proceso creativo que utilizo para llegar a una pieza es casi artístico, me inspira mucho la naturaleza y el aire libre, aunque la gran ciudad me estimula de otra forma también. Creo que a nivel profesional se está utilizando mucho las referencias, no creo que esto sea bueno, hay que mirar menos y pensar más.

Esta nueva etapa no va a cambiar nada en este sentido, voy a trabajar de otra forma, pero con el mismo espíritu.

¿Cómo ves Moaa en los próximos 10 años?

Soy adicto al cambio, siempre estoy pensando en algo nuevo. Me gustaría más adelante, invitar diseñadores amigos de aquí y de otras partes del mundo para desarrollar productos en conjunto con ellos. También me gustaría generar talleres relacionados a el diseño y la producción.

 

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