La Madriguera Café, Montevideo / Arq. Gabriel Pérez, Arq. Martin Ibarra

16/03/2020 | Gastronomia

La Madriguera Café, Montevideo / Arq. Gabriel Pérez, Arq. Martin Ibarra

16/03/20 | Gastronomia, Interiorismo, Obras, Portfolio

La Madriguera Café, Montevideo / Arq. Gabriel Pérez, Arq. Martin Ibarra

16/03/20 | Gastronomia, Interiorismo, Obras, Portfolio

 

A comienzos del año 2018 recibimos el encargo de un nuevo local por parte de nuestros amigos y clientes de La Madriguera Café.

El emprendimiento familiar estaba creciendo y con ello sus requerimientos funciona­les y formales, tanto en los sectores de producción de alimentos, como en el espacio destinado al salón.

La cafetería necesitaba más espacio, por lo que La Madriguera que todos conocían, y con la que habían comenzado un proyecto familiar debía tomar un nuevo rumbo.

Al momento de contactarnos ya tenían visto un local a pocos metros, en Divina Come­dia y Alejandro Schroeder. Un local que desde el primer momento nos atrapó y nos hizo poner de inmediato manos a la obra.

 

 

El nuevo local está implantado en una casa del año 1964 que sirvió anteriormente a otros programas comerciales. El proyecto debería desarrollarse una parte tomando un sector dentro de la casa y el resto en una construcción liviana anexa que ampliaba el área total y un espacio exterior hacia el frente.

 

 

El pequeño local de La Madriguera, ubicado en la calle Cambará y Otero es­taba lleno de historias, rincones apropi­ados y guiños, que lo habían convertido en un lugar especial, con calor de hogar y con un alto grado de pertenencia para sus clientes.

Entender las lógicas de ocupación, las historias vividas en el antiguo local, y el sentir personal de los propietarios, fue indispensable para pensar el nuevo proyecto.

El principal desafío para la nueva Madri­guera, fue sin dudas, no perder la magia del lugar.

 

 

El programa era sencillo, o relativamente sencillo ya que una cafetería de especiali­dad podría entenderse en la solo lectura del nombre. Pero, lo que a simple vista puede parecer simple, no siempre lo es.

De las tareas más difíciles y complejas es “entrar en la cabeza del cliente” para poder entender, desde lo formal, funcional y estético que es lo que más gusta y aún más difícil que es lo que se imagina.

Ahí empezamos un viaje, que sin exagerar podríamos asegurar nos llevó muchas horas de esfuerzo gratificante, donde fuimos conociendo y entendi­endo más que un deseo, una forma de vida. Así fuimos desentrañando, intentando leer entre líneas, lo que ellos tenían en su horizonte como proyecto del nuevo local.

Este ejercicio nos hizo comprender, que los proyectos más gratificantes, son los que se construyen en conjunto.

El programa del nuevo local comprende: cocina, SH operativo y vestuario, cámara de frío-depósito, salón o local de ventas, barra, SSHH para clientes y espacios exteriores.

 

 

El espacio de salón se desarrolló en un volumen de planta triangular de 79m² donde elegimos albergar las zonas destinadas al público, la barra, mesas, living y el rincón musical.

Al momento de planificar el lugar tomamos como premisa la esencia y el ambiente que generaba la antigua Madriguera. Conservamos las texturas, los colores y muchos elementos de gran peso sentimental, el piano, el sillón del abuelo, los libros, las fotos y otros elementos que los “habitués” siguen viendo día a día.

Un elemento que destacamos importante y sensible a nuestro entender fue la ilumi­nación, esta jugaba un rol fundamental en la magia de la antigua Madriguera. Para el nuevo proyecto seleccionamos cuidadosamente los elementos para mantener dicha esencia

El espacio existente que funciona como articulador entre la casa y la ampliación fue reconfigurado para incorporarlo al salón. Con la madera buscamos tamizar la inten­sidad de la luz y generar una continuidad tanto visual como material para entender al local como un todo.

 

 

Una de las solicitudes era comenzar a producir en el mismo local por tanto era fun­damental desarrollar un sector de elaboración.

Consideramos que el espacio cocina debería estar ubicado principalmente por temas funcionales cerca de un acceso secundario y paralelamente semi oculto del local, por eso optamos por tomar el sector pre existente de la casa. Con algunas condicionantes del chef, el desafío era que se pudiera ver el local desde la cocina.

El área destinada para la elaboración no era muy generosa por lo que tuvimos que ser milimétricos para desarrollar espacios de cocción con fuegos, 2 hornos eléctricos, áreas de preparado cómodas y separar el espacio de almacenamiento y bacherias. Generamos así una circulación en O para que se pudiera transitar perimetralmente y de manera simultánea por 2 personas.

Queda en el ingenio del lector descifrar cómo se resolvió la solicitud del chef.

Con los clientes siempre bromeamos con servir café al “parroquiano de a caballo”. Compartimos la importancia de otorgarle al barista un rol importante en el proyecto, para que este pueda tener las visuales hacia todo el café.

Así entendemos nosotros una barra en una cafetería de especialidad.

 

 

Def. de mostrador: “Mesa o tablero alargado y estrecho que hay en las tiendas para mostrar las mercancías”. A ese sentido funcional y necesario, le sumamos otro que ya existía en la antigua Madriguera. Creemos haberlo mejorado otorgando un espacio de contacto más allá de la mercancía, entre el barista y el cliente.

Cuando el cliente pide un método manual de preparación, se monta un espectáculo, producto de la elaboración. En este sentido, la barra es el corazón de la Madriguera, un triángulo dentro de otro.

Lo que en la antigua madriguera fue una charla “a caballo”, hoy se materializo en un espacio donde el cliente puede sentarse en la barra donde disfruta, también, obser­vando la preparación de su café preferido.

 

 

Entendimos que lo que era originalmente una piscina, sobre el frente del local, debería ser un jardín. El mismo funcionaría como una antesala al salón, siendo un recorrido de transición y de calma hacia el ingreso al local.

La inexistencia de un límite visual y físico con el espacio público nos dio la posibilidad de regalarle a la ciudad esa pequeña porción de tierra, propia y característica de un barrio como Carrasco.

Con pocos elementos y realzando todas las especies vegetales existentes conforma­mos un espacio de apreciación y uso.

La fachada, por el contrario de generar un límite, la concebimos como un espacio de apropiación interior-exterior, reforzando el vínculo con la barra y conformando otro sector de uso.

Surgen diversos escenarios, por un lado, una marquesina austera que identifica el local y da cobijo a los clientes que prefieren la intemperie en contacto directo con el barista y por otro, una barra doble (interior-exterior) que se vicula directamente con el salón, generando la posibilidad de estar en ese “entre”. Las aberturas proyectantes se transforman en aleros de vidrio para facilitar la interacción interior – exterior.

En síntesis, la Madriguera es un espacio para ser vivido, experimentado en diversos momentos y espacios de tiempo: el jardín, la lluvia, el sol.

Se intentó realizar la menor cantidad de modificaciones posibles, sin realizar in­tervenciones estructurales, decidimos modificar terminaciones de paredes y pisos, aberturas y ajustes necesarios de albañilería para conformar el proyecto.

Se conservó la claraboya como elemento articulador entre la casa y la ampliación.

Los elementos desmontados de la casa, fueron guardados para volver al estado original en un futuro.

Las terminaciones y la estética general forman parte de la línea conceptual de la antigua Madriguera. Para el nuevo proyecto se redefinieron algunos mate­riales, haciendo hincapié en las texturas, colores y en el uso de materiales nobles que aporten esencia de permanencia.

La fachada fue revitalizada en su totali­dad, nuevas y resistentes aberturas de aluminio, pensadas específicamente para reforzar las ideas conceptuales.

Una amplia puerta batiente da acceso al salón, y tres ventanas proyectantes que se abren en su totalidad integran el es­pacio exterior al interior.

La madera usada en el la marquesina ex­terior no se le aplicó ningún tratamien­to, para que de forma natural, marque el paso del tiempo sobre el material, adoptando un tono grisáceo propio del envejecimiento natural de la madera.

El montaje se pudo realizar de mane­ra sencilla gracias al trabajo a nivel de proyecto que se realizó desde el estudio.

Parte del éxito del montaje fue gracias a los replanteos realizados en conjunto y en equipo con los proveedores de cada rubro.

Para poder generar el jardín que el proyecto requería fue necesario tapar y rellenar el espacio donde había una an­tigua piscina.

Se realizaron trabajos de acondicionamiento general del césped y la vegetación. Se incorporó Iluminación y caminerías.

La gran mesa de monolítico pulido fue encofrada y realizada “in situ”, como si hubiese estado montada allí desde siempre.

 

 

Obra: La Madriguera Café
Proyecto: Arq. Gabriel Pérez, Arq. Martin Ibarra
Colaboración: Arq. Ximena Abella
Ubicación: Cambará y Otero, carrasco, Montevideo.
Ganador en categoría ESPACIO COMERCIAL GASTRONOMICO en la 13º Entrega de Premios ADDIP

 

 

 

 

 

 

 

 

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